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La cultura, un 21% de IVA más alejada de los ciudadanos


Cristina M. Franchy – Madrid 27/12/2013

El año 2013 ha sido testigo de la masacre cultural española. A base de reducción de ayudas y aumento del IVA, Internet está ganando el terreno cultural que antes correspondía a las salas de cine y tiendas de discos. ¿Significa esto la muerte paulatina de la industria cultural española?

A comienzos de año, una de las noticias más significativas y que ocupó los telediarios el 1 de enero de 2013 fue la subida del IVA cultural. Con el Real Decreto-Ley 20/2012 del 13 de julio, obtuvimos el famoso y criticado aumento del impuesto sobre la cultura, que en la actualidad, lleva casi un año de aplicación. La mayor parte de los trabajadores de la industria cultural se posicionaron en contra de esta medida, así como bastantes figuras políticas y empresarios, pero otro gran sector de la sociedad la apoyó escudándose en el comodín de <<salir de la crisis>>. Después de un año, nos preguntamos: ¿fue verdaderamente rentable aplicar un impuesto mayor sobre el producto cultural?

Primero debemos delimitar qué productos fueron afectados: CD’s y DVD’s, principalmente. Estos artículos experimentaron un aumento del IVA de un 21%, seguidos por los conciertos y espectáculos en directo con un 10%. Por suerte, de esta medida se han salvado los grandes museos como el Reina Sofía o el Prado, además de los libros, que mantienen un IVA del 4%. Un aspecto interesante, en cuanto al análisis de la ley, tiene que ver con los artículos de lujo, ya sean joyas, obras de arte o antigüedades, que están sometidos al mismo IVA que los discos musicales. Seguramente esta sea una de las grandes incongruencias de esta medida.

El año 2013 ha dejado tras de sí un rastro de datos bastante deprimentes, recopilados por el Anuario SGAE, gracias a la <<fórmula mágica>> del Gobierno: aumento del IVA y reducción de las ayudas en cómputo cultural. Así, el número de espectadores en teatro ha bajado, de 19,55 millones a 13,41 y  la asistencia a conciertos se redujo de 34,2 millones a 24,1. En cuanto al cine, ha bajado significativamente la recaudación, pero con medidas como las jornadas de cine a 2,90 o 3,50 € se ha estabilizado el mercado. Esto demuestra que con iniciativas de reducción del precio de la entrada, las salas se llenan. La gratuidad cultural de Internet, a la que cada vez más sectores de la población tiene acceso, juega contra los siete euros de media que cuesta una entrada de cine. Obviamente, el cine tiene las de perder.

Podemos entender que el Gobierno intente rentabilizar la actividad cultural, pero esta manera no es efectiva. La subida de precio en discos y DVD’s colabora con el hundimiento de la industria. Si los productores no acceden a bajar el precio base de sus productos y el Gobierno continúa aumentándolo a través de impuestos, nos encontramos con una difícil paradoja en la que ni la sociedad compra ni las grandes discográficas quieren perder dinero.

Nos enfrentamos a una nueva época. Internet nos proporciona el alimento cultural que a los jóvenes se nos ha negado por los altos precios de un disco o una película. Quizás esta medida se haya aplicado en un mercado que estaba ya moribundo. La subida del IVA ha sido, en el mejor de los casos, una manera de hacer despertar a la industria de su letargo y obligarlos a buscar alternativas para seguir manteniendo sus productos en el mercado. En el peor de los casos, y el más probable, estamos viendo la lápida de la industria cultural en España.

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