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La corrupción avergüenza a la Unión Europea


Eduardo García Cancela – Madrid 07/02/2014

Un informe realizado por la Comisión Europea durante 2013 y presentado el 3 de febrero en Bruselas muestra como la mayoría de los europeos siente que viven en un ambiente de corrupción generalizada. Las diferencias entre estados miembros, los distintos acercamientos de la prensa internacional y las polémicas entorno al estudio están servidas.

Tres de cada cuatro europeos tienen la sensación de vivir en un ambiente de corrupción generalizada, tal y como lo demuestra un amplio informe realizado por la Comisión Europea y presentado el lunes por Cecilia Malmström, Comisaria de Interior de la Unión Europea (UE). El documento presenta un estudio pionero en investigación de la corrupción en la UE que se ha basado en una encuesta ciudadana y en varios análisis de la propia Comisión.

En Grecia, Italia o España, la percepción de la corrupción roza el total, con un 99%, 97% y un 95% de la población, respectivamente, que así lo cree. En el lado opuesto se encuentran los países nórdicos: Suecia (44%), Finlandia (29%) y Dinamarca (22%). El 75% de los daneses opina que la corrupción es algo excepcional, el 64% en Finlandia y el 54% en Suecia. Alemania, aunque también se encuentra en la parte inferior del listado, reúne un 59%, un dato alarmante en una de las naciones que más exige en esta materia al resto de países comunitarios.

Los países del este y de reciente ingreso como Croacia, República Checa, Lituania, Bulgaria y Rumanía, además de la endeudada Grecia, son los peor situados en experiencia concreta de corrupción. Entre el 6 y el 29% de los encuestados en esos estados, reconoce haber sido invitado a pagar sobornos. También destaca el caso de Hungría (13%), Eslovaquia (14%) y Polonia (15%), en los que, además, la mayoría de los sobornos tienen relación con la atención sanitaria.

El informe también habla del crimen organizado, destacando a Bulgaria, Rumanía e Italia como los países con mayor presencia de este tipo de organizaciones de toda la UE. Sin embargo, advierten que el fraude en el pago de impuestos se ha extendido a la mayoría de los estados miembros.

Además, el documento revela que más de la mitad de los europeos piensa que la corrupción ha aumentado en los últimos tres años. El país que lidera esta cuestión es España, con un 77% de los encuestados con esa opinión. Sin embargo, solo el 8% de los europeos interrogados asegura haber sido testigo de un caso de corrupción en el último año, lo que resulta contradictorio. De hecho, de ese 8%, sólo un 12% lo denunció.

Fuente de imagen: Comisión Europea y El País

El Ejecutivo comunitario cifra en 120.000 millones de euros, el equivalente a todo el presupuesto europeo anual, lo que cuesta la corrupción al año en toda la UE. Sin embargo, advierten de que se trata de una estimación y es probable que el dato real sea mayor, tal y como apuntó Cecilia Malmström en la presentación del informe.

La mayor parte de las encuestas se centran en el sector público, aunque también hay un pequeño apartado en el que se habla del ámbito empresarial. En ese área, el 67% de los consultados considera que la corrupción es parte de la cultura empresarial. Según la Comisión Europea, los sectores más afectados por estas prácticas son el de la construcción, energía, transporte, defensa y sanidad.

En las conclusiones y recomendaciones que presenta el documento se abunda en la falta de rendición de cuentas de los políticos, la financiación de los partidos y la falta de controles anti corrupción como los principales problemas. Además, la Comisión detecta “falta de voluntad política” para la persecución de estos delitos. También resaltan que el control en los ámbitos local y autonómico “tiende a ser más débil que a nivel central”. Entre las recomendaciones destaca la de mejorar la transparencia de las cuentas públicas ante los ciudadanos, reforzar los mecanismos de control y aumentar las sanciones, especialmente en la contratación pública.

Por si fuera poco, Bruselas lamenta la inexistencia de estadísticas y sistemas de control de corrupción en algunos países comunitarios, lo que ha dificultado el análisis de la Comisión. “Las normas procesales, incluidas las normas sobre el levantamiento de la inmunidad de los políticos, obstruyen la investigación de los casos de corrupción en algunos Estados”, aprecia el informe.

“La corrupción mina la confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas y los Estados de derecho”, afirmó Cecilia Malmström durante la presentación del informe en Bruselas. “Algunos indicadores muestran que la corrupción ha crecido con la crisis. Pero, precisamente, la crisis demuestra la necesidad de luchar contra ella, aunque solo sea por razones económicas”, declaró. “Los resultados muestran que no se está haciendo lo suficiente”, insistió.

La próxima evaluación de la corrupción en la UE está prevista para dentro de dos años.

Diferentes reacciones de la prensa en la UE

La Comisión Europea ha evitado hacer una clasificación de países más o menos corruptos, sin embargo, ha analizado la situación de cada estado miembro detenidamente. La reacción de los medios no se ha hecho esperar.

