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Egipto mide la voluntad de un pueblo convulso


Iván Rosa – Estambul 17/01/2014

52 millones de egipcios han sido llamados a votar en dos jornadas, las de este martes y miércoles, para decidir sobre una constitución que sustituirá a la de corte islámico del anterior gobierno, aprobada en las urnas en 2012. Mientras tanto, el jefe del ejército y hombre fuerte de Egipto, el general Al Sisi, que destituyó al presidente islamista Mohamed  Morsi, instó a los egipcios a votar masivamente “Sí” en este referéndum sobre la nueva Constitución. Sumado a esto, afirmó que se presentará a las elecciones  presidenciales previstas en 2014 si el pueblo lo pide y si el ejército apoya su candidatura. 

Este referéndum se encuadra en un contexto convulso en la historia reciente de Egipto, después de que en 2011 tuviera lugar la llamada Revolución Egipcia, que derrocó al presidente Hosni Mubarak a través de numerosas protestas y manifestaciones. Tras la salida de Mubarak, que había estado gobernando Egipto durante 30 años, se convocaron unas elecciones presidenciales en las cuales Morsi participó como candidato del Partido Libertad y Justicia, fundado por los Hermanos Musulmanes. Tras dos rondas, Morsi resultó ganador en las elecciones con el 51.9% de los votos frente a un 48% de la oposición.

La presidencia de Morsi se caracterizó por los problemas económicos. Aumentó considerablemente tanto el desempleo como el precio de la gasolina. También trajo problemas sociales, surgidos tras las falsas promesas revolucionarias. El primer presidente elegido en democracia por Egipto redactó una nueva constitución basada en la ‘Sharia’, para impulsar el islam en el país, y forzó la dimisión de algunos mandos del ejército. Todo ello hizo que su popularidad cayera y que la oposición se manifestara en numerosas ocasiones, que llevaron al grupo revolucionario Tamaroda recoger 22 millones de supuestas firmas contra Morsi, que finalmente fue detenido por el Ejército y será juzgado.

Seis meses después del derrocamiento de Mohamed Morsi, el gobierno interino instalado por el ejército reprime implacablemente, con el apoyo de una amplia mayoría de la ciudadanía, a los partidarios del primer presidente civil y único elegido democráticamente en Egipto, y en especial, a los Hermanos Musulmanes. 
Para este gobierno, el escrutinio es una  forma de obtener una garantía popular por parte de los electores para legitimar sus acciones y medir la popularidad del nuevo hombre fuerte de Egipto, Al Sisi, por lo que el ejército y su rama política han pedido una participación elevada.

Consecuencias en la oposición

Aun con todo ello, Al Sisi, Ministro de Defensa, viceprimer ministro y jefe del ejército, es de lejos el dirigente más popular del país. Es una gran roca para los islamistas favorables a Morsi, que le acusan de haberse hecho con el poder a través de un golpe militar y llaman a boicotear el referéndum.

Al Sisi anunció el 3 de julio la destitución de Morsi y nombró a un  presidente interino, al que exigió en su discurso unas  elecciones libres en la primera mitad de 2014. Más de mil personas han muerto desde entonces en la represión contra los Hermanos Musulmanes y los principales dirigentes han sido detenidos. Al igual que Morsi, son juzgados por incitación al asesinato de manifestantes cuando estaban en el poder y se enfrentan a la pena de muerte.

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Estudiante de 4º de Administración y Dirección Empresas + Programa en Desarrollo Directivo en la Universidad de Deusto. Ha colaborado en editoriales y webs de economía y marketing.


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