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Continúa el debate sobre las consecuencias económicas de una independencia catalana


Iván Rosa – Bilbao 14/02/2014

El debate sobre una posible secesión de Cataluña, tema de rabiosa actualidad y eje del discurso político del presidente Artur Mas, trae esta semana un nuevo episodio, esta vez en el apartado económico; sus posibles consecuencias. Partidarios de diferentes ideologías tratan de comparar qué pasaría si Catalunya se marcha y qué pasaría si se queda. Los debates continúan mientras ambos escenarios presentan una gran cantidad de incertidumbres.

“La mayoría de los catalanes ni nos queremos ir, ni nos vamos a ir”. Así lo han declarado algunas personalidades extranjeras, reunidas el miércoles 12 de Febrero en Barcelona, entre los que se encontraban los consejeros delegados de las compañías ThyssenKrupp Ibérica o Basf España, entre otras, o el ex-presidente del Círculo de Empresarios de Habla Alemana. Ellos han sido los fundadores de una nueva plataforma, denominada Catalunya sense Europa? No! , y también los firmantes de la llamada Declaración de Barcelona, en la que expresan su preocupación por la situación incierta en la que se encontrarían sus empresas en el caso de que Catalunya se llegase a declarar independiente.

Entre las principales consecuencias negativas para la economía catalana encontraríamos las derivadas de la pérdida de los derechos que suponen las estrategias liberalizadoras del regionalismo europeo. Así pues, el tiempo en lograr la adhesión a la Unión Europea, la pérdida del euro o las barreras a la libre circulación de los trabajadores, mercancías, servicios y capitales serían las fatídicas consecuencias principales de la salida del mercado único.

Argumentos económicos a favor de la independencia

Al margen de las últimas declaraciones y en el polo opuesto, encontramos los argumentos que defienden algunas celebridades catalanas del mundo de la economía, entre los que destacan Xavier Sala i Martin, de la universidad de Columbia (EEUU), Gerard Padró i Miquel de la London School of Economics o Pol Antrás y Carles Boix de Harvard.

Entre ellos, destacan que “salir de Europa” no quiere decir nada, argumentando los casos que recogen distintos grupos, tratados y espacios. Ponen como ejemplo los beneficios de pertenecer al espacio Schengen sin compartir características de otros socios, como los casos especiales de Suiza, Reino Unido o Noruega, entre otros. Sin embargo, anteponen a las negociaciones para evitar una hipotética salida de la Unión Europea,  el valor prioritario de la consulta.

Argumentan también que el poder de voto de España para evitar una posterior inclusión europea por parte de Cataluña se vería minimizado por el contexto de la actual comunidad: necesidad de paso para las exportaciones españolas. Respecto al debate de la deuda acumulada generada al Estado, Sala i Martin afirma que los mercados se la reclamarían a España, mientras que Cataluña defendería en unas hipotéticas negociaciones que históricamente ha recibido menos de lo aportado al Tesoro español.

Mientras continúa este interminable y acalorado debate, no debería dejarse tan de lado la importancia de los hechos que continúan dándose a ambos lados del Ebro: cierre de servicios públicos, corrupción, deuda y despilfarro, entre otros. 

 

Fuente de la imagen: Diario de Navarra

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Estudiante de 4º de Administración y Dirección Empresas + Programa en Desarrollo Directivo en la Universidad de Deusto. Ha colaborado en editoriales y webs de economía y marketing.


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