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La situación en Ucrania se recrudece



Eduardo García Cancela
Madrid 24/01/2014

Kiev se ha convertido desde este miércoles en un campo de batalla entre activistas proeuropeos y fuerzas de seguridad. La entrada en vigor de una ley, que reduce las libertades de los manifestantes y que da mayor permisividad a las autoridades para la represión, ha provocado el estallido de duros enfrentamientos entre ambas partes, que se han cobrado la vida de cinco personas. El presidente Yanukóvich, por primera vez, se ha sentado con los líderes de la oposición para intentar llegar a un acuerdo.

Las protestas proeuropeas en Kiev tomaron un nuevo rumbo el miércoles 22 de enero, con la entrada en vigor de la nueva ley que refuerza los poderes policiales y limita las libertades ciudadanas. El conflicto comenzó el 21 de noviembre de 2013, cuando el presidente Yanukóvich rechazó el Acuerdo de Asociación y Libre Comercio con la Unión Europea, cuya firma exigía la puesta en libertad de Yulia Timoshenko, ex primera ministra ucraniana y líder de la oposición. A partir de ese momento, nace el movimiento «Euromaidán», que exige retomar las conversaciones con la UE y la dimisión de Yanukóvich. Las protestas eran mayoritariamente pacíficas pero la entrada en vigor de esta ley ha provocado la sucesión de enfrentamientos violentos entre cuerpos de seguridad y manifestantes.

La oposición y algunos medios locales informaron de que los últimos enfrentamientos se habían cobrado trescientos heridos y cinco muertes, causadas, presuntamente, por heridas de bala. La fiscalía del Estado solo reconoció dos víctimas mortales y el portavoz del Ministerio de Interior ucraniano, Seguei Burlakov, aseguró que no eran responsabilidad de la policía ya que las víctimas fueron tiroteadas y los agentes no emplearon ese tipo de armas.

Pese a la nueva ley, el miércoles llegaron centenares de hombres a la Plaza de la Independencia, donde reside el mitin permanente «Euromaidán», para enfrentarse a los agentes del Bekrut, tropas de intervención especial. Alexandr Turchinov, del partido de Yulia Timoshenko y encargado de coordinar la defensa de los manifestantes, declaró: “Disparan contra gente desarmada, periodistas y médicos”. Afirmó que el Bekrut había comenzado a utilizar balas de verdad contra los activistas. De hecho, la agencia Liga.novosti informó de que, según la oposición, las muertes fueron causadas por disparos de francotiradores de la calle Grushevski, junto a la sede del Gobierno, lugar donde se han producido los últimos enfrentamientos.

Inicio de las negociaciones 

Viktor Yanukóvich, presidente de Ucrania, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas en un comunicado el miércoles por la mañana. “Todavía no es tarde para pararse y regular el conflicto de forma pacífica”, señaló. Además, aceptó reunirse esa tarde con los líderes opositores por primera vez desde el inicio de las protestas. Yanukóvich se entrevistó durante más de tres horas con Vitali Klichkó, Arseni Yatseniuk y Oleg Tiagnibok, pero no consiguieron llegar a ningún acuerdo. Aun así, se decidió continuar con las negociaciones al día siguiente. Después del encuentro, Vitali Klichkó acudió a la Plaza de la Independencia y exhortó, ante decenas de miles de personas, a no dejarse provocar y a no permitir que las autoridades utilicen la violencia de los manifestantes como pretexto para desalojar la plaza.

En las negociaciones del jueves, Yanukóvich consiguió una tregua entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad que se mantendrá mientras dure el diálogo. Los tres líderes de la oposición llegaron con las ideas claras: exigían la dimisión del gobierno, la abolición de las leyes aprobadas el 16 de enero, una nueva constitución y elecciones presidenciales y parlamentarias anticipadas.

Entre las fuerzas de seguridad y los activistas existe un «frente» de humo y fuego provocado por neumáticos ardiendo y autobuses calcinados. Así, los manifestantes contienen el avance de la policía.

