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Burgos: ¿violencia o resistencia?


Isabel Lallemand – Madrid 17/01/2014

Burgos es protagonista desde el viernes de violentas protestas en sus calles. Las obras en el barrio de Gamonal para construir un aparcamiento subterráneo y un bulevar han sido la causa de las manifestaciones que han derivado en disturbios violentos. Los vecinos llevan protestando desde hace tiempo contra este proyecto, orquestado por Antonio Miguel Méndez Pozo, un empresario de la construcción que ya fue condenado por falsificación documental y es dueño de MGB, empresa encargada de las obras.

Durante muchos años, Burgos fue la cuarta ciudad con la vivienda más cara de España, a pesar de poseer menos de 180.000 habitantes, de gozar de una población estable, y de no recibir apenas inmigración. La causa de tal disparo en el precio de la vivienda fue la corrupción urbanística. Antonio Miguel Méndez Pozo, diseñador de la remodelación del bulevar de la Calle Vitoria, es presidente de la Cámara de Comercio, dueño de varias empresas constructoras y también controla el principal periódico burgalés, El Diario de Burgos. Fue condenado en 1994 a más de siete años de cárcel por falsificación documental pero solo cumplió nueve meses. Al salir de prisión continuó su «carrera económica» y consiguió aumentar su fortuna, sus relaciones y su poder. Enredo tras enredo, trampa tras trampa, Méndez Pozo es el responsable del proyecto de remodelación del bulevar y de la construcción de un aparcamiento subterráneo en el barrio burgalés de Gamonal que ha suscitado tales protestas en la ciudad.

Detalles del proyecto

Gamonal, un antiguo pueblo en las afueras de Burgos, es ahora un barrio obrero de la ciudad en el que viven 70.000 personas aproximadamente. Las obras del bulevar están previstas en la avenida principal del barrio, la calle Vitoria. Tal es la ausencia de aparcamientos gratuitos en la zona que los vecinos están habituados a dejar el coche en «segunda fila» sin activar el freno de mano, para que los usuarios de los vehículos paralelos puedan moverlos y salir. En el proyecto también se prevé la construcción de un aparcamiento subterráneo con 246 plazas de garaje, de las que solamente se podrá hacer uso tras un desembolso de 19.800 euros.

La empresa a la que se le ha encargado el proyecto es MBG, que «curiosamente» pertenece a Méndez Pozo, y tiene un presupuesto estimado en 8,5 millones de euros para las obras. El coste ha sido el motivo principal de las protestas en la ciudad. Muchos ciudadanos consideran que el precio es excesivo y que existen otras prioridades, como el paro, la educación o la sanidad, donde si ha habido recortes presupuestarios. Por ejemplo, una guardería burgalesa va a tener que cerrar al no haber podido sufragar 13.000 euros necesarios para arreglos.

La protesta vecinal contra el bulevar

Desde finales de octubre los vecinos del barrio se reúnen, apoyados por la Federación de Vecinos Francisco de Vitoria, entre otras, para protestar acerca del proyecto del «cacique local». Han estado manifestándose durante semanas hasta alcanzar su punto de inflexión, el pasado fin de semana, cuando las movilizaciones pacíficas derivaron en disturbios violentos, en los que resultaron detenidas 40 personas, y heridas otras 21, entre el viernes y el sábado.
Algunos manifestantes arrojaron trozos de adoquines o botellas de cristal contra las fuerzas de seguridad. También sufrieron daños las oficinas bancarias y mobiliario urbano como señales de tráfico, farolas, cabinas telefónicas o contenedores de basura.

Aunque los residentes se declaran “completamente en contra de todo acto violento”, se justifican afirmando que “parece ser la única manera de que nos hagan caso”, según confiesa un vecino lleno de rabia. “Es una obra que no queremos. ¡Es que no la queremos!”, declara una de las promotoras de la plataforma Bulevar Ahora No. Dicha plataforma se disolvió el viernes pasado debido a que, tal y como afirma un concejal de IU en el Ayuntamiento de Burgos: “No conseguimos nada por las vías institucionales y no podemos apoyar a grupos violentos”. Los manifestantes afirman que con o sin plataforma, no se rendirán: “Seguiremos hasta que ese agujero se vuelva a tapar”.

Por otro lado, la dirección nacional del PP ha prescindido el imponerse a Javier Lacalle, alcalde de Burgos. Sin embargo, Ana Botella acusa duramente los altercados: “Por supuesto, condeno los atentados de Burgos. Una cosa es una protesta ciudadana y otra cosa es la violencia”, afirmó este lunes.
Por lo tanto, el dilema de este asunto es si la violencia en este caso es justificable. ¿Dónde está el límite de un barrio que ha vivido sumergido en la corrupción?¿Y el de unos ciudadanos cansados de protestar sin que se les haga caso alguno?

Sentimiento Burgalés

Debido tanto a las manifestaciones, como a los piquetes informativos en colegios e institutos, e incluso a la minoría que protagoniza los violentos disturbios, el barrio de Gamonal ha conseguido que las obras se retrasen. “Hemos decidido paralizar las obras al menos durante 15 a 20 días”, sentenció el martes Javier Lacalle. “La idea era continuar, pero las obras no pueden avanzar mientras no se garantice la seguridad de las personas y de la empresa”, apuntó. A petición de los manifestantes, el alcalde abrirá un foro o una mesa de trabajo para debatir y dialogar acerca del tema. El objetivo según él, es: “regresar la normalidad a Burgos, cesar con esta situación de violencia y generar un mayor consenso del que ya se había conseguido”, concretó.

Algunos vecinos de Gamonal se sienten satisfechos pero no están dispuestos a rendirse: “Esto se ha logrado con la ayuda de todos, pero seguiremos con nuestras reuniones de madrugada, nuestras asambleas a las 12.00 y las manifestaciones a las 7.00. Esto no se puede frenar de la noche a la mañana”, explicó un vecino. Otros mantienen su incredulidad: “El alcalde no paralizó las obras, fueron los ciudadanos. Habrá que ver cómo se desarrollan las cosas y la verdadera participación ciudadana que existirá en el foro”, afirmó Raúl Salinero, concejal de Izquierda Unida de Burgos.

Lacalle recordó que la imagen de Burgos estos últimos días se ha podido ver dañada a causa de la tensión social que recorría las calles. Pero, ¿qué diferencia hay entre Gamonal y otros barrios castigados por la crisis económica y el paro? La diferencia es simple: la corrupción.  No obstante, ¿Explica eso los actos violentos y agresivos?

Fuente de la imagen: Santi Otero

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