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Paco de Lucía y su guitarra se escuchan en el cielo


Cristina M. Franchy – Madrid 28/02/2014

El  miércoles 26 de febrero el mundo se despertaba con una triste noticia. Paco de Lucía, quizás el guitarrista flamenco más internacional y uno de los mejores que ha producido España, había muerto.

Ocurrió en una ciudad mexicana llamada Playa del Carmen, donde De Lucía residía la mayor parte del año. Fuentes todavía no contrastadas afirman que murió por un paro cardiaco mientras se encontraba en la playa jugando con sus hijos. Falleció en el hospital con un fuerte dolor en el pecho, después de una vida profesional totalmente plena y fructífera, llena de miedos y alegrías cada vez que se tenía que enfrentar a una nueva composición. Y es que, a modo de introducción, podemos proclamar a Paco de Lucía como uno de los mejores guitarristas de España y, sin duda alguna, el más internacional. Ha publicado más de 30 discos desde 1967 y recibido una multitud de premios, entre los que se encuentran el Príncipe de Asturias de las Artes, el Premio Nacional de Guitarra de Arte Flamenco y la distinción honorífica de los Premios de la Música, además de ser Doctor Honoris Causa por el Berklee College of Music.

Francisco Sánchez Gómez es el nombre real escondido tras el artista. Lucía, por su madre. “Paquito el de la portuguesa”, “Paquito el de Luzía”, decía que le llamaban en el barrio. Nacido en 1947 en Cádiz, fue criado por una familia humilde con la que siempre mantendría una buena relación, hasta el punto de que su padre fue durante muchos años su representante. Es en 1977 cuando se casa con Casilda Varela, la mujer que marcó su historia. Hija del general Varela, su amor estuvo teñido por lo imposible, pues la familia de Casilda no aprobaba el matrimonio. “La niña de bien y el guitarrista flamenco”, eran algo que no podía funcionar. Pero lo hizo, tuvieron cinco hijos y hasta su muerte permanecieron juntos. “Es la única mujer de la que he estado enamorado en mi vida”, declaraba De Lucía.

Pese a su maestría con las cuerdas, la verdadera pasión del guitarrista, desde pequeño, había sido cantar. Pero su padre siempre le aconsejó que cogiera la guitarra, pues se necesitaban guitarristas flamencos en los 50. Y así fue. Entre una rabieta de niño pequeño y una conexión especial con la guitarra, que servía para reflejar la vergüenza que le producía cantar, Paco de Lucía se desarrolló como artista. Experimentó y transgredió en el género, mezclando el flamenco con jazz, quizás hecho que le dio proyección internacional. Y es que no solo era un virtuoso, si no que también se encargó de experimentar y llevar el flamenco a otras esferas.

El gaditano había pisado todos los rincones del mundo, siempre muy reservado y dejándose llevar, introvertido y solitario. “Yo no necesito nada, estaría todo el día echado. Soy el más indolente del mundo. Lo que pasa es que entro en la rutina y tengo compromisos, hago giras, más que ir yo, me llevan”. Pero una de las actuaciones que el propio artista y todos sus admiradores recordarían con cariño, por su magistral interpretación, fue el Concierto de Aranjuez. Paco de Lucía interpretó este concierto del compositor Joaquín Rodrigo el 25 y 26 de Abril de 1991, pasando a la historia junto con la Orquesta de Cadaqués por una adaptación en guitarra de esta obra que data de 1939.

Paco de Lucía siempre ha sido un personaje enigmático. Con un tranquilo semblante fue capaz de transmitir al mundo, a través de su guitarra, una energía y vitalidad desbordante. La forma en que acariciaba las cuerdas siempre con los ojos cerrados y sintiendo cada nota, fue uno de los motivos por los que cautivó a millones de personas. Artistas como Mark Knopfler, guitarrista de Dire Straits y considerado por muchos como uno de los mejores guitarristas de rock del mundo, declaró después de un concierto de Paco de Lucía: “Al verle he entendido que no sé tocar la guitarra”.

Y es que todo aquel que observa y escucha con los cinco sentidos a este gran artista acaba metido en un mundo secreto de sensaciones. El arte flamenco se despide de uno de sus grandes, la guitarra queda huérfana, pero nos queda la fotografía de un genio que transmitía vida a través de las cuerdas.

Entre dos aguas nos quedas, Paco de Lucía.

Fuente de la imagen: kulturtado.files.wordpress.com/2014/02/paco.jpg