En los enfrentamientos del miércoles, la policía acabó retrocediendo casi hasta la misma posición del día anterior. Jóvenes ucranianos encapuchados lanzaron piedras y cócteles molotov a los agentes a una distancia de a penas diez metros. Mientras, en la retaguardia, muchos proeuropeos esperaban con escudos, palos y cascos para intervenir.

Además, la oposición comenzó el miércoles por la tarde a crear estructuras alternativas de poder: la denominada Rada Popular, un parlamento constituido por diputados de la oposición entre los que se encuentra Klichkó (UDAR), Yatseniuk (Patria), Tiagnibok (Libertad) y otros diputados sin partido.

Las primeras víctimas mortales han acentuado la lucha de los manifestantes, así como los ataques de particulares contrarios a las protestas, que llegaron a secuestrar y torturar a varios disidentes. En los alrededores de la capital, se encontró el cuerpo de un hombre con aparentes signos de tortura, que había sido raptado de un hospital de Kiev por individuos que iban de paisano. El activista Igor Lutsenko también fue secuestrado en el mismo hospital pero fue liberado.

El Gobierno no se plantea instaurar el estado de excepción por el momento, aunque diputados de la región de Lugansk, la más oriental del país y una de las que más influencia recibe de Rusia, han llamado a adoptar esta medida de urgencia para restablecer el orden en el país.

Escaramuzas entre la UE, EE UU y Rusia

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, anunció el mismo miércoles que la UE podría imponer sanciones a Ucrania e instó al cese de la violencia y a la disposición al diálogo. “Si Ucrania no respeta el Estado de Derecho y pone en peligro la vida de sus ciudadanos”, la UE “reaccionará con claridad”, expresó Barroso. A pesar de esto, la Comisión Europea enviará un representante para que medie en las negociaciones, según se anunció el jueves, lo que denota una cierta división en el modo de actuar desde las instituciones europeas. Por otro lado, EE UU fue más allá y revocó una cantidad indeterminada de pasaportes a ciudadanos ucranianos en respuesta a las represalias del Gobierno de Yanukóvich contra los manifestantes.

Horas más tarde, el Embajador de Rusia en Bruselas, Vladimir Chizhov, pidió a la UE y a EE UU hablar de “apoyo y asistencia y no de sanciones”. Valoró como “inaceptable” la exigencia de  EE UU a Ucrania de que revoque la nueva ley de manifestaciones y, “suficientemente malo”, que la UE pida su revisión. El diplomático ruso recordó que solo el Consejo de Seguridad de la ONU puede imponer este tipo de medidas. Chizhov dijo que su país no tomará ninguna decisión “a espaldas” del Gobierno de Yanukóvich. “Lo que Rusia quiere es el fin de la violencia”, apuntó.

Las protestas en Ucrania están en el punto de mira de la Sociedad Internacional. Con esta nueva disposición a las negociaciones de Yanukóvich y los líderes de la oposición, se pone de manifiesto que la resolución política del conflicto no puede ser descartada todavía. Si el gobierno quiere devolverle la estabilidad a la capital debería empezar por derogar las medidas que recortan las libertades cívicas y otorgan mayor discrecionalidad de actuación a las fuerzas policiales.

Sin embargo, la continua escalada de violencia ha hecho que muchos medios occidentales empiecen a preguntarse acerca del posible estallido de una hipotética guerra civil. De hecho, en el resto del país, alejadas de los focos mediáticos, las «dos Ucranias» toman forma. Por un lado, la del Este y el Sur, con gran influencia rusa y que piden una actuación contundente del gobierno, y por otro, la del Oeste, que representa la identidad nacional del país y está protagonizando movilizaciones a favor del «Euromaidán».

La división de la población está cada vez más marcada. Ahora bien, ¿ha emprendido Ucrania un camino sin retorno? ¿Es que ni Europa ni Rusia van a parar el conflicto? ¿No les importa que la pugna por una zona estratégica acabe en un conflicto de tales dimensiones?

 

Fuente de la imagen: Reuters



Editor de contenidos de Tempus Fugit. Es estudiante 3º de Periodismo y Relaciones Internacionales en la Universidad Antonio de Nebrija. Fue colaborador de la Revista 'Nuestra' de Nebrija y en el portal Actualidad Nebrija.


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