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Tras nueve trimestres de caídas, España sale de la recesión


Iván Rosa – Madrid 27/12/2013

Los brotes verdes han salpicado la actualidad internacional en los últimos meses del año que ahora cerramos. El balance global de 2013 es positivo y las perspectivas para 2014, mejores. Esta apreciación se comparte en las principales economías del mundo, donde el proceso de recuperación ya se ha consolidado, pero no tanto en España. Aquí el análisis es, simplemente, menos malo.

2013 se despide con previsiones económicas halagüeñas. La actividad económica presenta tasas de crecimiento positivas y la crisis de deuda soberana, aunque no se da por finalizada, hace ya unos meses que se mantiene en segundo plano, alejada de los picos del año pasado y en continuo descenso .

Mientras tanto, el proceso de recuperación económica en la Eurozona sigue en marcha, pero continúan las diferencias entre los polos. Por una parte, Alemania sigue afianzándose como el motor económico. Por otro lado, los países periféricos obtienen resultados cada vez más positivos. Sin embargo, Italia y Francia, con una situación que resulta familiar, han visto un retroceso en el PIB del 0,1% en el tercer trimestre y siguen generándose dudas sobre su hipotético crecimiento a medio plazo.

En el caso de la recuperación española, ésta se produce en base a las mejoras del sector exterior y una demanda interna que ha crecido ligeramente. Este cambio viene dado por el incremento en el consumo de los hogares (0,4%) y de la inversión (0,2%) . El crecimiento entre los meses de julio y septiembre ha provocado que España salga de la recesión durante el tercer trimestre. Una explicación a todo esto podría ser la mejora de perspectivas a corto y medio plazo, que permite tomar decisiones de consumo en base a la certidumbre del panorama macroeconómico. Si atendemos a los datos que recoge BBVA , este crecimiento avanza en base a la demanda doméstica privada, estudiada a través de algunos de los indicadores de gasto en consumo de los hogares, que siguen mostrando signos de mejora durante los primeros meses del último trimestre. Sería, no obstante, una recuperación lenta en base a las ventas al por menor, que han caído, al igual que la inversión residencial.

Además, las exportaciones también han descendido por debajo de lo esperado, en comparación con el reflote de los primeros meses. Aun así, la recuperación de los países vecinos y el papel de los emergentes puede contribuir al aumento de las exportaciones españolas, como años atrás. Para ello, es vital seguir trabajando en pos de una competitividad, que no termina de llegar, y que marca la agenda de Bruselas. Como dato positivo, y aunque las exportaciones hayan descendido con respecto a Alemania, el peso del valor añadido doméstico español ha crecido más que en el resto de países en los últimos años .

Respecto al mercado de trabajo, hay que destacar tres ideas fundamentales. La primera es la moderación salarial, que apoya la mejora de la competitividad. No se trata de un valor añadido, sino de una devaluación interna, abaratando los precios en base a un menor salario.

Según los datos del último informe trimestral del INE, el crecimiento del coste laboral unitario se sitúa en el -1,9%, dos puntos y tres décimas por debajo del deflactor del PIB. Es decir, mientras los precios suben, los salarios bajan. Sin embargo, es indiscutible que tras la reforma laboral, el mercado ha ganado en competitividad y flexibilidad en precios. Ahora, las empresas se acomodan mejor al ciclo económico con un uso más eficiente de sus plantillas. Si atendemos al informe realizado por el Gobierno sobre la Reforma Laboral observamos como el ajuste de salarios evoluciona de forma más coherente que en otros países: hay menor destrucción de empleo.

Con estos datos, y siempre que el cambio de ciclo se confirme, la empleabilidad podría aumentar para mediados de 2014 . Además, deben cumplirse las expectativas de crecimiento a medio plazo para poder hablar de un cambio de tendencia en el mercado laboral.

Las otras dos ideas son el descenso de la población activa y la ralentización en la destrucción de empleo.
Desde la agencia de calificación Fitch se augura que la tasa de paro se mantendrá estable en 2014, si bien, la emigración compensará tristemente parte los descensos en el empleo. En concreto, Fitch prevé que la tasa de paro aumente hasta el 26,8% este año. En 2014 alcanzaría un máximo del 27% y a partir de ahí, comenzaría un descenso que permitiría cerrar 2015 en el 25,5%.

Respecto a la creación de empleo, todavía se siguen destruyendo puestos de trabajo, pero a un ritmo menor. España, al igual que los países de la periferia, suele generar empleo cuando el PIB muestra tasas de crecimiento. Por lo tanto, hay que esperar para ver si el Gobierno ha acertado con la reforma laboral y no comprobar si se crea empleo en base solo a un crecimiento económico virtual.

Para finalizar, la reactivación de la economía española nace de los ajustes de precios, costes y decisiones presupuestarias llevadas a cabo, aunque dependerá del comportamiento de los mercados para seguir atrayendo flujos de capitales. Si se sigue con la actual situación de relativa calma y baja volatilidad, el crecimiento económico puede, incluso, superar las tasas esperadas. Esta situación viene reforzada por la visión de los expertos de un nuevo cambio de ciclo en el crecimiento del PIB y la tranquilidad de la banca, tal y como recoge el último Consenso Económico de la firma PricewaterhouseCoopers .

En resumidas cuentas, la calma de los mercados, las exportaciones y el último crecimiento de la demanda interna son los causantes de estos repentinos brotes verdes. Con toda probabilidad, la crisis ha tocado fondo. Sin embargo, estos brotes no significan nada, ya que no se espera una recuperación rápida. La solución llegará, básicamente, con la creación de empleo, que conllevaría un crecimiento exponencial del PIB. Sin embargo, los efectos que ha dejado esta larga recesión son muchos y sus consecuencias duraderas. Asimismo, hay que tener en cuenta las consecuencias ya no económicas, sino sociales que ha dejado la crisis.

Los recortes presupuestarios han tenido efectos demoledores en los campos de la educación, la sanidad y las prestaciones sociales. Es decir, no se puede celebrar que los datos macroeconómicos se contraen mientras cada vez más gente pasa hambre. La economía necesita una inyección. Pero el sistema necesita un profundo tratamiento.

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Estudiante de 4º de Administración y Dirección Empresas + Programa en Desarrollo Directivo en la Universidad de Deusto. Ha colaborado en editoriales y webs de economía y marketing.


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