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¿Es el entorno económico español idóneo para la actividad empresarial?


Luis Alejandro Pérez – Madrid 31/10/2014

Según datos recientes de la encuesta Doing Business 2015’,  que se realiza todos los años para examinar las regulaciones que favorecen o perjudican a las empresas, España es el trigésimo tercer país, de una lista de 189, en dotar facilidades a la actividad empresarial. Este informe rompe radicalmente con la mala imagen que nuestro país había mantenido años atrás respecto a su entorno económico. No obstante, constituir un negocio no deja de ser un asunto complejo en el que existen amplios contrastes entre las diferentes economías del mundo.

Los datos de la famosa encuesta que realiza el Banco Mundial cada año muestran un ascenso de la economía española en 19 puestos. Con esto se pasa de los 72,24 puntos a los 73,7, aproximándose cada vez mas a los 100 puntos que poseen aquellos países con las mejores prácticas globales. El estudio clasifica las distintas economías a partir de diez indicadores, de los cuales España destaca en tres: resolución de insolvencias, comercio transfronterizo y protección de los inversores particulares.

Las causas de esta mejoría son diversas según las diferentes fuentes que han dado una explicación sobre el escalamiento; por un lado, el propio Banco Mundial afirma que se debe a las reformas de los últimos ejercicios, donde se han aplicado leyes como la de emprendedores o la concursal; por otro lado, el Ministro de Economía Luis de Guindos apunta a que se debe a un cambio en la metodología del análisis, en el que el perfeccionamiento ha dado lugar a un mayor realismo en el ranking de posiciones. A las anteriores justificaciones hay que añadir, por último, la mejora de la presión fiscal, que ha supuesto una simplificación en el registro de empresas mediante la utilización de sistemas electrónicos vinculados a las agencias públicas, como es el caso del programa ‘emprende en 3’.

España mejora tras una mala imagen en los últimos años

La resolución de la encuesta ha supuesto un sorprendente repunte respecto a años anteriores. El ministro de economía ya había dicho que siempre se situaba a España en puestos muy por debajo de sus posibilidades, pero los datos de años pasados han hablado siempre por sí solos: en 2004, España tenía una media de 138 días para la constitución de una empresa. En 2013, nos situábamos en el puesto número 142, detrás de países como Túnez o Ruanda. Respecto a los costes de formar una empresa, la media había sido aproximadamente del 4,7 % de la renta per cápita frente a la media general de un 3,6 %, lo que suponía que para comenzar una actividad empresarial se requerían de promedio unos 1.502 euros en contraste con los 806 euros del baremo medio. Una de las muchas causas que apuntaron los profesionales para determinar los nefastos resultados, conducían a la existencia de un gran número negocios aplicados a la creación de empresas, como registradores de la propiedad o notarios. Esto suponía un atraso importante si tenemos en cuenta el grado de modernización de otros países como Francia o Gran Bretaña.

Las grandes facilidades británicas

Resulta sumamente notorio que países como Reino Unido puedan constituir sus empresas en el simple plazo de tres horas y por la cantidad de 71 euros. En España, sin embargo, debemos esperar casi un mes y pagar entre los diferentes trámites unos 400 euros. Otra gran diferencia es el capital social mínimo, que en nuestro país asciende a 3001 euros en sociedades limitadas, opuesto a las 40 libras que son requeridas por los ingleses. Además, los británicos no están obligados a cobrar ni declarar el IVA, tan solo se declara si se sobrepasa la cantidad de 68.000 euros de facturación.

La grandeza no es proporcional a las ventajas del entorno económico

Además del ascenso español en el ranking, también ha habido otros países que han sorprendido, pero en estos casos por sus decepcionantes resultados. Ejemplos claros lo son las posiciones obtenidas por China o Rusia, en los puestos 90 y 62 respectivamente. También destacan negativamente las economías emergentes, como Brasil (120) e India (142). Al contrario, Singapur se vuelve a colocar en el primer puesto, debido a su favorable clima de inversión, su extensa libertad económica y su baja tributación, que hacen que sea completamente favorable a la creación de negocios. Esto demuestra que los mejores países para emprender no tienen por que ser las grandes economías, sino que en muchos casos son aquellos estados que más necesidad tienen de articular su ecosistema empresarial o de crear iniciativas.

Por lo tanto, ¿es España un lugar idóneo para llevar a cabo una actividad empresarial?. Según los resultados de la encuesta, podría considerarse una respuesta afirmativa, ya que a partir de 2015 se podrían notar mejoras que dejen atrás el pasado estancado en la lentitud fiscal y en los altos precios. Pero, aunque estar en la posición 33 suponga un salto considerable, no implica una facilidad indiscutible para la constitución de entidades económicas. Si echamos un vistazo a los países que encabezan la lista, observaremos una inminente protección al emprendedor y una alta modernización de los procesos que se echa de menos en España. Además, no podemos olvidar que hasta hace dos años era casi una odisea abordarse en un proyecto de empresa. Actualmente se ha puesto muy de moda el término “emprendedor”, incluso se postula como una gran solución para aquellos que no consiguen hacerse con una oferta laboral.

Fuente: EFE

 

 

 




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