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¿Podemos o no?


Sergio Rupérez – Zaragoza 30/05/2014 

El pasado 25 de mayo se celebraron las Elecciones Europeas para elegir a los que serán nuestros representantes en el Parlamento Europeo con la novedad de poder elegir esta vez también al presidente de la Comisión en base a los resultados de los comicios.

Si bien es cierto que ya bastantes días atrás conocimos, como es habitual, diversos sondeos de intención de voto, tanto de Metroscopia, el CIS u otros, que apuntaban a un triunfo de los populares, una subida de los socialistas y un escaño para la nueva formación Podemos,  la realidad supero de nuevo a todo tipo de indicios. El PP, aunque ganador, cosechó su peor resultado en la historia del partido con solo 16 escaños al igual que el PSOE que con 14 escaños consolidó su hundimiento sin precedentes. Por otro lado, el partido del profesor universitario Pablo Iglesias consiguió 5 escaños colocándose como cuarta fuerza a solo un escaño de Izquierda Unida y superando a UPyD. Un resultado impensable hasta la fecha de un partido nacido hace apenas cuatro meses.

Los resultados, de por si sorprendentes, tienen muchas lecturas y todas deben ser analizadas. Por un lado, las Elecciones Europeas, verdadero medidor antes de las Generales, han supuesto la anunciada fractura del bipartidismo ya que por primera vez las dos fuerzas políticas mayoritarias representan menos del 50% del voto. Por otro lado el ascenso de Podemos, que ha sabido canalizar muy bien el descontento ciudadano y la desafección política, supone una novedad en el panorama político español y desde luego da mucho que pensar acerca de la situación de PP y PSOE y de sus nefastas políticas de comunicación.

Podemos, nacido del 15-M y alentado y apoyado por medios de comunicación como Cuatro y La Sexta, y con la figura de Pablo Iglesias como tarjeta de presentación ha sabido colocarse como alternativa, al menos temporalmente. Algo que nadie esperaba. Su ideario, insostenible debido a sus propuestas populistas e inviables a corto plazo como la independencia de Cataluña, la salida del euro o las grandes nacionalizaciones, ha llegado a la gente gracias a la fenomenal política de comunicación de Iglesias que ha conseguido que una ilusión personal se convierta en un clamor social. Si bien debemos respetar, como es evidente,  a todos aquellos que han decidió depositar su confianza en esta nueva propuesta política, debemos también pensar con reflexión y analizar los débiles argumentos de Pablo Iglesias basados únicamente en criticar a la que él denomina “casta”, PP y PSOE, y en ofrecer propuestas, sin aclarar el cómo llevarlas a cabo, de marcado carácter idealista y con un fondo revolucionario más cercano a las dictaduras cubana y venezolana que a las democracias europeas actuales. Pese a todo, la ascensión de Podemos puede entenderse también como un toque de atención necesario, que tenía que llegar, a los grandes partidos.

PP y PSOE deben aprender de los errores del pasado y abrirse a la ciudadanía fomentando, como ya han iniciado los socialistas, iniciativas como las primarias y desde luego recuperando por un lado su ideario, el cual ambos han perdido,  y por otro lado mejorando su más que deficiente política de comunicación. Tienen que despertar. La Democracia no puede sustentarse sin los dos grandes. La reforma es obligada. Es ahora o nunca.

 

Fuente de la imagen: http://3.bp.blogspot.com

 

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