.
.

El centro de Hamburgo declarado «zona de peligro» tras los enfrentamientos entre la policía y los disturbios


Eduardo García Cancela – Madrid 10/01/2014

El 4 de enero, la policía decretó «zona de peligro» a tres barrios de la ciudad alemana de Hamburgo: Altona, St. Pauli y Sternschanze. Esta situación otorga libertad plena a las fuerzas de seguridad para detener y registrar a los ciudadanos sin que exista una sospecha previa. La medida se ha adoptado para acabar con las violentas protestas de grupos de extrema izquierda que están teniendo lugar en la ciudad desde el 21 de diciembre.

A las 6 de la mañana del sábado, se declaró la «zona de peligro», una especie de «estado de emergencia» en el que las autoridades pueden registrar y detener a cualquier ciudadano, en tres distritos de Hamburgo. Seis autobuses policiales comenzaron a patrullar la zona y el domingo por la tarde ya se habían producido 263 registros y se había expulsado a unas 60 personas de esta zona de la ciudad. Además, se han producido más de 50 arrestos temporales entre los participantes de los «paseos colectivos», movilizaciones violentas convocadas desde las redes sociales que destrozan coches patrulla, comisarías y agreden a cualquier policía que se encuentran a su paso.

Desde el inicio de las protestas en diciembre, al menos 500 manifestantes han resultado heridos, así como 120 policías, de los cuáles 12 permanecen en estado de especial gravedad. La policía se ha armado de porras, cañones de agua y gas pimienta para reducir los disturbios. También  emplearon la técnica del «Ketting», que consiste en cercar a los manifestantes durante horas. Por otro lado, los disturbios han atacado a las fuerzas de seguridad con piedras, botellas y gases lacrimógenos. La situación es tal, que el sindicato policial ha declarado: “son los peores disturbios en años” y ha ofrecido 10.000 euros a quien proporcione información sobre los agresores.

Las protestas se están extendiendo a otras ciudades alemanas como Frankfurt, donde la sede del Partido Socialdemócrata ha sido atacada. Según fuentes policiales, estas acciones están conectadas con los grupos de izquierda radical de Hamburgo.

Origen de los disturbios

Las protestas comenzaron el 21 de diciembre, un día después de que se cumpliera la fecha límite para el desalojo del centro cultural Rote Flora, un cine «okupado» desde 1989 que había sido convertido en lugar de reunión de grupos radicales de izquierda. 7.000 personas salieron a las calles a protestar frente al edificio y protagonizaron una batalla campal con la policía.

Los manifestantes defendían el derecho de permanecer en territorio alemán del llamado «Grupo de Lampedusa» y protestaron contra la creciente especulación inmobiliaria que busca una renovación urbanística de la ciudad. De hecho, la orden del desalojo del centro cultural partió de la denuncia del empresario Klausmartin Kretschmer, que compró el Rote Flora en 2001 al Ayuntamiento. Kretschmer pidió a los «okupas» un alquiler de 25.000 euros al mes, un precio inaccesible para el colectivo.

El «Grupo de Lampedusa», integrado por 300 inmigrantes procedentes de Libia, Togo, Costa de Marfil y Ghana, lleva meses solicitando permisos de trabajo y residencia en Hamburgo. La Administración les niega estas peticiones alegando que es Italia quién debe encargarse de ellos, ya que llegaron a la isla italiana de Lampedusa y la normativa europea establece que el país receptor de los inmigrantes ilegales es quién tiene que responsabilizarse.

Los disturbios que siguieron a esta movilización y los crecientes ataques a la policía de Hamburgo hizo que una comisión del Parlamento Regional autorizara a la policía a actuar a discreción. Esto supone una situación insólita, ya que nunca antes se había concedido tales poderes en un área tan grande de la ciudad, que comprende unos 12 kilómetros cuadrados y donde residen 50.000 personas. La tónica habitual en estos casos es que se establezca la «zona de peligro» sobre una sola calle o un parque, en operaciones contra el consumo de drogas, por ejemplo.

Oposición a la medida

El Ayuntamiento, en manos del socialdemócrata Olaf Scholz, apoyó la iniciativa de su partido en el Parlamento Regional de Hamburgo, que logró decretar la «zona de peligro» gracias al apoyo de los democristianos.

Esta medida fue calificada como “desproporcionada” por el líder del Partido Democrático Liberal en la región, Carl-Edgar Jarchow. La portavoz de Los Verdes, Antje Möller, denunció que se estaba “restringiendo el movimiento de personas” como respuesta a la recomendación de las autoridades a que los ciudadanos no salieran a la calle después de las ocho de la tarde. El partido Die Linke (La Izquierda), ha amenazado con llevar el asunto a los tribunales ya que es la policía quien está decidiendo la duración de las medidas excepcionales y no hay “ningún tipo de control parlamentario”.

La prensa alemana se posiciona con precaución. El semanal Der Spiegel señaló que la situación era lo suficientemente amenazante como para tomar “medidas drásticas”. Desde el Hamburger Morgenpost, el periódico local más importante de la ciudad, se afirma que el conflicto es consecuencia de la tensión latente en la ciudad en los últimos meses. “Hay muchas cosas que actualmente tienen enfadada a la gente en Hamburgo: lidiar con el «Grupo de Lampedusa», el futuro de «Rote Flora» y la carestía de la vida”, apunta.

zona conflicto


«Zona de peligro» en el centro de Hamburgo. Fuente de imagen: Oficina de prensa de la policía alemana

La ciudad, cuyo nombre oficial es, paradójicamente, Ciudad Libre y Hanseática de Hamburgo, permanece con tres de sus distritos centrales en estado de excepción. Por el momento, las autoridades no han concretado cuanto durará la declaración de «zona de peligro» y se han limitado a recordar que tomarán las decisiones necesarias para mantener la seguridad.

Sorprende cómo una situación de tal magnitud, en una de las ciudades más importantes de Alemania, ha pasado desapercibida para muchos medios españoles e internacionales, cuando las manifestaciones masivas en España u otros países mediterráneos dan la vuelta al mundo. ¿A caso hay reparos en la prensa internacional para hablar de lo que sucede en la «todopoderosa» Alemania? ¿Hasta que punto influye este país sobre lo que se habla en Europa? ¿O es que no interesa dar mala prensa de un país del que tanto dependemos económicamente?

Reviews

  • Total Score 0%
User rating: 0.00% ( 0
votes )


Editor de contenidos de Tempus Fugit. Es estudiante 3º de Periodismo y Relaciones Internacionales en la Universidad Antonio de Nebrija. Fue colaborador de la Revista 'Nuestra' de Nebrija y en el portal Actualidad Nebrija.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.