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¿Hacia dónde camina Gaza?


Ignacio Romo – Madrid 12/12/2014

Tras la ofensiva israelí del pasado verano, la situación económica, política y social en Gaza es desoladora. El bloqueo de Israel ha provocado una recesión de los sectores más prósperos de la economía gazaquí y ha favorecido el crecimiento del paro a unos niveles alarmantes.

Cada dos años, el pueblo palestino afronta una nueva ofensiva militar por parte de Israel. Pero los ataques del pasado verano han sido los más devastadores desde 1967, año en el que comenzó el conflicto. La ofensiva israelí causó la muerte a 1.500 civiles palestinos, entre ellos, más de 500 niños. Alrededor de 20.000 edificios resultaron derribados y 11.000 personas perdieron su hogar.

Gaza posee una superficie de 365 Km cuadrados en la que viven 1.700.000 habitantes. La región tiene en su totalidad 42 km de largo, lo mismo que el recorrido de una maratón, por 12 Km en la parte más ancha. El área del norte es, además, una de las superficies más densamente pobladas del planeta.

Dentro de esta pequeña superficie, un 21% de la población vive dentro del ámbito de la extrema pobreza, más del 40% de las personas no tienen trabajo, el paro juvenil asciende hasta el 60% y ocho de cada diez personas reciben algún tipo de ayuda humanitaria.

La agricultura y la pesca son los sectores más afectados

La agricultura y la pesca, además de ser los dos sectores más importantes de la economía palestina, son los más afectados por el bloqueo y las ofensivas de Israel.

Antaño, las tierras cultivables eran amplias, pero con la ocupación éstas se han visto muy reducidas. Además, las incursiones de tanques y excavadoras militares israelíes, a lo que se suman los misiles arrojados por el ejército, causan un efecto devastador, destruyendo las granjas de los indefensos agricultores palestinos que nada tienen que ver en el conflicto entre los dos pueblos.

Aún con todos estos impedimentos, el objetivo del Ministerio de Agricultura palestino es avanzar hacia la autosuficiencia, transformando los terrenos donde antes se emplazaban colonias israelíes en campos de cultivo y así acabar con la dependencia de las importaciones de Israel.

Antes del bloqueo cerca de 10.000 ciudadanos se dedicaban a la pesca en Gaza. Tras éste, iniciado en 2007, sólo un tercio de estas personas siguen manteniendo su oficio. Israel no permite a los barcos pesqueros palestinos adentrarse a más de seis millas de la costa e incluso, en algunas ocasiones como durante el verano pasado, restringe la zona permitida a sólo una milla. Estos límites están fuertemente vigilados por el ejército judío que muchas veces no duda en disparar, confiscar o destruir los barcos gazatíes.

Los obstáculos a los cuales la agricultura y la pesca están sometidas tienen una repercusión enorme sobre la población. El nivel de riesgo de no poder acceder a alimentos se ha incrementado del 44 al 57% en los últimos años.

Las escuelas están sobreexplotadas

En Gaza, el sistema educativo se encuentra bajo una fuerte presión. Las Naciones Unidas advierten que, debido al rápido crecimiento de la población, será necesaria la creación de 440 escuelas nuevas para 2020. La escasez de escuelas ha provocado que los colegios tengan que trabajar a doble turno, lo que limita el tiempo de instrucción de los alumnos.

Además de la masificación a la que se ven afectadas las escuelas en términos de enseñanza, los centros educativos, al estar construidos de cemento y hormigón y dotados de agua y electricidad, sirven como refugio para todas aquellas personas que durante la ofensiva israelí del pasado verano perdieron su hogar.

¿Y ahora, cuál es el futuro de Gaza?

El pasado de 12 de octubre, la Comunidad Internacional aprobó un acuerdo para mandar 5.400 millones de dólares para la reconstrucción de Gaza. Se estima que se necesitarán alrededor de 2 millones de toneladas de cemento y otras muchas más toneladas de otros materiales para poder hacer frente a la destrucción del pasado agosto.

Sin embargo, este plan de reconstrucción ha sido bloqueado por Israel que, por “motivos de seguridad”, no permite que las ayudas enviadas entren en Palestina.

Por otra parte, la Unión Europea camina en los últimos tiempos hacia el reconocimiento del Estado Palestino. Si bien, mientras persista la ambigüedad de la política norteamericana, que por un lado alienta las negociaciones de paz entre ambos contendientes y por otro muestra un fuerte apoyo hacia Israel, no se vislumbra una solución pacífica a corto-medio plazo para el conflicto.

Fuente de la imagen: www.presstvdoc.com




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