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Un nuevo elemento se une a la familia de Mendeléyev, el Ununseptium


Guillermo Vilanova Arroyo – Madrid 08/05/2014

Científicos alemanes del GSI sintetizan un átomo de número atómico 117. La Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) ha dado su visto bueno para incluirlo en la tabla periódica. Este hallazgo supone un nuevo paso para la “isla de la estabilidad”.

Tal y como ha anunciado la revista NewScientis, científicos alemanes del GSI Helmholtz Centre for Heavy Ion Research en Darmstadt, liderados por Christoph Düllmann, han confirmado la existencia de un nuevo elemento, el elemento 117, también conocido como Ununseptio.

No obstante, no es la primera vez que se genera. Científicos américanos y rusos ya los sintetizaron en 2010, pero para ser reconocido por la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC), el elemento debe ser creado por al menos 2 laboratorios distintos para introducirlo en la tabla periódica.

El Ununseptio es el segundo elemento más pesado (40% más que el plomo), tiene 117 átomos en su núcleo y una vida de centésimas de segundo.

Grupo de los Superpesados

Un elemento superpesado es aquél cuyo numero atómico sobrepasa el 104, es decir, que tiene más de 104 protones. Este tipo de elementos no se encuentran de forma natural, son inestables y han de ser creados sintéticamente en laboratorios.

El problema viene dado en que, cuanto más grande se hace el núcleo de un átomo, más tienden a repelerse los protones debido a sus cargas positivas, y se vuelven más radiactivos. Estos elementos superpesados suelen tener una vida de microsegundos.

El experimento

Este tipo de elementos se obtienen “golpeando” núcleos de otros átomos entre sí con el fin de que se fusionen y se mantengan estables durante un tiempo.

El grupo de Düllman buscaba generar un nuevo elemento, el 119, que nunca hasta ahora se había descubierto, disparando titanio a berkelio. El grupo de científicos aún sigue analizando los datos en busca del 119, pero para asegurarse de que sus detectores estaban funcionando correctamente, decidieron crear el 117.

Para ello, los investigadores dispararon núcleos de calcio, cuyo número atómico es el 20, a átomos de berkelio, cuyo número atómico es el 97. El experimento fue complicado ya que el berkelio es difícil de generar. Esto conlleva una gran cantidad de energía y significa desafiar las leyes de la naturaleza, las cuáles no parecen querer que los átomos se fusionen.

Los investigadores no observaron el ununseptio directamente. Lo que hicieron fue observar a su decaimiento radioactivo emitiondo partículas alfa, núcleos de helio con dos protones y dos neutrones. Entre su decaimiento también descubrieron dos isótopos, uno del elemento 103 y otro del elemento 105, que se encuentran entre los isótopos superpesados más estables.

Si tan costoso es, ¿por qué buscar estos elementos?

La razón por la cual se hacen este tipo de experimentos es, simplemente, ver hasta donde pueden llegar las dimensiones de un átomo con un único fin: encontrar la “isla de la la estabilidad”, donde se predice un grupo de átomos masivos estables.

Esta isla viene anticipada por varios modelos teóricos, y la creación del elemento 117 nos puede acercar a ella. Como dice Düllmann, es posible que estemos en la orilla de la “isla de la estabilidad”.

Nadie conoce donde se encuentra esta isla o si existe, pero se especula que “los números mágicos” rondan los 108, 110 y 114 protones con 184 neutrones. Si se encontrara esta isla, los científicos podrían darle un uso desconocido a estos super átomos.

 

Fuente de la imagen: Animación por Kwei-Yu Chu/LLNL.

 

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