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Muere Ariel Sharon, el líder que escribió la historia del estado de Israel


Eduardo García Cancela – Madrid 17/01/22014

El ex primer ministro y general israelí, Ariel Sharon, falleció el pasado 11 de enero en Tel Aviv después de llevar ocho años en coma. Israel lo despidió el lunes en un funeral de estado al que asistieron más de 20 personalidades políticas de todo el mundo. Durante esta semana se ha recordado la vida de este polémico militar y político que ha suscitado tanta admiración como odio.

Ariel Sharon, el que fuera general y primer ministro israelí, falleció el sábado 11 de enero en el Hospital Tel Hashomer, cerca de Tel Aviv, después de llevar ocho años en estado vegetativo. A sus 85 años, no consiguió sobrevivir al estado de coma en el que había entrado en 2006 y murió por un fallo cardiaco. De acuerdo con unos datos que proporcionó el Parlamento israelí en 2010, a Israel le costaba 335.000 euros anuales la atención médica del ex presidente. De hecho, hasta noviembre de 2013 el gobierno seguía pagando a su chófer personal.

El féretro de Sharon se expuso la tarde del domingo en el Parlamento de Israel ante miles de ciudadanos que fueron a despedir al militar y político. En el acto se ensalzaron sus victorias militares y no se habló de los excesos de su gestión. El 13 de febrero tuvo lugar el funeral de estado en el que intervino el actual primer ministro Benjamín Netanyahu, antiguo rival de Sharon y que declaró que el recuerdo de Sharon “está grabado en el corazón de Israel” y lo calificó como un “valiente luchador y gran militar”.

A la ceremonia asistieron políticos de más de 20 países entre los que destaca Joe Biden, vicepresidente de Estados Unidos, Tony Blair, ex primer ministro de Reino Unido, y Jorge Fernández Díaz, Ministro del Interior de España. Sharon fue enterrado junto a su segunda esposa, que había fallecido de cáncer en el 2000, en la finca Los Sicomoros, en el desierto de Negev, a diferencia de otros líderes nacionales que están enterrados en el Monte Herzl.

En general, ha recibido numerosos elogios por parte de los políticos israelíes. Tzipi Livni, Ministra de Justicia de Israel y líder del equipo que negocia con los palestinos, describió a Sharon como “un granjero, un soldado y un primer ministro que se convirtió en el padre de una gran nación”. Sin embargo, su muerte no ha apagado el odio que suscita entre los palestinos y algunos sectores de la izquierda israelí. Sami Abu Zurhi, portavoz del grupo terrorista Hamás, lo ha denominado como un “tirano” y “criminal”. Muchos le acusan de ordenar el asesinato de Yasir Arafat, presidente de Palestina envenenado, presuntamente, por polonio en 2004. Los palestinos no olvidan los más de 100 asentamientos de colonos judíos sobre Gaza y Cisjordania que Sharon aprobó. De hecho, es curioso como parte de los detractores del ex presidente se encuentra entre esos mismos colonos, a los que dejó desprotegidos tras la retirada de Gaza en 2005, pese a haber sido él mismo el que promovió estos asentamientos en 1977.

La carrera política y militar de Sharon

Ariel Sharon nació en Kfar Malal en 1928, cuando la región seguía bajo el mando de los británicos. Se alistó con 14 años en la Haganá, milicia judía que jugó un papel muy importante en la independencia de Israel. Más tarde, en los años 50, lideró la Unidad 101 del ejército israelí, encargada de responder a los ataques palestinos en localidades de Jordania. En 1953, durante una de estas misiones, 69 personas, la mayoría civiles, perdieron la vida. Así, Sharon consolidó la práctica que han continuado las Fuerzas de Defensa de Israel: represalias contundentes para disuadir al enemigo. De esta manera, ascendió rápido en el y lideró operaciones en el Sinaí durante las distintas guerras de Israel con los países árabes. Uno de sus mayores éxitos se produjo en la Guerra de Yom Kipur, cuando Siria y Egipto atacaron Israel por sorpresa. Sharon cruzó el Canal de Suez y, según declaró en un informe de operaciones, “fue lo que nos dio la victoria”.

Su impecable trayectoria militar se vio empañada por la invasión del Líbano en 1982, cuando ostentaba el cargo de Ministro de Defensa. La falta de un objetivo a largo plazo hizo que el ejército israelí se retirara y una comisión de investigación le consideró responsable de no impedir la matanza de cientos de palestinos en los campos de refugiados de Sabra y Chatila, en Beirut, a manos de una milicia cristiana. Tras este episodio abandonó el ministerio pero no la política. En 2000 se presentó como candidato del partido Likud a primer ministro. Pese a propiciar la Segunda Intifada, una oleada de ataques suicidas que dejaron 1.000 israelíes muertos y 6.3000 palestinos, con una visita a la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén, obtuvo una holgada victoria en las elecciones.

En 2001 fue nombrado primer ministro y comenzó a reorientar la política israelí hacia la paz. En su discurso de investidura afirmó: “Le extendemos la mano a la paz. Nuestro pueblo está comprometido y sabemos que implica dolorosas concesiones de ambas partes”. En agosto de 2005 ordenó la retirada de Gaza, lo que le costó un enfrentamiento con su partido. Finalmente lo abandonó y fundó el partido Kadima, que ganó las siguientes elecciones el 26 de marzo de 2006, aunque sin Sharon, que ya había sufrido el infarto cerebral que lo dejó en coma el 4 de enero de ese mismo año.

Detrás de la coraza

Pese a ser recordado como un general regio y un político pragmático, Ariel Sharon tuvo una vida personal de lo más tormentosa. En 1953 contrajo matrimonio con Margalit Zimmerman, con la que tuvo su primer hijo, Gur. Ella murió en 1962 en un accidente de tráfico y éste se casó con la hermana de su ex esposa, Lily, con la que tuvo otros dos hijos. En 1967, su primogénito murió a los 11 años cuando jugaba con un rifle antiguo en su casa, el mismo Sharon lo vio morir en sus brazos. En 2000 su segunda esposa falleció por un cáncer.

En su autobiografía, titulada ‘Warrior’, guerrero, justificó su modo de actuación durante su carrera militar y política de la siguiente manera: “Era lo que resultaba práctico, era el camino pragmático a recorrer en ese momento”. Para muchos fue un héroe, para algunos un buen presidente que hizo lo que debía, ya que no había otra opción, y para otros un cruel asesino. Así, la vida de Ariel Sharon podría considerarse como la propia Historia de Israel o la Historia de Israel considerarse como parte de la vida de Ariel Sharon, sin duda un hombre que, bueno o malo, ha marcado a un país desde sus primeros pasos.

 

Fuente de la imagen: Reuters

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Editor de contenidos de Tempus Fugit. Es estudiante 3º de Periodismo y Relaciones Internacionales en la Universidad Antonio de Nebrija. Fue colaborador de la Revista 'Nuestra' de Nebrija y en el portal Actualidad Nebrija.


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