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Teresa Romero vence al ébola


Jaime Llinares Taboada – Madrid 23/10/2014

La auxiliar de enfermería contagiada ha dado negativo en los últimos análisis de concentración del virus en sangre. Aún debe recuperarse totalmente del edema pulmonar que sufrió a causa de la infección. Los médicos destacan “su fortaleza física y mental”.

Tras más de dos semanas llenas de todo tipo de noticias sobre la crisis del ébola en España, por fin ha llegado la más esperada: Teresa Romero, la auxiliar de enfermería infectada por el virus, se ha curado. Eso dicen todas las pruebas de RT-PCR (técnica para diagnosticar la concentración de virus en sangre) desde el día 19 de octubre.

Ahora tendrá que permanecer unos días más en el hospital Carlos III de Madrid, superando las secuelas de la enfermedad. La más grave es un edema pulmonar del que sigue recuperándose. Tras su curación, habrá que esperar 42 días más para que la OMS afirme que España es un país no afectado por el ébola.

Contagiada por intentar salvar vidas

Teresa Romero Ramos es una auxiliar de enfermería del hospital Carlos III. Este centro acogió el 7 de agosto a Miguel Pajares, religioso infectado por el ébola en Liberia, que finalmente falleció el 12 de agosto. El 22 de septiembre el hospital acogió a otro sacerdote enfermo, Manuel García Viejo, que acabó falleciendo el 26 de septiembre.

Teresa Romero era una de las voluntarias que estaban en el equipo sanitario que atendió a ambos pacientes. Cuando fallece García Viejo, Teresa fue a limpiar la habitación. La principal hipótesis es que la auxiliar pudo contagiarse al quitarse el traje de seguridad tras esa operación de limpieza.

Al día siguiente Teresa coge vacaciones, aunque finalmente no viajaría fuera de Madrid. También se presentó a unas oposiciones en la Universidad Complutense. El único protocolo para los sanitarios que atendieron a los pacientes de ébola era el de tomarse la temperatura dos veces al día.

En su cuarto día de vacaciones, el 30 de septiembre, Teresa empieza a sentirse mal, por lo que llama al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales del Carlos III, pero la fiebre no supera los 38,6 grados necesarios para considerarla posible infectada por ébola. Teresa decide acudir a un ambulatorio cercano a su casa (Alcorcón). No menciona sus actividades en el Carlos III, y se le receta paracetamol. Por cuenta propia, decide dormir en otra habitación distinta a la de su marido.

El paracetamol provoca que los síntomas se atenúen, por lo que seguramente se alargó el momento en el que Teresa superó los 38,6 grados. Ella volvió a llamar al hospital Carlos III el día 2 de octubre, pero hasta el día 6 no es ingresada en el hospital de Alcorcón. Fuentes gubernamentales aseguran que hasta ese día no había alcanzado los 38,6 grados protocolarios.

Tras el primer reconocimiento, se activa el protocolo médico de urgencia. El médico que se encargó de ella declaró a El País que su traje de protección le quedaba corto. A las siete de la tarde se confirma que Teresa ha contraído el ébola. Pasadas las doce de la madrugada la auxiliar infectada es transportada al hospital Carlos III.

Luchó y venció al ébola

Desde ese momento se desata una tormenta mediática: era la primera infectada del ébola en Europa. La crisis copa las portadas, y rápidamente se señala a la Ministra de Sanidad como responsable, pero Ana Mato guarda silencio. El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid culpa a Teresa del contagio, para días después pedirle perdón. La decisión de sacrificar al Perro de Teresa, a pesar de las protestas promovidas por su marido, salpica las redes sociales. El gobierno crea un comité de crisis dirigido por Soraya Saéz de Santamaría.

Mientras tanto, Teresa no deja de empeorar. Un equipo médico hace con Teresa lo que ella intentó hacer con los religiosos: salvarles la vida. Se le aplicaron terapias experimentales, pero no se sabe si fueron causantes de la curación. Además, también recibió un antiviral llamado favipiravir y la sangre inmunizada de una donante que había superado el ébola. En esos días críticos Teresa llega a sufrir un edema pulmonar que le dificulta la respiración.

Sin embargo, a partir del día 16 de octubre los médicos detectan que la concentración de virus en sangre empieza a bajar. Tres días después, las pruebas dan negativo: Teresa había vencido al ébola. El 21 de octubre los médicos del Carlos III anuncian que está curada.

Los enfermeros denuncian deficiencias en los protocolos

Tras la curación de Teresa Romero, el Consejo General de Enfermería denunció que los trajes de seguridad de los médicos, enfermeros y auxiliares que estuvieron en contacto con los infectados por el virus no eran los adecuados. Además, también denuncian que los profesionales recibieron charlas de 10 minutos para trabajar con los contagiados por el ébola, por lo que carecían de la formación necesaria. El caso está en manos de la fiscalía.

Por el momento ningún cargo político o autoridad sanitaria ha asumido ninguna responsabilidad, pese a que Teresa Romero ha estado a punto de morir por hacer su trabajo, por intentar salvar las vidas de otros. Ahora, con Teresa curada, es hora de aclarar qué se ha hecho mal. Quiénes son los que no hicieron su trabajo, quiénes son los que no aseguraron la vida de las personas que se dedican a salvar vidas.

 

Fuente: farodevigo.es

 




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