Tanto La Razón como The New York Times, destacan a Suecia como “el país modélico en transparencia”. El estado nórdico cuenta con la ley de transparencia más antigua del mundo (1766) y en el último informe de Transparencia Internacional, ONG encargada de la persecución de la corrupción empresarial y gubernamental, ocupa el tercer puesto a nivel mundial. La Razón considera que la clave del éxito de Suecia reside en el respeto a la libertad de prensa, ya que la ley protege a los ciudadanos que filtran información confidencial a los medios de comunicación.

Malmström, de nacionalidad sueca, declaró al Goeteborgs-Posten que es uno de los países con menos problemas. “Algunos países europeos deberían aprender de Suecia”, apuntó, refiriéndose a las leyes de transparencia.

En el Reino Unido, la BBC hace hincapié en que menos del 1% de los británicos esperan pagar un soborno cuando van ha firmar un negocio, el resultado más bajo de todos los países consultados. Destaca también que el 64% de los británicos cree que la corrupción está ampliamente presente en el país, porcentaje que se encuentra por debajo de la media comunitaria (74%). El analista Chris Morris, del mismo medio, afirma: “Un continente que está intentando poner fin a años de crisis económica necesita hacer un mejor trabajo para combatir la corrupción”.

Fuente de imagen: Eurobarómetro y BBC

El caso español

Los resultados para España, aunque esperados, han sido más dañinos. La Comisión Europea considera que debería implementar el control sobre las decisiones de los gobiernos regionales y locales. El informe hace referencia al programa de reformas legislativas impulsado por el Gobierno español para mejorar la transparencia de la financiación de los partidos, entre otras cuestiones. Sin embargo, el documento concluye: “Todavía es pronto para evaluar si estas iniciativas representan un paso en la dirección adecuada”.

España obtuvo la primera posición en la lista de países cuya población cree que el nivel de corrupción ha aumentado en los últimos tres años. Dos de cada tres españoles encuestados ratificaron esta afirmación, más que cualquier otro estado.

El País recoge las veces que el informe se refiere, con cautela, a los casos de corrupción más importantes en España: “Un antiguo tesorero de un partido político acusado de corrupción por irregularidades en contratos públicos y financiación ilegal de partidos”, “Las cuentas de ese gran partido sometidas a escrutinio” o “Un antiguo dirigente regional que malversó dinero público de un fondo ligado al empleo y la jubilación”. Es la primera vez que Bruselas alude en un documento oficial a casos de corrupción concretos de los estados miembros. Antes lo evitaban, ya que eran “cuestiones nacionales”.

El estudio señala la “creciente influencia” en España de los partidos en el nombramiento de los consejos de las cajas y, pese a las presiones para que se mejoren las políticas contra la corrupción, consideran que el esfuerzo que se ha hecho hasta ahora es insuficiente.

En la administración autonómica y local es donde la Comisión ve más propensión a las prácticas irregulares y recomienda establecer un reglamento nacional aplicable en todas las regiones, para evitar la “fuerte descentralización”, sobre todo en políticas sanitarias y sociales. En el informe se muestra que España es uno de los cinco países donde el reglamento anticorrupción varía más de unas comunidades a otras.

Hay que mencionar que las encuestas fueron realizadas durante el primer trimestre de 2013, momento en el que se sucedieron los escándalos de corrupción en España, como el «Caso Bárcenas», lo que seguramente ha influenciado los resultados del informe.

La corrupción en las instituciones de la UE no se evalúa

La Comisión Europea no ha evaluado el nivel de corrupción de sus propias instituciones. En la presentación, Malmström respondió que esto no se hizo para evitar que el análisis resultara “poco independiente” y que lo encargarán a una agencia externa en el futuro.

Respecto a esto, Carl Dolan, Director de la Oficina de Transparencia Internacional de la UE, concedió una entrevista a Russia Today en la que declaró: “La Comisión dice que no se puede autoevaluar ya que no sería creíble. Nosotros pensamos que ese no es el caso. Cualquier gobierno debería tener capacidad para evaluar los riesgos de corrupción en sus propias instituciones”.

The New York Times también alude a un ranking realizado por Transparencia Internacional en el que se muestra que en Europa se encuentran los países desarrollados con menor transparencia del mundo. En este listado, Grecia se sitúa en la posición 80 junto a China, pero países como Italia, Bulgaria, Rumanía o Eslovaquia se encuentran en posiciones aún más bajas. El medio neoyorquino comenta: “la Comisión es sólo la última en darse cuenta de los problemas de corrupción en Europa”.

Los resultados de este informe dañan de manera considerable la imagen de la Unión Europea. Sin embargo, es importante que el lector sepa que este análisis se basa en la percepción de los ciudadanos y si los niveles de corrupción que recoge fueran reales, la UE se encontraría a la altura de estados antidemocráticos, lo cuál, a los ojos de un analista serio, resulta un tanto ridículo. La situación es nefasta, sí, pero hay que andar con pies de plomo a la hora de tomar los datos de este tipo de encuestas como verdades universales.

Aquí dispone del informe en inglés de la Comisión Europea.

Autor: Carlos García Santos

 

Fuente de la imagen principal: Yves Logghe de AP

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Editor de contenidos de Tempus Fugit. Es estudiante 3º de Periodismo y Relaciones Internacionales en la Universidad Antonio de Nebrija. Fue colaborador de la Revista 'Nuestra' de Nebrija y en el portal Actualidad Nebrija.


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