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La conquista de ‘Philae’


Ainara Guerra Fernández – 14/11/2014

En torno a las 19:40 horas del miércoles 12 de noviembre, la sonda Philae conseguía aterrizar sobre el cometa 67P/Churyumov-Guerasimenko. Entre los ingenieros del centro de control de la Agencia Espacial Europea (ESA), los promotores de esta misión, la alegría no cesa ya que se trata del primer aterrizaje de la historia sobre un cometa.

Philae no viajó sola, sino que la nave Rosetta fue quien la condujo hasta el cometa. El miércoles a las 10:03 horas ambas compañeras se separaron, y a una distancia de 22 kilómetros del objeto celeste inició su descenso. Sin embargo, no fue hasta las 19:40 de la tarde de ese mismo día cuando se confirmó su aterrizaje.

Agilkia: de lugar idóneo a enemigo de Philae.

“¡He llegado! ¡Mi nueva dirección: 67P!” Son palabras que podemos leer en la cuenta de Twitter de Philae. A más de 500 millones de kilómetros de la Tierra se encuentra este robot, cuya posición ha sido bautizada como Agilkia, nombre escogido entre las 8.000 propuestas enviadas desde 135 países a la ESA. Este lugar no se ha elegido arbitrariamente, sino que entre cuatro opciones, fue seleccionado como punto más adecuado ya que, como explica el responsable científico de la misión, Laurence O’Rourke, tiene una buena iluminación “necesaria para dar energía a la sonda para realizar su trabajo” y una superficie plana, así como un gran interés científico.

Foto tomada por Rosetta en la que se muestra la sonda Philae en el espacio. Fuente: ESA

Sin embargo, el emplazamiento se convirtió en el peor enemigo de Philae. Las rocas y desniveles de la zona impidieron que se activase el sistema que propiciaba un empuje para evitar un rebote a la hora de la toma de contacto con el cometa. Además, los arpones que debían anclarla al suelo no se dispararon. Tras tres rebotes, consiguió estabilizarse, aunque lo único que otorga a los científicos de la ESA la seguridad de que permanezca asentada son varios tornillos que lleva en sus tres patas.

Lo que Philae nos puede revelar

La misión comenzó a edificarse hace más de veinte años, y hace diez, el 2 de marzo de 2004, fue lanzada al espacio. Desde entonces, la nave Rosetta ha recorrido más de 6.200 millones de kilómetros hasta que el pasado mes de septiembre entró en órbita de la roca espacial. En su viaje, la sonda ha dado cinco vueltas completas al Sol y ha hecho varias «pasadas» por Marte y la Tierra, utilizando sus gravedades para impulsarse.

La misión tiene como objetivo fundamental el estudio de los cuerpos primitivos del Sistema Solar, con el fin de conocer su origen y evolución, y de ello derivar la historia cosmogónica del resto de los cuerpos del Sistema Solar. Según afirma el científico planetario Stanley Cowley, profesor del Departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Leicester: “los impactos de cometas pueden haber sido uno de los principales medios por los que el agua llegó a la joven Tierra, hace unos 3.600 millones años, contribuyendo posiblemente a la mitad del agua de nuestros océanos”. Por eso, el estudio del cometa puede proporcionarnos «nuevos conocimientos sobre los orígenes del agua y la vida en nuestro planeta».

Ello se podrá conseguir ya que entre los instrumentos de Philae, encontramos un taladro que se sumergirá 20 centímetros en la corteza del cometa para recoger muestras que serán químicamente analizadas por el propio robot.

Philae no se comunica directamente con la Tierra, sino que necesita a la nave Rosetta como intermediaria entre ambas partes. Dado que el cometa gira cada doce horas, solo se tiene contacto con Philae las doce horas que Rosseta puede percibirla.

La vista española

Philae no es solo un proyecto europeo, sino español. Las imágenes que ya nos ha aportado Philae del cometa tienen la “marca España”. Nosotros podemos ver lo que está viendo la sonda gracias al instrumento OSIRIS, compuesto por dos cámaras,l encargadas de hacer las fotos en alta resolución durante toda la misión, cuyo desarrollo se ha permitido gracias a la participación de científicos españoles.

El final trágico de Philae

En 2015, la sonda acompañará al cometa en una misión suicida, ya que morirá achicharrada en su órbita más cercana al Sol. Pero eso será después de habernos revelado algunos de los más complejos secretos del universo

Fuente de la imagen: www.ofscience.com




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