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Susana dice no a los barones


Samuel Riad – Zaragoza 13/06/2014

Tras el batacazo electoral sufrido por el Partido Socialista durante las elecciones europeas del pasado 25 de mayo y la posterior renuncia del Secretario General, Alfredo Pérez Rubalcaba, para continuar dirigiendo el partido, han sido numerosos los nombres que se han barajado para encabezar una nueva etapa en el PSOE. Por su parte, Susana Díaz acaba con semanas de tensión en el seno de los socialistas y confirma su negativa a liderar un PSOE en sus horas más bajas.

Desde hace varios meses vienen sonando con fuerza dirigentes que aportarían juventud, energías renovadas, nuevas formas de hacer política y de acercarse a los ciudadanos.

El Secretario General del grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados, Eduardo Madina, ha sido uno de los que más aparecen en las quinielas, sobre todo por su continua aparición en diversos medios de comunicación. Licenciado en Historia, el dirigente vasco de treinta y siete años es valorado por todos debido a su valentía y entereza al haber sufrido en sus propias carnes el terrorismo de ETA.

Desde luego no se queda atrás el diputado por Madrid, Pedro Sánchez. El doctor en Económicas y Empresariales de cuarenta y dos años, se ha convertido en las últimas semanas en un dirigente cuya popularidad ha subido como la espuma. Tiene gran tirón en determinados sectores de los socialistas y además destaca entre la ciudadanía de a pie por su carisma y por su alta cualificación, pues sabe hablar varios idiomas y realizó parte de sus estudios en la Universidad Libre de Bruselas.

Si en algo coinciden ambos es en su juventud y a la vez el no haber estado en la primera línea de la política es un aliciente que les permite la posibilidad de poder convencer al electorado desencantado en los últimos años. Se han atrevido a criticar sin medias tintas los viejos métodos a la hora de hacer política y han conseguido con el apoyo de algunos sectores y naturalmente la militancia, que todos los militantes del PSOE puedan elegir a su nuevo Secretario General por lo que a la dirección no le ha quedado mayor remedio que ceder ante las presiones.

Sin embargo, éstos no son los únicos que pisan fuerte porque el ex lehendakari, Patxi López, podría ser otro de los aspirantes a encabezar un nuevo proyecto. Después de su marcha del País Vasco hace unos días, dados los malos resultados obtenidos en la comunidad y tras haber confirmado que no se presentaría a las primarias, ahora se lo estaría planteando de nuevo, según dicen algunas voces.

Entre sus grandes bazas se encuentra haber sido el primer lehendakari no nacionalista y fundamentalmente haber sido capaz junto al apoyo del Partido Popular, de derrotar a ETA y haber proporcionado un verdadero clima de paz entre la ciudadanía vasca. Por el contrario, juegan en su contra el alcanzar unos pésimos resultados electorales en su comunidad y el ser un político demasiado visto por la opinión pública, cuando los socialistas precisan un relevo generacional como nunca antes. Cierto es que goza de carisma y unas buenas dotes dialécticas, además de tener un importante apoyo en algunos de los sectores más veteranos del partido, como también de distintos barones regionales. De hecho, López supondría uno de los últimos rescoldos en los que podrían refugiarse muchos de ellos.

Susana Díaz, descartada

En el momento en el que afirmó su negativa a dar el salto a la política de ámbito nacional, todos pusieron el foco en la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. Licenciada en Derecho, nació en el seno de una familia humilde del barrio sevillano de Triana. Hija de fontanero, destacó siempre por su fortaleza, su capacidad a la hora de liderar y sobre todo un enorme carisma y capacidad a la hora de atraer a sus conciudadanos. Si por algo  destaca en ella es la pasión que pone en todo lo que hace y dice porque además siempre da la sensación de que se preocupa por sus ciudadanos, de que toma las decisiones con auténtico convencimiento y de que sus interés por el momento residen en Andalucía.

