.
.

Edward Snowden, la piedra en el zapato de Obama


Eduardo García Cancela – Madrid 27/12/2013

Edward Snowden, ex agente de los servicios de inteligencia de EE UU, destapó el pasado junio el espionaje masivo realizado por el Gobierno estadounidense. Decidió perderlo todo y arriesgar su propia vida por sacar a la luz las prácticas ilícitas de su país que no respeta la privacidad de sus ciudadanos ni el estatus de aliado con otros países. Ahora es indiscutible que el espionaje está en boca de todos, pero ¿en manos de quién?

Edward Joseph Snowden nació en Elizabeth City, Carolina del Norte, en 1986. Tras un fugaz paso por el ejército, desencantado con la filosofía militar, comenzó a trabajar como guardia de seguridad para la NSA (Agencia Nacional de Seguridad). En 2003, entró en los servicios de inteligencia en el departamento de seguridad digital. Tres años más tarde, firmó un contrato con la CIA, que le envió en 2007 a Ginebra. La información a la que tuvo acceso en Suiza le hizo cuestionarse la legitimidad del PRISM (Programa de Vigilancia de Estados Unidos). Allí, se planteó sacar los documentos a la luz, pero decidió esperar a ver que sucedía tras las elecciones presidenciales de 2008 en EE UU, la posible victoria de Barack Obama y su mensaje esperanzador.

En 2009 volvió a la NSA, que lo trasladó a Japón. Después, siguió colaborando con la NSA, pero a través de la empresa privada de espionaje Booz Allen Hamilton. Su centro de operaciones estaba en Hawái, donde vivía con un salario de 200.000 dólares al mes en una casa de lujo con su novia, una bailarina con la que llevaba cuatro años de relación. Allí, de nuevo, tuvo acceso a información privilegiada y, dado que Obama seguía las políticas de espionaje de su predecesor, decidió clasificarla.

En mayo de 2013, se tomó dos semanas de vacaciones para «tratar la epilepsia», enfermedad de la que había sufrido varios ataques en el último año. Snowden, en realidad, tomó un vuelo hacia Hong Kong y se hospedó en un hotel de lujo. El todavía analista de la NSA, contactó con Glenn Greenwald, un columnista del periódico británico The Guardian. El periodista viajó hasta Hong Kong para entrevistarle y Snowden le entregó los documentos que había sustraído sobre el PRISM. Era consciente de que esto suponía renunciar a una vida cómoda pero lo dejó todo para denunciar el espionaje masivo de EE UU y defender la privacidad de los ciudadanos.

Privacidad ciudadana

El 6 de junio de 2013, The Guardian publicó los primeros documentos que Snowden les había proporcionado: un acuerdo del Gobierno estadounidense con la compañía Verizon para acceder a registros telefónicos y de Internet de millones de usuarios. Esa misma semana, The Wahsington Post reveló que EE UU registraba datos de las llamadas y accede a los servidores de empresas como Microsoft, Google, Apple, Yahoo o Skype.

En agosto, The Guardian difundió documentos sobre un programa secreto para acceder a mails, chats y navegación por Internet de miles de personas. El día 16, The Washington Post publicó las veces que la NSA había accedido ilegalmente a datos de nacionales y extranjeros en EE UU (2.776 incidencias).

Los sistemas de espionaje del Reino Unido también aparecían en los «papeles de Snowden». El 2 de noviembre, The Guardian publicó que Alemania, Francia, España y Suecia habían colaborado con el GCHQ (Cuartel General de Comunicaciones Gubernamentales) de Reino Unido para compartir métodos de vigilancia masiva de las comunicaciones. El 21, se publicó que EE UU tenía permiso de Reino Unido para espiar a cualquier británico.

La Casa Blanca tardó en aclarar las filtraciones y dio respuestas muy poco claras. Sobre el acuerdo con Verizon dijo que era una medida necesaria en la lucha contra el terrorismo. Además, en un acto de transparencia, desclasificaron a finales de julio, otros documentos en los que se explicaba el alcance de la red de espionaje. Sin embargo, el 11 de septiembre, dos meses después de que se destapara el entramado, reconocieron que la NSA había espiado indebidamente llamadas de ciudadanos estadounidenses.

Viñeta Snowden 1 – Carlos García Santos

Espionaje a otros países

Las filtraciones afectaron a las relaciones de EE UU con otros países. El 9 de junio, el día que Snowden reveló su identidad, éste aseguró que EE UU lleva años espiando a Hong Kong y a China. El día 30, el semanal alemán Der Spiegel publicó otro documento que descubrió como la NSA espiaba despachos de instituciones de la Unión Europea. Al día siguiente, apareció en The Guardian el espionaje a treinta y ocho embajadas, entre ellas la de Francia, Grecia, Italia y países de Oriente Medio.

El diario brasileño O globo publicó el 7 de julio el espionaje de la NSA a Brasil. El 12 de agosto, Der Spiegel reveló que EE UU espiaba a países europeos aliados. El 2 de septiembre, Dilma Roussef, presidenta de Brasil, dijo haber sido informada de que EE UU le había espiado y después, salió a la luz que EE UU intervino en sus comunicaciones y que espió a Petrobras, una petrolífera brasileña. El 23 de octubre, el gobierno alemán fue informado de que EE UU habría espiado a Angela Merkel durante años. Dos días después, The Guardian publicó que EE UU había espiado las llamadas telefónicas de 35 líderes mundiales. Además, el medio aseguró que hasta la fecha se habían publicado menos del 1% de los documentos que Snowden les había proporcionado.

