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Adiós a Gabriel García Márquez, el último habitante de Macondo


Isabel Lallemand – Alicante 18/04/2014

Jueves Santo. San Ángel, al sur de Ciudad de México. El mundo de las letras está de luto: El autor de 47 cuentos, 13 crónicas, 8 recopilaciones, 5 obras periodísticas, 2 prólogos, 1 obra teatral y ganador de un Premio Nobel de Literatura ha fallecido. Gabriel García Márquez nos ha dejado.

Durante unos largos años de enfermedad y declive tanto físico como mental, un cáncer linfático le fue diagnosticado en 1999, y a causa de una recaída que atacó también a un pulmón, ganglios e hígado, fue hospitalizado este mes en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, en México D.F. El escritor, novelista, editor, guionista, cuentista, y periodista colombiano fue vencido por el cáncer en su casa del Pedregal en San Ángel a los 87 años de edad.

“La muerte no llega con la vejez, sino con el olvido” confesó una vez Gabo. Y que razón tenía, pues deberán de pasar muchos años y tendrá que evolucionar el mundo de una horrible manera para que nadie vuelva a abrir la primera página de  Cien años de soledad sin quedarse atrapado : “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos “.

El padre del realismo mágico

García Márquez siempre mantuvo una profunda unión con sus orígenes caribeños, y fue lo que le sirvió en todo momento de fuente de inspiración en sus obras. “Es difícil que haya una línea en alguno de mis libros que no tenga su origen en la infancia. Durante los primeros ocho años de mi vida ocurrieron o viví, tuve las experiencias que luego he elaborado poéticamente, literariamente a través de toda mi vida, y pocas experiencias posteriores me han sido tan útiles como las de la infancia” reveló Gabito en una entrevista.

Aracataca, su localidad natal, le sirvió en todo momento de referencia para escenificar los paisajes de Macondo –pueblo ficticio descrito en sus novelas–transmitiendo a sus lectores todo tipo de sentimientos, olores, ruidos, personalidad de los habitantes y paisajes.

Se le considera el padre y un gran maestro del realismo mágico por la actitud que empleaba frente a la realidad. “El novelista puede inventar todo siempre que sea capaz de hacerlo creer. El gran reto de la novela es que se crea línea por línea” declaró una vez para RTVE.

En la década de los sesenta, la combinación de la realidad con elementos fantásticos conllevó a un Boom Latinoamericano, donde siguieron sus pasos autores como Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes o Julio Cortázar.

Fue un hombre que logró hacer feliz a millones de lectores fusionando a la perfección la realidad con la ficción, “uniendo los límites de lo real y lo irreal”, tal y como se afirmó en el 82, en la entrega de los Premio Nobel.

Era un hombre fiel y generoso, ya que también consiguió mantener a sus allegados a pesar de la fama, “Ni el cambió con los amigos en función de la fama ni los amigos cambiamos con él” dijo el escritor, periodista y diplomático Plinio Apuleyo Mendoza.

Del derecho al periodismo

Después de graduarse en 1947, García Márquez empezó la carrera de Derecho en la Universidad Nacional de Colombia. Poco a poco, su pasión por la literatura se desataba, y su deseo de convertirse en escritor crecía.

En 1950, desistió en convertirse en abogado, y tras publicar su primer cuento, La tercera resignación, decidió al fin dedicarse al periodismo.

Unos años más tarde, en 1955, llegó su primera novela: La hojarasca, donde por primera vez hace mención a Macondo.

Tras escribir tres obras más, entre ellas El coronel no tiene quien le escriba –según el escritor, la obra más simple de sus producciones– publicó en 1967 ‘Cien años de soledad’, pieza fundamental del realismo mágico que situó a Gabo en el centro de su carrera como narrador. Considerada como una obra maestra de la literatura tanto hispanoamericana como universal, es una de las obras más leídas en español y se le considera una de las obras más importantes de la lengua castellana. Tanto ‘Cien años de soledad’, como Macondo y Gabriel García Márquez han pasado a ser parte de la cultura popular latinoamericana y por consiguiente, de la universal.

Sin embargo, su afán y pasión hacia la escritura no evitaron que se inclinase al mismo tiempo hacia la política, donde en todo momento defendió a la izquierda socialista. “Quiero que el mundo sea socialista y creo que tarde o temprano lo será”. Asimismo, se mostró amigo de Fidel Castro: “La nuestra es una amistad intelectual, cuando estamos juntos hablamos de literatura”, aclaró Gabo en 1981.

Nos despedimos de un Gabo político. De un Gabo novelista. De un Gabo enamorado del periodismo. De un genio de la literatura. De un inventor de lugares, y autor de maravillosas frases. Nos despedimos de un Gabo meditador de su pasado e infancia, y de un Gabo comprometido con su futuro y con el de su país. Nos despedimos de un escritor eterno; el inmortal de las letras.

Hasta pronto Gabo.

Fuente de la imagen: www.elmundo.es



Estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Junto a un compañero creó y colaboró en un proyecto llamado TTnoticias que reunía la explicación de los Trending Topic nacionales diarios.


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