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Accidente espacial de una nave de Virgin


Santy Pérez Payá – Madrid 07/11/2014

La nave espacial de “Virgin Galactic” sufre un terrible accidente en su primer vuelo de prueba. El piloto herido logró salvarse gracias al paracaídas pero desgraciadamente su compañero de cabina, el copiloto, no tuvo la misma suerte y falleció.

Este vuelo era el inicio de un proyecto futurista. Era el primer paso para llevar a turistas al espacio. Un inicio para olvidar y para replantearse esta idea fantasiosa. La nave siniestrada tenía capacidad para seis pasajeros y dos pilotos. En esta ocasión de prueba, únicamente viajaban los dos pilotos y lamentablemente sólo uno puede contar lo que pasó, aunque de momento los médicos han aconsejado que es muy pronto para que haga declaraciones.

En un radio de 8 kilómetros en el desierto californiano de Mojave (al norte de Los Ángeles) se podía apreciar los escombros de la nave. La gran distancia entre ellos demuestra que la nave se desintegró en el aire. Carolynne Campbell, científica de la Asociación Internacional para la Promoción de la seguridad Espacial, advirtió que el motor del cohete era potencialmente peligroso. Se trata de un motor híbrido que utiliza el óxido nitroso y un combustible sólido a base de plástico para propulsarse y ya se enviaron copias de un artículo científico a Virgin Galactic a propósito de los peligros del sistema de propulsión.

El vehículo espacial se mantuvo estacionado y detenido más de tres horas en la estación espacial de Mojave a la espera de un equipo de ingenieros que determinase si las condiciones eran las idóneas para el vuelo. Finalmente, dieron luz verde para el experimento sin acordarse ya del accidente de 2007, en el que tres ingenieros fallecieron con la explosión de un motor muy similar.

A los 15 000 metros de altura fue dónde se produjo el fatal accidente. La principal hipótesis es que el copiloto cometió un error. Abrió prematuramente una sección pivotante de de la cola del aparato que permitía reducir la velocidad de descenso del vehículo en la atmósfera desde el espacio. Posteriormente se produjo una seria anomalía que acabo con la pérdida de la cola del cohete. Muchos se preguntan cómo es posible que Pete Siebold sobreviviese a la caída libre porque a tal altitud, el oxígeno prácticamente no existe. Los científicos no se lo explican y hablan de un milagro misterioso.

La compañía de Virgin, creada por Richard Branson ha dejado entrever que ya tienen otra nueva nave lista para despegar el año que viene. A pesar de los accidentes, la idea de llevar a pasajeros ricos en paseos cortos por el espacio continúa. El asiento del viaje costaría 200.000 mil euros y ya muchos han reservado plaza para ver el planeta desde 100.000 metros de altitud. Branson pretende viajar con su hijo en el primer trayecto comercial.

Un futuro “galáctico” cada vez más presente.

Fuente de la imagen: Virgin Galactic (Flickr)

 

 



Estudiante de 3º de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.


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