Búsqueda de asilo político

El 9 de junio, EE UU presentó tres cargos de espionaje y robo de documentación gubernamental contra Edward Snowden y el día 22, solicitó su extradición a Hong Kong. Al día siguiente, el ex analista de la NSA voló hasta Moscú. EE UU amenazó a China por haberle dejado salir y presionó a Rusia para que lo extraditara. Putin declaró que Snowden se encontraba en la zona de tránsito del aeropuerto y que no había cruzado la frontera. Aun así, recalcó que no existe ningún tratado de extradición entre Rusia y Estados Unidos.

Snowden, siguiendo las recomendaciones de Julian Assange, fundador de Wikileaks, pidió asilo político a Ecuador y a otros quince países. El 28 de junio, Ecuador renunció a la firma de un tratado de libre comercio con EE UU tras las presiones para que denegaran la petición de asilo. En julio, el ex técnico de la CIA decidió retirar la petición a Rusia después de que Putin declarara que si se quería quedar en el país tendría que dejar de filtrar documentos de sus “socios americanos”.

Una de las situaciones más tensasprovocadas por este temafue la crisis entre Europa y América Latina en julio. Portugal, Francia, Italia y España, previa petición de EE UU, negaron el aterrizaje del avión del presidente boliviano Evo Morales, que volvía de Moscú, por temor a que Snowden se encontrara a bordo. Finalmente, pudo aterrizar de emergencia en Austria y continuar el vuelo. Muchos líderes latinoamericanos lo calificaron como un “secuestro” de Evo Morales y Europa tuvo que disculparse. Esto produjo que Nicaragua, Venezuela y Bolivia ofrecieran el 6 de julio el asilo humanitario a Snowden. Mientras tanto, éste, que permanecía en la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú, accedió a las condiciones de Putin y solicita formalmente el asilo el 16 de julio. El 2 de agosto consiguió el estatus de refugiado por un año en Rusia y abandonó el aeropuerto moscovita. Obama dijo estar decepcionado con Rusia. “Hay momentos en los que vuelven a caer en el pensamiento y la mentalidad de la Guerra Fría”, apuntó.

El 17 de diciembre, Snowden solicitó el asilo a Brasil a cambio de la colaboración con sus servicios de inteligencia en la investigación del espionaje de EE UU. También intentó la misma maniobra previamente con Alemania, pero, según fuentes gubernamentales, ambas peticiones van a ser desestimadas.

Viñeta Snowden 2 – Carlos García Santos

¿Héroe o traidor?

Desde que comenzaron las filtraciones, Edward Snowden despierta odio y admiración casi a partes iguales. Para algunos es un héroe que ha defendido la privacidad de los ciudadanos, para otros es un traidor antipatriota. El extécnico de la CIA ya declaró, para el diario South China Morning, no ser ni un héroe, ni un traidor, sino un estadounidense.

Donde hay un consenso generalizado es en los servicios de inteligencia y las instituciones estadounidenses. Robert Mueller, director del FBI, y John Boehenner, presidente de la Cámara de Representantes, lo califican como un “traidor de la patria”. Eric Holder, secretario de Justicia de EE UU, pide que Snowden sea procesado, ya que las filtraciones han sido “extremadamente dañinas”. Además, le acusa de haber puesto en peligro la seguridad de los estadounidenses y de los países aliados.

En la opinión pública hay diferentes posturas. Según un estudio de la revista Time, el 54% de los americanos creen que Snowden hizo algo bueno por la nación. El 30% lo condena y el 53% opina que debe ser procesado. Sin embargo, sus defensores coinciden en que si Snowden filtra información sobre planes de seguridad de EE UU a países como Rusia o China se convertiría en un enemigo.

El mismo estudio aprecia como el 70% de los jóvenes apoya a Snowden mientras sólo el 47% de la población mayor de 55 años lo hace. Las nuevas generaciones, internautas nativos, ven más amenazada su privacidad, dado que su actividad en la Red es mayor que la de la generación de sus padres y abuelos. Entre los mayores todavía hay un alto porcentaje de gente que piensa en Internet como una amenaza y por eso abogan por un intervencionismo intenso del Estado en la red. Es curioso que Snowden, de 30 años, se encuentre en el primer grupo descrito, mientras G. W. Bush, tenía 55 años cuando comenzó la “guerra contra el terrorismo”, después del 11-S, y el espionaje masivo en Internet. Los actuales dirigentes de la NSA, Keith B. Alexander y John Chris Inglis, tienen 62 y 59 años, respectivamente, y John O. Brennan, director de la CIA, tiene 58 años. Quizá ahora podemos entender la intransigencia de las instituciones estadounidenses en el Caso Snowden.

Barack Obama se comprometió en su campaña electoral a acabar con el espionaje masivo ya que para él había “otras formas de acabar con el terrorismo”. Tras las filtraciones, el presidente declaró que no se puede tener el 100% de seguridad y el 100% de privacidad y que había que hacer “modestas intervenciones” en la privacidad de los ciudadanos para conseguir el equilibrio adecuado entre las dos variables. Esas “modestas intervenciones” que describe el presidente Obama, son la vigilancia masiva de los correos electrónicos, las llamadas de teléfono o las búsquedas en Internet de los ciudadanos, sospechosos o inocentes, americanos o extranjeros. Un «todo vale» que se ha vuelto contra el propio Gobierno.

¿Deben renunciar los ciudadanos a su privacidad para que el Estado les proteja? ¿Cuáles son los límites del espionaje? ¿Es lícito que se investigue a personas que no son sospechosas?

Reviews

  • Total Score 0%
User rating: 0.00% ( 0
votes )


Editor de contenidos de Tempus Fugit. Es estudiante 3º de Periodismo y Relaciones Internacionales en la Universidad Antonio de Nebrija. Fue colaborador de la Revista 'Nuestra' de Nebrija y en el portal Actualidad Nebrija.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.