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Varosha, ¿primer paso hacia la reunificación de Chipre?


Eduardo García Cancela – Madrid 02/05/2014

Iniciativas ciudadanas en Famagusta, ciudad del sureste de Chipre, piden la reapertura del distrito de Varosha, que quedó aislado tras la invasión turca de 1974, siendo la única ciudad fantasma de la Unión Europea. Estos hechos suponen un avance en la isla, donde las rencilles entre la comunidad turca y la grecochipriota siguen latentes y posponen eternamente la reunificación.

El acceso a Varosha, un distrito de ocho kilómetros cuadrados de la ciudad chipriota de Famagusta, permanece cerrado desde la invasión turca en 1974, convirtiéndose en la única ciudad fantasma de la Unión Europea. En la zona, que se convirtió, a principios de los años 70, en uno de los centros turísticos más importantes del Mediterráneo Oriental, el glamour de las grandes estrellas de Hollywood que visitaban sus playas ha sido sustituido por, tan solo, algunas patrullas militares turcas que se pasean, de vez en cuando, por sus calles en ruinas.

La isla de Chipre se encuentra dividida en la República Turca del Norte de Chipre y la República de Chipre, en el sur grecochipriota. Este último estado tiene el reconocimiento internacional de soberanía sobre el territorio y, además, es miembro de la Unión Europea desde hace 10 años. Pese a ello, el conflicto territorial chipriota sigue sin resolverse y el tercio norte de la isla permanece bajo ocupación militar turca.

En la frontera entre ambas repúblicas, conocida como la «Línea Verde», que sigue estando controlada por los «cascos azules» de la ONU, han comenzado a surgir propuestas ciudadanas que reclaman la reapertura de Varosha. La llamada «Iniciativa por Famagusta» pide la rehabilitación y el cese del aislamiento del distrito, la regulación del puerto de Famagusta por parte de la Unión Europea y el envío de una solicitud a la Unesco para que el casco antiguo de la ciudad sea declarado Patrimonio de la Humanidad.

Fuente de imagen: BBC


Dos alcaldes, dos visiones, un objetivo

Alexis Ghalanos, alcalde griego de Famagusta, y Oktay Kayalp, su homónimo turco, ven con buenos ojos la reapertura del distrito turístico de la ciudad y ambos piden una mayor implicación internacional, aunque desde diferentes perspectivas, según las declaraciones que recoge El País.

“Los más de 33.000 grecochipriotas de Varosha huyeron en julio de 1974 ante el avance de las tropas turcas”, cuenta Ghalanos. “Pensaban regresar en pocos días, pues se trataba de un distrito sin población turcochipriota que la ONU había prohibido ocupar, pero los invasores vallaron la ciudad y cerraron los accesos”, continúa. “Turquía debe escuchar el mensaje de quienes quieren acabar con la última ciudad fantasma de Europa y la Unión Europea tiene que implicarse en la «Iniciativa por Famagusta» para la reunificación de la isla. Hay que aprovechar las nuevas oportunidades que se presentan”, demanda el alcalde grecochipriota.

Kayalp recuerda como “el golpe de Estado de los anexionistas griegos en Nicosia acabó desencadenando la intervención turca”. “El 90% de los edificios de Varosha no pueden ser rehabilitados y tendrán que ser demolidos. Sin una amplia financiación internacional el proyecto sería inviable”, asegura el alcalde turco.

Desde Nicosia, el portavoz del Gobierno chipriota, Christos Stilyanides, apoya el proyecto para Varosha ya que, asegura, “puede servir como expresión del nuevo clima en las relaciones entre ambas comunidades”. Ozdil Nami, ministro de Exteriores turcochipriota, advierte que solo habrá un pacto sobre Famagusta cuando lo haya para la reunificación total de la isla.

La visión de la prensa local

Artículo de Jean Christou del 13 de abril en el sureño Cyprus Mail:

“No es un secreto que las relaciones para el proceso de paz no van bien […] Los turcos ven la iniciativa para Varosha como una estrategia de los grecochipriotas para distraerlos de las negociaciones”.

En una noticia publicada el 1 de mayo en Kibris Gazetesi, un medio turcochipriota, se recogen las polémicas declaraciones de Yiannakis Omir, presidente del Parlamento de la República de Chipre, frente a las declaraciones del embajador estadounidense en Chipre, John M. Koening.

Yiannakis Omir: “Pese a que la iniciativa tiene una dirección correcta, la intransigencia de Turquía desalienta la orientación que deseamos”.

Koening: “Turquía realmente quiere una solución”.

Y es que, aunque las iniciativas que llegan desde Famagusta se aproximan poco a poco a una resolución del conflicto, las tensiones entre ambas comunidades siguen latentes después de 40 años. Para un cambio en el status quo de la isla, se requiere, como demandan los alcaldes de la ciudad, una mayor implicación internacional, especialmente de Europa, cuando se cumplen 10 años de la entrada de Chipre a la Unión.

 

Fuente de la imagen principal: Wikimedia Commons

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Editor de contenidos de Tempus Fugit. Es estudiante 3º de Periodismo y Relaciones Internacionales en la Universidad Antonio de Nebrija. Fue colaborador de la Revista 'Nuestra' de Nebrija y en el portal Actualidad Nebrija.


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