Eso no significa que deje de lado todo aquello que se cuece en Ferraz, que es mucho. Desde hace meses todos reconocen que es la que realmente tiene la última palabra en las grandes decisiones de la formación. Aglutina un importante poder entre los socialistas porque además de ser siempre la federación con más peso, Andalucía es uno de los únicos bastiones que conserva el Partido Socialista. Hasta en los comicios europeos, cuando obtuvieron el peor resultado de su historia, Andalucía sacó pecho: Diez puntos de ventaja obtuvieron con respecto al Partido Popular. Aunque hace tan solo dos años el poder peligraba por vez primera en Andalucía y se consiguieron salvar los muebles gracias a la coalición con Izquierda Unida, la realidad actual es muy distinta, según vaticinan buena parte de las encuestas, Susana Díaz ha servido de empuje, el gancho que necesitaba el socialismo andaluz. Tanto es así que podría ganar con mayoría absoluta las próximas elecciones autonómicas. Ni los escándalos de corrupción que acechaban el legado de su antecesor, ni las altas tasas de desempleo, ni siquiera la desafección política que desde hace años padece nuestro país parece vencer a la jefa del ejecutivo andaluz. Su gusto por las tradiciones, como por ejemplo los toros, la devoción en la Semana Santa hispalense y su firmeza en la defensa de la unidad del Estado, despierta simpatías incluso en los sectores más moderados de la derecha española.

Estas son las razones en las que se escudan determinados barones regionales para aseverar que es la candidata idónea para un PSOE resquebrajado en muchos aspectos desde hace demasiado tiempo. Sus detractores consideran que carece de suficiente liderazgo y que los éxitos en su tierra no tendrían por qué significar lo mismo a nivel nacional. Tal vez sus actitudes puedan tener importante tirón en Andalucía, pero no así en el resto de España. Además encabezar la presidencia del gobierno andaluz y la secretaría general del PSOE, un PSOE que permanece  patas arriba y necesita profundas reformas,  podría tambalear las estructuras de su partido en Andalucía. Precisamente no están ahora como para asumir ese tipo de riesgos, ni tampoco para llevar a cabo grandes experimentos.

A pesar de los apoyos y de la insistencia, Susana Díaz decidió no dar un paso adelante y declarar de manera tajante que su lugar estaba en Andalucía, que los andaluces eran su principal preocupación y aclaró que no apoyaría en público a ningún candidato para no influir en el proceso.

Su negativa ha sentado como un jarro de agua fría para aquellos que se posicionaron a su favor, para los que era un valor seguro por infinidad de cuestiones. Ahora se comenta en los mentideros políticos que el ex candidato a las elecciones europeas, Juan Fernando López Aguilar, sería uno de los aspirantes, pero enseguida insistió en que no era verdad esa información y que él no se presentaría para dirigir el partido.

A partir de entonces han surgido nombres relevantes de la dirección como Soraya Rodríguez, portavoz del grupo en la cámara baja. Se trata de una persona que se caracteriza por la seriedad y la rotundidad en sus respuestas ante la prensa y esencialmente por la contundencia en la confrontación parlamentaria contra el PP. Los encontronazos con la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saenz de Santamaría serán recordados por todos. Pese a ello no es una figura con gran carisma y lo que es más importante: Su trayectoria política estará marcada de manera definitiva por haber formado parte de la ejecutiva que obtuvo los peores resultados del PSOE en toda su historia. En cualquier caso, se ha de recalcar que no hay ninguna noticia confirmada al respecto, o sea, que solo son hasta el momento meros rumores que seguro muy pronto se confirmarán. Este viernes se iniciará la recogida de avales para poder aspirar a liderar el PSOE y solo han presentado su candidatura el profesor universitario, José Antonio Pérez Tapias, de la corriente Izquierda Socialista, Alberto Sotillos del PSM e hijo del conocido periodista y político socialista Eduardo Sotillos. Solo ellos lo han confirmado, aunque los demás no tardarán en hacerlo.

Desde mañana mismo el Partido Socialista vivirá uno de sus periodos más convulsos de sus 135 años de rodaje y sobre todo observaremos, como suele ocurrir, luchas encarnizadas. Sus votantes precisan de un PSOE fortalecido, cohesionado y con ganas de seguir trabajando.

 

Fuente de la imagen: www.andalucesdiario.es

 

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