.
.

Células olfativas contra lesiones medulares


Ainara Guerra Fernández – Madrid 24/10/2014

Gracias a un tratamiento pionero en el campo de los trasplantes medulares, las células olfativas de Darek Fidyka le permiten volver a caminar tras cuatro años paralizado.

Las huellas que Darek Fidyka deja a su paso con la ayuda de un andador suponen un logro científico revolucionario. En 2010, este hombre de nacionalidad búlgara quedó paralizado al recibir un ataque en el que fue varias veces apuñalado por la espalda, dañando su médula espinal.

Dos años más tarde, se puso en manos de cirujanos polacos en colaboración con científicos de Londres, Reino Unido. Con ellos comenzó un tratamiento en el que se emplearon células de glía envolvente olfativas. Las OEC, las siglas en inglés de estas células, facilitan que las fibras nerviosas en el sistema olfativo se renueven de forma continua. Primero le quitaron uno de los dos bulbos olfativos al paciente, cultivaron las células y las trasplantaron a la médula espinal, con cien microinyecciones por encima y por debajo de la lesión. Acto seguido, se tomaron cuatro delgadas muestras del tejido nervioso del tobillo del paciente y fueron colocadas en la brecha de la médula espinal provocada por el ataque.

El último paso del tratamiento lo dio el paciente, cuando tan solo seis meses después, consiguió andar por primera vez después del incidente, con la compañía de un fisioterapeuta, barras de apoyo y soportes para sus piernas. Dos años más tarde, es capaz de pasear tan solo con la ayuda de un andador, habiendo recuperado ya la sensación en el intestino y la vejiga, así como la función sexual.

¿Qué sucederá tras los pasos de Fydika?

El caso de Fidyka representa el de una minoría ya que al paciente le quedaba una pequeña parte de la médula sin dañar. Su caso aporta fiabilidad científica y esperanza, pero los autores de este gran avance científico ya han anunciado un nuevo ensayo clínico con diez pacientes en Reino Unido y Polonia para confirmar la efectividad del tratamiento.

“Mi mayor orgullo sería poder decir que ningún paciente tenga que pagar ni un penique por la información que hemos encontrado”, afirma a la BBC Geoffrey Raisman, experto participante en el tratamiento de Fidyka. El coste del tratamiento lo financiaron organizaciones sin ánimo de lucro de Reino Unido. Sin embargo, el coste para futuros tratamientos de lesiones medulares siguiendo esta técnica todavía está por estimar. No obstante, la Fundación Nicholls para Lesiones de Médula (NSIF), creada por el chef David Nichols para ayudar a su hijo que quedó parapléjico por un accidente mientras nadaba, ha admitido que adquiere las patentes relacionadas con este trabajo para garantizar el acceso de los pacientes a estos trasplantes.

500.000 personas luchan contra la discapacidad

Según la OMS, medio millón de personas padecen algún tipo de lesión medular, los cuales tienen entre dos y cinco veces más probabilidades de morir prematuramente en países con bajos y medianos ingresos. Sin embargo, hasta el 90% de estas lesiones se deben a “causas traumáticas”, como accidentes de tráfico, caídas o violencia, por lo que son “prevenibles y evitables” aunque hay que destacar que hay variaciones según las regiones.

Lo que pudo ser y no fue

Esto mismo se podría haber logrado en España“, admite Joan Vidal, experto en rehabilitación de personas con lesiones medulares en el Instituto Guttman, en Barcelona. Con ello Vidal hace referencia a que en España ha habido expertos a nivel mundial, como Manuel Nieto Sampedro, investigando en animales los trasplantes de glía. Nieto recuerda que su equipo llegó a hacer andar a ratas con lesiones, pero que “no se describió bien”. Estos ensayos no conquistaron ningún avance en seres humanos, en parte, por falta de dinero para hacer ensayos en monos y después en pacientes. “Probablemente este estudio contribuirá a que el gobierno espabile y financie esta línea de investigación”, apunta Nieto. Según el Centro de Investigación Príncipe Felipe se calcula que casi 40.000 españoles sufren lesiones medulares, a un ritmo de crecimiento de 1.000 personas por año. Si este equipo hubiese contado con la financiación necesaria para llevar a cabo los ensayos, quizá los futuros trasplantes habrían podido realizarse en España, y no en Reino Unido o Polonia.

Fuente de la imagen: elpais.com




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.