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Se acerca el invierno y no hay acuerdo por el gas ruso


Luis Alejandro Pérez – Madrid 23/10/2014

Después de la reunión del pasado 17 de octubre en Milán, donde los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Ucrania, Petró Poroshenko, pactaron un nuevo contrato con la intención de arreglar el litigio sobre las importaciones y el tránsito del gas ruso, las dos potencias vuelven a estar en desacuerdo. Ucrania ha pedido asistencia financiera a la Unión Europea, pero Rusia sigue sin confiar en la solvencia ucraniana. Mientras, media Europa tirita de frío de solo pensar en otro corte de gas.

Han pasado semanas y todavía no hay un acuerdo sobre la mesa. Ucrania ha tenido que recurrir a la UE para aliviar sus tensiones financieras. Pide 2.000 millones de euros para desbloquear el conflicto. Bruselas ha contestado que la petición será evaluada en contacto con el Fondo Monetario Internacional y que la UE continúa muy comprometida en ayudar a Ucrania. No obstante, los rusos siguen disconformes y dubitativos frente a Kiev. En la cumbre Asia-Europa (ASEM) de Milán se pactó una rebaja del precio del gas por cada mil metros cúbicos. Este pasó de 485 a 385 euros. Sin embargo, el pago debe producirse por adelantado, pues Ucrania debe a Rusia una cantidad de 3.100 millones de euros en concepto de deudas atrasadas. Además, el presidente Putin ha amenazado directamente a Europa: cortará el suministro de gas si Ucrania lo toma sin permiso desde la tubería que conecta con el continente europeo.

Ucrania se apoya en la UE para salir del paso

El próximo miércoles 29 de octubre tendrá lugar la supuesta reunión “final”, en la que las tres partes pretenden alcanzar un acuerdo. El comisario europeo de Energía Guenther Oettinger afirmó que ambas partes aún no han pactado los volúmenes de gas que Ucrania podría necesitar en los próximos meses (unos 4.000 millones de metros aproximadamente), pero confía plenamente en lograr un desenlace feliz. Sin embargo, el ministro ruso de Energía Alexander Novak se quejó hace unos días de que la Comisión Europea no podía garantizar fuentes de financiación. Por eso, la UE ofreció designar una compañía europea como intermediara para realizar esos pagos y abonar la deuda que Naftogaz, firma ucraniana de energía, tiene con Gazprom.

Asimismo, fue el propio Putin el que instó a que Europa procediera a ayudar a Kiev. Para ello, mencionó como posibles asistentes al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Europeo de Inversiones (BEI).

La UE es y ha sido el principal apoyo con el que cuenta Ucrania para aliviar su déficit en la balanza de pagos y sus deudas. En mayo ya recibió unos 100 millones de ayuda macrofinanciera y en junio otros quinientos. A esto se une un programa de asistencia a Ucrania, que consiste en 11.000 millones de euros. Además, establece una supresión de los aranceles a las importaciones.

38 países en el punto de mira del invierno boreal 

El pasado 16 de Junio, Rusia cumplió sus amenazas y cortó el gas ucraniano. Todo esto fue consecuencia de la cuantiosa deuda con el gigante gasista Gazprom y de las tensiones políticas debido al acercamiento de Kiev a la UE y la anexión rusa de Crimea. Ante esto, los países europeos temblaron de solo pensar en las secuelas de esta crisis energética. Gran parte del gas enviado por Rusia se realiza a partir de los gasoductos ucranianos y no sería la primera vez que, ante la escasez, Ucrania cortara el suministro de gas a sus vecinos europeos, como ya paso en 2006 y en 2009.

El verano va quedando atrás y la preocupación de un invierno con falta de recursos va creciendo. Los países afectados son 38, aunque las consecuencias más graves afectarían a los miembros más orientales, como Finlandia, Estonia, Bulgaria o Serbia. La UE importa de Moscú un 39 % del gas que consume. Según las pruebas de resistencia realizadas por Bruselas, los países nombrados anteriormente perderían un 40 % del gas que necesitan, a los que se añadiría Hungría y Polonia, que perderían un 30 y un 20 % respectivamente. España, al contrario, no se vería afectada, ya que importa de Argelia más de la mitad del gas que consume.

Ya han sido dos las reuniones que se han producido en los últimos días, y no se han podido sacar conclusiones sólidas sobre un supuesto acuerdo. La situación ha alcanzado tal gravedad que se ha empezado a utilizar de nuevo el término ‘guerra del gas’ para tratar el conflicto. Rusia demuestra así, que con la dependencia energética posee un arma letal de cara al resto de Europa. Y no solo se habla de dependencia respecto al gas, sino también respecto al petróleo y a los combustibles sólidos.

Es inevitable, se acerca el invierno, y este podría notarse más de lo normal.

Fuente: sp.ria.ru




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