.
.

Mega Tierra avistada desde Canarias


Guillermo Carlos Vilanova Arroyo  – 06/06/2014

Nuevos datos del planeta descubierto por el telescopio Kepler en 2011 determinan que Kepler-10c es un nuevo tipo de planeta hasta entonces desconocido, La “mega-Tierra”. Este hallazgo pone en jaque al paradigma de creación de planetas ya que no debería existir según las teorias de creación de mundos.

Un equipo de astrónomos del Instituto Harvard-Smithsonian, liderados por Xavier Dumusque y Dimitar Sasselov, ha realizado una observación intensiva al planeta Kepler-10c usando el espectógrago HARPS-N en el Telescopio Nazionale Galileo (TNG) de las Islas Canarias. Los resultados muestran que este planeta es en realidad un mundo rocoso que pesa 17 veces más que la Tierra.

En un principio, debido a su diámetro 2,3 veces superior a la Tierra, se pensaba que sería un “mini Neptuno” compuesto por grandes gases. Sin embargo los datos nos muestran que tiene una composición densa de rocas y otros sólidos.

De esta manera, nuestra comprensión sobre la formación de planetas se muestra parcialmente equivocada, ya que nos dice que un planeta tan masivo debería atraer grandes cantidades de hidrógeno y convertirse en un gigante de gas como Saturno.

El “Godzilla” de las tierras

Esta mega-Tierra orbita una estrella parecida a nuestro Sol 1 vez cada 45 días, la cual es una velocidad muy rápida, localizada a 560 años luz de la Tierra en la constelación Draco. Este sistema también alberga un planeta de lava 3 veces mayor que la Tierra denominado Kepler-10b.

El diámetro del Kepler-10c es de casi 30.000 kilómetros, sin embargo, se encuentra fuera de la llamada “zona de habitabilidad” donde el planeta puede albergar agua líquida y, por otro lado, su presión atmósferica es tan grande que no podría haber vida tal y como la conocemos.

El descubrimiento de Kepler-10c tiene implicaciones en la historia de nuestro universo y en la posibilidad de vida extraterrestre. El sistema de Kepler-10c, Kepler-10, tiene unos 11.000 millones de años, por lo que se formó 3.000 millones de años tras el Big-Bang.

El universo primitivo solo contenía Hidrógeno y Helio, y para formar planetas se necesitaban elementos más pesados como hierro y silicio que se crearon con las primeras generaciones de estrellas. Cuando esas estrellas explotaron, esos elementos se expandieron dando lugar a las siguientes generaciones de estrellas y planetas.

Este proceso es muy largo. Sin embargo, la existencia de Kepler-10c nos muestra que el universo era capaz de formar grandes rocas en las épocas que los elementos pesados escaseaban, por lo que los astrónomos no deberán descartar estrellas viejas a la hora de buscar planetas similares a la Tierra.

¿Cómo se ha descubierto?

Kepler-10c fue encontrado por la aeronave de la NASA Kepler, encargada de buscar nuevos planetas. Esto lo hace gracias al método de tránsito, que consiste en medir las ligeras variaciones del brillo de las estrellas cuando un planeta pasa delante de ellas. Con estas variaciones, los astrónomos son capaces de calcular el diámetro del planeta, pero no son capaces de decir si el planeta es rocoso o gaseoso.

Sin embargo, los investigadores del HARPS-N usaron el TNG de las Islas Canarias para medir la velocidad a la que Kepler-10c y su compañero de lava Kepler-10b orbitan su estrella. Una vez calculada las velocidades se calcularon las masas.

El resultado para Kepler-10c fue una masa tan grande que implicaba una densidad mayor a la esperada, lo que significaba que tenía que estar compuesto por material rocoso.

 

Fuente de la imagen: David A. Aguilar, Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics

Reviews

  • Total Score 0%
User rating: 0.00% ( 0
votes )



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.