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Rato, en la cuerda floja


 Sergio Rupérez – Zaragoza 24/10/14

El que fuera presidente de Caja Madrid –hoy Bankia- es imputado por el escándalo de las tarjetas black. El juez Andreu le impone una fianza de 3 millones de euros que avalará el Banco Sabadell.

El expresidente de Caja Madrid, Rodrigo Rato, ha sido imputado por su implicación en el escándalo de las tarjetas black junto a otro de sus expresidentes, Miguel Blesa, y su exdirector, Ildefonso Sánchez Barcoj.

El juez Fernando Andreu, que incorporó el escándalo de las tarjetas opacas al caso Bankia, ha impuesto a Rato una fianza de 3 millones de euros por considerarlo uno de los principales responsables de la trama. Rato, tras la negativa del juez a rebajar la pena, ha presentado en respuesta un aval del Banco Sabadell para evitar el embargo de sus bienes.

Declaración ante Andreu

Tras la imputación de Rodrigo Rato, el juez Andreu le llamó a declarar el pasado 16 de octubre junto a los otros dos altos directivos de la entidad, para conocer el funcionamiento de las tarjetas opacas. En la declaración, que tuvo lugar en la Audiencia Nacional ante el juez y el fiscal anticorrupción Alejandro Luzón, Rato responsabilizó del uso de las tarjetas a los anteriores dirigentes de la caja.

“Yo no tomo la decisión. Las tarjetas están emitidas cuando llego, a finales de enero de 2010”, respondió Rato tras ser interrogado por el fiscal sobre el comienzo de la emisión de las citadas tarjetas. Según el expresidente de Caja Madrid, la tarjeta utilizada, que le dio el exdirector Sánchez Barcoj, “estaba englobada en su remuneración” y era de “uso personal”.

Preguntado sobre si cambió el régimen tras asumir la presidencia, Rato sentenció: “No tomo decisiones sobre esta cuestión. Interpreto que era un instrumento de pago de las retribuciones de las personas. Como tal, tenía que estar sometido a la fiscalidad de cualquier retribución. No recibo información que me haga pensar otra cosa, ni de la dirección de medios, ni de la dirección tributaria, ni de la secretaria general, ni de ningún miembro del consejo” El interrogatorio se prolongó más de una hora, pero Rato finalizó como empezó, defendiendo en todo momento su honorabilidad y apelando a la legalidad de las tarjetas utilizadas.

Reacciones en el PP

En el Partido Popular, la formación que le vio nacer como político, las reacciones no se han hecho esperar. Preguntada por la posible expulsión de Rato, la Secretaria General de los populares, María Dolores de Cospedal, aseguró que “la contundencia no está reñida con el cumplimiento de la legalidad” y aseveró: “Llegaremos a donde sea menester y los afectados pueden hablar en representación de sí mismos”.

Cospedal no fue la única en pronunciarse ya que otros líderes como la presidenta del PP vasco, Arantza Quiroga, fueron más allá y pidieron echar a Rato del partido ya que “la sociedad de 2014 no es la de 1975 y los pasos que exigen los ciudadanos de hoy son muy diferentes

Pero la contundencia expresada públicamente por varios pesos pesados del partido se fue difuminando con el trascurso de los días, aunque no la presión interna sobre él. Y es que Rato pidió en una carta la suspensión temporal de militancia abandonando poco después el partido y poniéndose a disposición del mismo para, según él, “todas las explicaciones que le requieran

Con la renuncia de Rato, el PP ha conseguido alejar su figura sin necesidad de expulsarle. Una rápida resolución que, según muchos en el partido, era la alternativa más deseada.

Cruda realidad

El escándalo de las tarjetas negras no es el único polémico acontecimiento que ha protagonizado Rato. Su dimisión de la dirección del Fondo Monetario Internacional alegando “razones personales”, dejó poco después un mar de críticas. “El FMI no anticipó la crisis, su ritmo ni su magnitud y, en consecuencia, no pudo advertir a sus miembros“, reconoció el informe del auditor

Además, Bankia, banco que presidió desde 2010, tuvo que ser rescatado con hasta 30.000 millones de euros de dinero público, por la crisis que vivió la entidad debido a su gran exposición al ladrillo. En resumidas cuentas, la gestión de Rato al frente de las diversas instituciones no se caracterizó por su éxito y al curriculum se suma ahora el sonado escándalo de las tarjetas negras.

Viendo la situación, la diferencia entre el mundo de los ciudadanos de a pié y el de los poderosos como Rato se hace cada vez más insoportable. Recortes, rebaja de sueldos, pobreza y empeoramiento de los servicios públicos frente a grandes dispendios de los mismos que piden predicar con el ejemplo. Una situación desde luego insostenible.

Fuente: REUTEURS

 



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