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Salen a la luz las torturas de la CIA tras el 11-S


Noemí Izquierdo – Madrid 12/12/2014

El Senado estadounidense ha realizado una ardua investigación sobre el tratamiento a sospechosos de Al Qaeda tras el 11-S y ha publicado un informe de 6.000 páginas de las cuales sólo se han hecho públicas 500.

La investigación fue realizada por la mayoría demócrata del Senado  y se ha llevado a cabo mediante recopilación de informaciones, investigaciones y negociaciones que han durado cinco años.

La parte pública del informe consta de veinte puntos que recopilan las conclusiones sobre el uso de métodos poco convencionales y bastante controvertidos de interrogatorio y detención de sospechosos y miembros de Al Qaeda que fueron retenidos en instalaciones secretas. Todo esto ocurrió bajo el mandato de George W. Bush y en los años posteriores a los ataques terroristas del 11 de septiembre.

Las claves del documento

Estas son algunas de las conclusiones que se dejan entrever en el informe del Senado sobre el Programa de Detención e Interrogatorios de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense.

  • Sus técnicas de interrogatorio poco ortodoxas y éticamente discutibles, no eran eficaces para obtener información o cooperación por parte de los detenidos .
  • Tanto las condiciones en las que los detenidos se quedaban recluidos como el procedimiento de los interrogatorios eran mucho más duros que lo que la CIA comunicaba a los altos cargos políticos estadounidenses.
  • Algunas de las técnicas empleadas eran: privar del sueño al recluso, incluso llegando a superar las 180 horas; obligar a los detenidos a mantenerse de pie cuando tenían fracturado alguno de sus miembros; encerrar al detenido en la oscuridad, con música a un volumen muy alto; hidratación y alimentación rectal, abusos sexuales o ejecuciones simuladas.
  • El programa no fue analizado jurídicamente de forma correcta, ya que la agencia de inteligencia proporcionaba información inexacta al Departamento de Justicia americano. Además, evitó o impidió la supervisión del Congreso y de la Casa Blanca.
  • La CIA no llamó la atención a sus trabajadores por violaciones de la intimidad, actos violentos o inapropiados. Es más, marginó e ignoró a aquellos miembros que formulaban críticas contra este programa de detención e interrogación.
  • De 2005 a 2009, la mayoría de las operaciones de este programa habían sido subcontratadas. Las técnicas de interrogatorio fueron ideadas por dos psicólogos contratados, ex miembros de las Fuerzas Aéreas, pero no especializados en este campo.

Puedes leer el informe completo aquí

 

Reacciones contrapuestas

Tras la salida a la luz del documento, ha habido diferentes reacciones sobre las torturas de la CIA en la era Bush. El informe ha provocado un sentimiento de repudio en todo el mundo, con mayor o menor intensidad dependiendo de la zona, pero que ha dañado de cierta manera la visión de Estados Unidos en el mundo.

Este ha sido uno de los motivos por los cuales las embajadas estadounidenses de todo el continente han adoptado medidas preventivas de seguridad, para prevenir posibles ataques producidos por la salida a la luz del informe y el daño que ha hecho en la opinión pública.

El alto comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos, Zeid Ra’ad Al-Hussein, ha declarado que no debe haber “impunidad respecto a las torturas” que se han revelado en el informe. La Convención contra la tortura no permite circunstancias excepcionales y “no deja a nadie fuera, ni los mismos torturadores, ni los responsables políticos, ni los funcionarios que dan las órdenes” a la hora de rendir cuentas a los tribunales por las posibles violaciones de los derechos humanos, afirma Al-Hussein.

La portavoz de Exteriores de la Unión Europea, Catherin Ray, ha mostrado todo su rechazo hacia toda forma de tortura y malos tratos, incluso contra el terrorismo. Además, Ray ha afirmado que el texto “es un paso positivo para abordar de forma pública y crítica el programa de detención e interrogatorios de la CIA”.

Mientras el mundo pide que se rindan cuentas, en los planes de Estados Unidos no está buscar responsables, ni reabrir o abrir nuevas investigaciones criminales sobre el tema. Parece que la toma de responsabilidad se limita a únicamente publicar el controvertido informe. Obama intenta pasar página, pero, según su portavoz, se encuentra preocupado por el impacto que los usos de la CIA han tenido sobre la imagen del país.



Estudiante de 4º de Periodismo y Relaciones Internacionales en la Universidad Antonio de Nebrija. Actualmente en periodo de prácticas en el área web del diario económico Expansión.


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