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De la dudosa realidad al éxito virtual. Y vosotros, ¿dónde vais a estar?


Pilar Bernat – Madrid 31/01/2014

Premio Vodafone de periodismo 2013, María del Pilar Bernat es historiadora, periodista y profesora universitaria. 

Especializada en Tecnologías de la Información y la Comunicación y más concretamente en Telecomunicaciones, Bernat es consejera y directora de Contenidos de la empresa editora de Telefonía y Comunicaciones, revista decana del sector con 20 años de antigüedad. 

Así mismo, edita desde hace 15 años Zonamovilidad.es  y dirige ZonaMediaManager, una joven compañía especializada en la gestión y control de Redes Sociales corporativas y personales.

Pilar es invitada habitual en programas de televisión, radio, seminarios, cursos y conferencias tanto en el ámbito nacional como internacional. Ha trabajado para gobiernos y multinacionales y recientemente fue invitada al congreso y celebración de los 40 años del nacimiento de Ethernet, en Palo Alto y Montain View (California) organizado por el Xeros PARC, el Museo de la Informática y el MEF como única representante española. 

Ha trabajado también en Televisión Española, donde fue Directora de Relaciones Internacionales de la Dirección de Deportes, en la Radio Televisión Olímpica (COI) y en Prensa Española, entre otros. 

Corría el 20 de diciembre de 2013; sí, sí, prácticamente ayer. A las 8.30 de la mañana me presenté puntualmente en el aula 2.1 del centro universitario en el que imparto tecnología a los estudiantes de primero de publicidad.

Iba hecha polvo. Las fiestas navideñas no cesaban y había terminado muy tarde el cierre de la edición. Llevaba quince días sin librar y había tenido que levantarme a las 7 a.m. para darme una ducha, pintarme, buscar las listas que dejé sobre alguna mesa, coger el coche, reinventarme por el camino centrándome en el papel de profesora y, sobre todo, dejar el de periodista atrás…

El atasco parecía doblemente pesado, las cuatro torres tenían un aspecto peligrosamente inestable, las farolas de la M-30 destellaban deslumbrándome y yo kilómetro a kilómetro buscaba dentro de mí misma la mejor de mis sonrisas. ¿Preparada para entrar en clase?

Abrí el aula extrañada de que ningún alumno me hubiera precedido. Luces, cámara… no, no, eso era para las pelis… ¡Luces, proyector, ordenador! Mi ‘Power Point’ me esperaba como cada viernes para darme la bienvenida en algún rincón de un disco duro nítidamente reflejado en la pantalla de inicio.

Tardan, qué raro.

  • – Buenos días

Ya llegan

  • – Buenos días chicos

El dolor de cabeza quedó atrás ¡A mí la hiperactividad, el conocimiento, la paciencia, la emoción, la ilusión de estar en la universidad y poder compartir y enseñar!  Me giré.

¡Qué mal aspecto! ¿De dónde vienen? El olor a alcohol empezaba a molestarme. Reconozco mi debilidad: no soporto el tufo a borracho trasnochado. Continuaba la entrada cadenciosa,

  • – Buenos días Pilar
  • – Buenos días chicos

Hora de cerrar la puerta y empezar. Si lo pienso bien, creo que me dolía hasta el último rincón de mi cuerpo, pero ni lo debían saber ellos ni se podía notar. Trabajo y responsabilidad, suelen caminar de la mano.

En los cinco años que llevo impartiendo clase, nunca vi panorama más dantesco. En primera fila dos niñas, cual folívoras rezongonas, se apoyaban la una en la otra para no caer dormidas; la mayoría de los chicos, pálidos y ojerosos se esforzaban por mantener los ojos abiertos; unos cuantos me pedían comprensión y otros, más sumidos en sus sueños que atentos a la realidad, procuraban esforzarse por mantener en pie el estandarte de un ejército rendido por el ‘‘juernes’’ navideño. ¡Último día de clase, jornada prevacacional!

Templé el carácter, alardee de paciencia, quise pasar, rendirme y marcharme a descansar. Pero seguí hasta el final y luego he buscado tiempo para plantearme la venganza, preparar un castigo, plantearme perdonar o invitarles a reflexionar.  ¿Sólo por un segundo, seríais capaces de poneros en la piel de una profesional, docente por vocación, que en modo Juana de Arco se empeñaba en luchar contra la desidia y aguantar con temple tres horas seguidas hablando, explicando y centrando la atención sobre las redes, los  últimos móviles, el término notebooks o la NSA?

No voy a filosofar sobre la falta de educación, la ignorancia pujante o sobre ‘aquellos tiempos’. A mí me gustan estos y mucho más los venideros. Soy amante de la tecnología, especialista en telecomunicaciones, en la realidad virtual, en la ubicuidad, en el trabajo colaborativo, en los GB/sg, en la sociedad sensorizada, en el Big Data, en la evolución social, en la muerte del modelo educativo y en los MOOCS.

Y al tiempo que sigo de cerca la evolución de los MOOCS y de nuestro CSEV (os dejo los términos para buscar, informaros o consultar) me pregunto si mis alumnos, los reyes del ‘juernes’ y todos los demás de uno y otro colegio, de una u otra universidad, serán capaces de autogestionarse para no quedarse atrás y si van a superar el ‘yo me dejo llevar’ por el ‘yo responsabilidad’; ya que la tecnología requiere un primer paso de esfuerzo y voluntariedad, de interés y autodisciplina para poder prosperar.

Mucho se ha criticado a los profesores de enseñanza media, primaria, secundaria e incluso universitaria de este país, porque no se han sabido adaptar; porque temen que sus alumnos, nativos digitales, dominen terrenos para ellos pantanosos que no han sido capaces de pisar. Es cierto que en cada instituto o facultad hay discapacitacitados tecnológicos que ya no se van a superar y que abrirán, más y más, su brecha digital hasta el día en que se tengan que jubilar

Pero, más allá, mi pregunta es si en la siguiente fase, a punto de llegar, esos alumnos fiesteros, dueños y señores de los bits, esclavos del móvil y adictos a Whatsapp, una vez superadas las curvas de sus mayores, van a saber conducirse o van a embarrancar en el  terreno supuestamente más propicio: aquel que requiere responsabilidad y voluntad.

El éxito social y económico ya no es un sueño común al alcance de todos, cada día más será un bien escaso para un entorno medievalizado donde habrá señores y vasallos inmersos en una revolución virtual. Y yo os pregunto desde mi almena ¿vosotros dónde vais a estar?

 

Fuente de la imagen: http://fotos01.lne.es/fotos/noticias/318×200/2010-03-15_IMG_2010-03-08_01.47.57__3844655.jpg

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