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García Montero presenta ‘Alguien dice tu nombre’ recordando el technicolor de los años 60


Cristina M. Franchy Madrid – 09/05/2014

Este miércoles 7 de marzo tuvo lugar la presentación del nuevo libro de Luis García Montero: ‘Alguien dice tu nombre’. Rodeado de Joaquín Sabina, Javier Rioyo, Miguel Ríos y Quique González, el granadino nos dio a conocer las claves de su novela con los mejores representantes posibles.

La mejor compañía: la de los buenos amigos. Así presentaba Luis García Montero la historia de Leon Egea, estudiante de Filosofía y Letras en la Universidad de Granada. Todos los asistentes quedamos absortos por la personalidad solitaria, gris y poco llamativa, pero magnética, del protagonista de la novela, aspectos que los cuatro amigos quisieron destacar. Entre risas y burlas discurrió el acto, que más que un acto oficial parecía una reunión amistosa entre viejos compañeros de vida. Lo abrió Rioyo puntualizando que “una de las peores cosas que te puede pasar, con cierto peligro, es que un amigo te dé su novela y te pida opinión”. Todos opinaron sobre esta tercera novela, y la conclusión general se basó en que era la mejor escrita por Montero. Fue Joaquín Sabina quien recordó el momento en que le aconsejó a su amigo adentrarse en la escritura novelística y él le contestó: “No puedo, ¿no ves que duermo al lado de la mejor novelista de este país?”. Seguidamente, felicitaron a Almudena Grandes por su cumpleaños, mujer de Montero y autora de ‘Malena es nombre de tango’ o ‘Inés y la alegría’.

Un coloquio en el que Sabina mostró su parte más informal, como nos tiene acostumbrados, y Miguel Ríos leyó una pequeña reflexión sobre lo expuesto en la novela. La trama está ambientada en el verano de 1963, “cuando comenzaban el technicolor y los Beatles”, y muchos jóvenes enclaustrados en la dictadura querían salir de España y volar a París, algo así como “la tierra prometida para los que habían perdido la guerra”. Creo que el mejor que expresó la intención política de la novela fue el mismo Miguel con estas palabras: “La novela es el embrión de una juventud universitaria comprometida, de un chico que vive en una época en la que reina la hipocresía y chulería de los que ganaron la guerra y el miedo paralizaba a los que la perdieron.“ Se trata de un retrato de la vida humilde de la “burguesía intelectual progresista” de la época, basada en la creencia de que cualquier revolución tiene que empezar por la emocional.

Montero, admirador de Federico García Lorca, profesor de la misma Universidad de Granada, parece que se haya dividido en dos en esta novela: por una parte representa el deseo de la juventud, el idealismo de Leon Egea (al que, según Rioyos, se le llamó Leon por Trotsky) y el papel de consejero y mentor del profesor de literatura de la universidad. Y es que Montero ha sido durante muchos años crítico literario, ganándose tanto amigos como enemigos en el gremio. Se enfrentó a una demanda con su compañero, el profesor José Antonio Fortes, quien defendía que Lorca exaltaba la ideología fascista. Montero contestó a esa idea llamando a Fortes “profesor perturbado”. Después descubrieron que los alumnos de Fortes habían presenciado cómo el profesor decía que “a Lorca le habían pegado un tiro por maricón”.

Sabina se deshacía en elogios hacia la novela: “Es una novela redonda donde no pasan muchas cosas con unos personajes humildes, grises y casi anónimos que acaban dando una sorpresa de esas que se quedan para siempre en el corazón del lector porque todas las vidas desembocan en una tarde en el pantano de Cubillas, al lado de Granada, de un modo maravilloso.” Entre risas porque Miguel Ríos había confundido el nombre de la protagonista, Consuelo “rubia, perfecta y olvidada”, por Dolores y la revelación de que le mismo Joaquín no había acabado la novela hasta varias horas antes de la presentación, se dejó ver el espíritu de “perros viejos” y todavía confiados en que la situación actual de España puede arreglarse y va de la mano de los jóvenes.

El acto finalizó con una actuación de Quique González, quien interpreto dos temas en los cuáles había trabajado Montero. ‘Aunque tú no lo sepas’, de Enrique Urquijo, y ‘El pistolero muerto’ fueron las dos canciones elegidas de las tantas que ha compuesto el gaditano, tocada a dos guitarras y con el sentir habitual de Quique González dejando un sabor dulce a una reunión que a los asistentes nos transmitió la naturalidad de una tarde entre amigos en el salón de casa.

 

Fuente de imagen: kedin.es

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