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Uruguay reaviva el debate de la legalización de la marihuana


Cristina M. Franchy – Madrid 10/01/2014

Esta semana, la esfera pública española se ha hecho eco de la legalización de la marihuana en Uruguay, que ha seguido el ejemplo del estado de Colorado, en Estados Unidos, y al que ahora pretende sumarse Nueva York, a través de una reforma para permitir el uso terapéutico. Se reabre así, el debate en España, cuya legislación parece ir por detrás de la del resto del mundo al endurecer las penas por tenencia de drogas o consumo en la nueva Ley de Seguridad Ciudadana.

La pasada Nochebuena, Uruguay legalizó el consumo de marihuana, provocando el descontento y la euforia en distintos sectores de la sociedad española. El Presidente Mujica declaró que no fue una decisión fácil de tomar pero que es mejor que “dejar regalada esa gente al narcotráfico”. Y es que, esta es la cuestión del debate: la marihuana ha acompañado al ser humano desde el principio de la humanidad, y en Occidente, a lo largo de los dos últimos siglos, ha sido víctima de una persecución demasiado larga y poco productiva. Holanda, el primer país que permitió la marihuana para consumo propio, tiene una de las tasas más bajas de consumidores asiduos de Europa, por debajo de Reino Unido y España.

Mujica señaló que el objetivo de la reforma no es fomentar el consumo de marihuana, sino administrarla y producirla para que sea más seguro para los jóvenes. Al agotarse la vía represiva, hay que buscar nuevos caminos, y el de Uruguay es la regularización.

De la misma manera, el estado de Colorado, en EE UU, legalizó la marihuana el 1 de enero de 2014. Ya desde 2006 se podía adquirir el cáñamo en hospitales para uso terapéutico, producido y distribuido en tiendas especializadas. Ahora, los mayores de 21 años residentes en este estado pueden adquirir hasta 28 gramos para consumo propio y los procedentes de estados colindantes 14 gramos. Cabe destacar que, una semana después de que la droga se legalizase, se han agotado las existencias. Esto se puede deber a que, anteriormente, ya era fácil adquirir marihuana a través de los hospitales y la sociedad está familiarizada con la droga. Además, esta semana se dio a conocer que para 2016, colectivos a favor de la marihuana de los estados de Arizona, California, Maine, Massachusetts, Montana y Nevada, están preparando una regularización similar a la que ha establecido Colorado.

La polémica entorno a este tema está servida. Las medidas fueron aprobadas, tanto en Uruguay como en Colorado, con un margen mínimo y con la población dividida prácticamente en dos, con casi un 50% de la población en contra y el resto a favor. En España, con la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, se endurece la persecución contra las drogas. Si el proyecto de ley se aprueba, la multa por posesión de estupefacientes aumentará a 1.001 euros como cantidad mínima, un 114% más que la cifra actual, que se encuentra entre los 300 y los 30.000 euros.

La sociedad española debería mostrar su preocupación, no solo en cuanto a las drogas, sino también por el progresivo recorte de libertades que está experimentando. En este caso, se trata del derecho a decidir de los ciudadanos, aún siendo de forma controlada, si quieren consumir o no. Antonio Escohotado, filósofo español que ha dedicado parte de su trabajo al estudio de las drogas, escribió: ”De la piel para adentro empieza mi exclusiva jurisdicción”. Seguramente, con una educación en el trato de estupefacientes y una regularización de la venta y la distribución, los ciudadanos podrían llevar a cabo su “exclusiva jurisdicción”, como dice Escohotado, respecto a este tema. Ahora, queda comprobar si la vía escogida por Uruguay y Colorado es efectiva, como ya lo fue la de Holanda, y si los españoles seguimos permitiendo el recorte de nuestras libertades.

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