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Campeones  de Europa por Décima vez


Santy Pérez Payá – Madrid 30/05/2014

A partir de ahora, Lisboa será tierra sagrada para el Real Madrid. Allí, en el estadio Da Luz, el 24 de mayo lograron su ansiada “Décima” en una final de infarto contra sus vecinos los atléticos. Si la novena lleva el nombre de Zidane, la décima llevará sin duda el de Sergio Ramos, que de un cabezazo empató el partido en el minuto 93 y dio alas a los blancos.

Ya se ha cumplido el sueño de todos los madridistas, en general,  y de Florentino en particular. Cierto que muchos jugadores llevaban mucho tiempo esperando este momento, pero el gran objetivo del presidente cuando regresó en 2009 era conseguir de nuevo la Champions. “La Décima”, un título que se resentía desde 2002 y, trece años después, tras varios presidentes al mando, once entrenadores liderando al equipo y numerosos fichajes multimillonarios, el trabajo dio sus frutos.

El Real Madrid ya era el club de fútbol con más copas de Europa en la vitrina y, ahora, redondean ese récord para realzarse como los reyes del fútbol.

La Final

La capital portuguesa fue la anfitriona y la sede el estadio del Benfica, Da Luz. Era la primera vez en la historia de ésta competición que dos equipos de la misma ciudad se enfrentaban en una final, y no resultó ser un derbi de más.

El Atlético de Madrid del “Cholo” llegaba por segunda vez a una final de Champions, con más papeletas que nunca para ganarla. La motivación sobraba y el esfuerzo del equipo estaba asegurado. Un equipo defensivo y muy físico que decidió jugar sus bazas como lo habían hecho a lo largo de la temporada: empezar fuertes y presionando para hacer daño. Y así fue, sin llegar a crear una ocasión clara y con la fortuna del fallo de Iker, el balón se coló en la portería y el primer tanto fue para los rojiblancos. Con el primer objetivo cumplido, tocaba la segunda parte del plan: repliegue atrás.  Y el Atleti aguantaba las idas y venidas del Madrid. Los más peligrosos eran Di María y Bale, pero sin precisión no se podía marcar.

El partido estaba lleno de tensión y los roles no cambiaban, los de Ancelotti  intentando empatar y los colchoneros aguantando firmes y duros. Se sentían seguros atrás, estaban jugando como lo venían haciendo y sabían que ese estilo les permitiría ganar. Pero ningún sistema de seguridad es perfecto y cuando el tiempo marcaba el noventa y tres de partido, Ramos desatascó el puzle. Un córner desde la derecha botado por Modric se elevaba sobre el cielo portugués, el sevillano fue más listo que Thiago, se le adelantó y cabeceó fuerte al palo izquierda. Con Courtois vencido y el sueño atlético roto,  la euforia merengue explotaba con el 1-1.

Empezaba la prórroga y a los rojiblancos les faltaba físico para aguantarla sin fallos. El Madrid lo notó y fueron a por el partido con las mismas ganas con las que Ramos remató. Bale puso el 2-1 en un despeje de Courtois, después, Marcelo se abría paso por el centro del área y remató un chute seco (3-1). Ya en el último minuto, le concedieron un penalti a Ronaldo que supuso el cuarto gol de la noche, y el decimoséptimo en su cuenta particular.

La Champions le debía una a Ramos

Mirando tres años atrás, el Madrid se había plantado en tres semifinales de Champions consecutivas sin lograr superar ninguna. Y Sergio Ramos ha sido de los más frustrados y de los más señalados. Cuando falló aquel famoso penalti contra el Bayern, todos se lo reclamaron, sus compañeros parecían defraudados y hasta los rivales se burlaron. Una infinidad de mofas por las redes sociales le señalaban. Pero ninguno de estos factores pudo con él. Nunca se ha rendido y siempre ha confiado en si mismo. Y el que la sigue la consigue, el fútbol se la ha devuelto y puede estar orgulloso de que “La Décima” lleve su nombre.

Volviendo al partido, por parte de los blancos la obsesión ya se ha acabado, por fin lo han logrado, realizando un campeonato perfecto. Bien merecida, la “orejona” ya brilla en las vitrinas del Bernabéu. La otra cara de la moneda, quizás un final demasiado cruel para los colchoneros, es frustrante tanto remar para morir en la orilla pero, como dijo Simeone, “este partido no merece una lágrima”.

Un partido que el fútbol español recordará siempre y con sabor agridulce para Madrid.

 

Fuente de la imagen : www.madridadas.com

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Estudiante de 3º de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.


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