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Tras la Operación Púnica, José Antonio Monago


José Antonio Monago se reunirá con Mariano Rajoy el próximo miércoles

Jaime Llinares Taboada – Madrid 14/11/2014

El presidente del Gobierno de Extremadura realizó 32 viajes privados a Canarias pagados por el Estado durante su etapa de senador. Monago ha anunciado que devolverá el dinero, pero no dimitirá. Además, la Operación Madeja se cobra 32 detenidos por delitos de cohecho, fraude, prevaricación, blanqueo de capitales y extracciones ilegales.

La noticia saltaba el pasado 5 de noviembre, cuando Público.es desvelaba que José Antonio Monago había cargado al Senado 32 viajes en business a Canarias. Esos viajes, de carácter privado, se produjeron durante los años 2009 y 2010, cuando Monago era senador por Extremadura. Uno de los barones del PP que más contundentemente había enarbolado la bandera de la transparencia y la lucha contra la corrupción quedaba retratado.

Monago se apresuró a defenderse de las acusaciones: “En mis viajes siempre he ido a trabajar honestamente”, y llegó a anunciar medidas legales ante las supuestas calumnias. El Partido Popular no tardaría en ponerse de su lado, y excusarle diciendo que Monago tenía asignadas tareas “en Extremadura, Andalucía y Canarias”. Según la formación conservadora, los viajes quedaban justificados como propios de sus funciones de senador.

Los diputados y senadores pueden desplazarse a cargo del presupuesto de las Cortes para ejercer sus funciones públicas, pero no existe ningún mecanismo para verificar el objetivo de los viajes.

Un día después de negarlo todo, y de denunciar una campaña contra él, Monago cambiaba radicalmente el discurso. Admitía no poder demostrar que los viajes pertenecían a su función de senador, y que va a “devolver hasta el último céntimo”. Sin embargo, el presidente de Extremadura no contempla dimitir.

El PP recibe un nuevo golpe tras comprometerse contra la corrupción

El Partido Popular, lejos de pedirle responsabilidades, le transmitió su apoyo para continuar al frente del Gobierno de Extremadura. El día en el que Público.es publicaba la noticia, Dolores de Cospedal decía que “el PP siempre ha luchado contra la corrupción y lo va a seguir haciendo”.

El escándalo de los viajes de Monago completa un otoño negro para el Partido Popular. A finales de octubre, la UCO destapaba una trama de corrupción política en la Comunidad de Madrid diseñada por Francisco Granados, antiguo número dos de Esperanza Aguirre, y el empresario David Marjaliza. El presidente de la diputación de León, Marcos Martínez y el ex alcalde socialista de Cartagena, José Antonio Alonso, también fueron imputados.

La operación se saldó con 51 detenidos, entre políticos y empresarios que se beneficiaban mutuamente mediante adjudicaciones de obras y servicios, cobro de comisiones, aprovechamientos urbanísticos, etcétera. En Parla y Collado Villalba las mordidas eran facturadas al ayuntamiento, la empresa Cofely ni tan siquiera se dignó a pagar los sobornos de su bolsillo.

Tras las “tarjetas black” de Caja Madrid, España volvía a observar estupefacta e indignada como surgían nuevos nombres de corruptos, nuevas cifras millonarias, nuevas detenciones, nuevas muestras de la sinvergüencería de los que han tenido y tienen el poder en este país.

Mientras tanto, Rajoy aseguraba en el Congreso que compartía la indignación de los ciudadanos, y pedía disculpas a los españoles. Esperanza Aguirre se apresuraba a ponerse a la cabeza de la lucha contra la corrupción, y a través de su cuenta de Twitter proponía medidas para combatirla.

Operación Madeja: 32 detenidos

Y tras Caja Madrid, Púnica y Monago aún llegaría la guinda de la tarta de lo que llevamos de otoño: la Operación Madeja. Esta trama ha sido descubierta a raíz de la investigación del caso Mercasevilla, que también condujo a destapar el caso de los EREs. Hay 32 detenidos acusados de delitos de cohecho, fraude, prevaricación, blanqueo de capitales y extracciones ilegales.

La macrooperación dirigida por la jueza Alaya ha destapado un entramado criminal cuyos tentáculos llegaban a 7 comunidades autónomas. Los imputados son empresarios, políticos y funcionarios de alta cualificación que amañaban procesos de adjudicación de obras y servicios públicos a cambio de comisiones.

Una clase dirigente enfrentada a sus gobernados

La crisis económica, con sus casi cinco millones de parados y sus más de mil desahucios al año, nos devolvió el miedo, la indefensión; pero también la necesidad del buen hacer de los que nos gobiernan. El PP obtuvo mayoría absoluta en 2011 para que llevara a cabo la tarea de sacarnos de ese agujero en el que nos había metido Zapatero.

Hace mucho que España sabe que los políticos no nos van a sacar de esta, si es que alguna vez tuvieron intención. Saldremos, porque la economía son ciclos, pero nos costaría encontrar ciudadanos que afirmen que el buen hacer de Rajoy nos está sacando de la crisis.

Esa incapacidad política ha conseguido enfadar a los españoles, sí, pero lo que de verdad les ha abierto los ojos es la corrupción. El encender el telediario y observar el desfile de impresentables que se dedicaron a saquear España mientras paseaban su patriotismo. Asistir entre estupefactos e indignados, a como una sospecha se hace realidad: no gobiernan para nosotros, gobiernan contra nosotros.

Fuente de la imagen: www.abc.es




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