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El deshielo diplomático entre Cuba y Estados Unidos


Ainara Guerra Fernández – 02/01/2015

El 17 de diciembre Barack Obama y Raúl Castro comparecían en las televisiones de sendos países para dar comienzo al deshielo diplomático entre las dos orillas del estrecho de Florida desde hace más de cinco décadas. El presidente norteamericano Barack Obama se compromete a retirar a Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo y facilitará el comercio y los viajes, así como Raúl Castro está dispuesto a liberar a un cierto número de presos políticos cuyas identidades todavía se desconocen.

Mientras se vocean los titulares del Granma, voz oficial del partido comunista, Fidel Castro mantiene un silencio inquebrantable ante un hecho histórico para la isla caribeña de Cuba. Los líderes de ambos países han retomado las relaciones diplomáticas, para lo cual Barack Obama tiene intenciones de acabar con el bloqueo que mantiene aislada a la isla desde 1962, a cambio de la liberación de 53 presos políticos que actualmente se encuentran en cárceles cubanas. No obstante, la maquinaría de la reconciliación ya está en marcha puesto que ya ha habido un intercambio de presos entre ambos países. Mientras los líderes comparecían ante las cámaras de sus respectivos países, Alan Gross, presunto trabajador estadounidense dedicado a la ayuda humanitaria encarcelado en Cuba durante los últimos cinco años tras haber sido acusado de espionaje, y los tres integrantes de los “Cinco de Cuba” recluidos en Estados Unidos por cargos de espionaje desde 1998 eran liberados y se dirigían a sus respectivos países.

A cambio de la medida no escrita del canje de los 53 presos, existe una hoja de ruta con disposiciones, aunque todavía no han sido asignados plazos para su aplicación. Estados Unidos ampliará la posibilidad de viajar a Cuba a periodistas, personas que tienen familia en la isla y personas que acudan a Cuba con una visita justificada. Así mismo La Habana podrá importar más bienes y servicios desde Estados Unidos, así como las instituciones norteamericanas podrán abrir cuentas en la isla, y las tarjetas de ese país funcionarán en Cuba. Se producirá un incremento de 500 a 2000 dólares de remesas que pueden enviarse a Cuba desde Estados Unidos. Entre otras medidas podemos encontrar la autorización para la exportación comercial de distintos artículos de telecomunicaciones, así como Estados Unidos se compromete a negociar con Cuba y México la frontera no resuelta en el Golfo de México.

La aplicación de estas medidas acabará con el último muro de la Guerra Fría. Las primeras piedras de este muro se instalaron con el triunfo la Revolución Cubana en 1959. Hasta entonces, la isla constituía el lugar de diversión de los norteamericanos: playas, bebidas y casinos; La Habana lo tenía todo. Casi la totalidad del territorio y la industria cubana estaban en manos de compañías norteamericanas. En aquel entonces, las guerrillas, descontentas con la dictadura de Fulgencio Batista, lucharon desde las espesas selvas de Sierra Maestra y llegaron a tomar La Habana. Instauraron un nuevo régimen socialista en una Cuba independiente por primera vez en su historia, comenzando por nacionalizar campos de cultivos, empresas e inversiones de origen estadounidense. Las tensiones entre ambos territorios fueron en aumento desde ese punto hasta que en 1961 finalizasen las relaciones diplomáticas entre ambos y un año después, el 7 de febrero comenzase el bloqueo efectivo de Estados Unidos a la pequeña isla caribeña.

¿Embargo o bloqueo?

Con embargo se denomina a la acción judicial consistente en la retención de bienes para asegurar el cumplimiento de una obligación contraída legítimamente. Estados Unidos no emprendió hace ya más de cinco décadas un embargo, puesto que no se requisó nada a Cuba, sino que no permitió que nada entrase en la isla, acercándose más a un aislamiento insular o a un bloqueo que a un embargo. Así como Cuba no admite la existencia de “presos políticos” en sus cárceles, y prefiere utilizar el término “presos de interés para Estados Unidos”, la superpotencia americana nunca ha reconocido el bloqueo a la isla, y prefiere el barniz de “embargo”.

El bloqueo atenta contra todos los aspectos de la vida de los cubanos: bloqueo de carácter extraterritorial, en la salud, en la alimentación, en la educación, en la cultura, ciencia y deporte, en el comercio exterior y la inversión extranjera, en las finanzas y la banca, en las patentes y en las marcas registradas, en la industria azucarera, en la industria turística, a la aeronáutica civil, en el transporte; en el sector de la vivienda, en el sector energético y la industria básica.

Destacan medidas de carácter extraterritorial, como la prohibición a empresas de terceros países de vender bienes o servicios a Cuba cuya tecnología contenga más de un 10% de componentes estadounidenses, aunque sus propietarios sean nacionales de esos países o la prohibición de que entren a puertos estadounidenses buques que transporten productos desde o hacia Cuba, con independencia del país de matrícula. El daño causado por el bloqueo es especialmente cruel en el ámbito de la salud ya que se mantienen importantes restricciones en materia de exportación de medicamentos y no se autorizaba la venta de tecnología punta en el sector sanitario.

El papel dominante de los Estados Unidos en la economía mundial y en los procesos de alianzas estratégicas, fusiones y megafusiones de empresas internacionales, impacta negativamente en Cuba y recrudece los efectos negativos del bloqueo, al tiempo que reduce el espacio económico internacional en el que Cuba puede operar. La imposición de multas multimillonarias a entidades bancarias estadounidenses y extranjeras por tener operaciones con Cuba es una práctica común del gobierno de Estados Unidos. Este tipo de sanciones tiene un efecto disuasorio, y en el caso particular de los bancos conlleva la ruptura de los vínculos con Cuba y a que las transacciones cubanas tengan que realizarse en condiciones precarias.

El carburo que aceleró el encuentro

El carburo, compuesto químico que utilizan los comerciantes cubanos para madurar artificialmente las frutas, en este caso aceleró el acercamiento por la situación en sendas partes. Estados Unidos pretende mejorar la opinión pública mundial que existe respecto al bloqueo más largo practicado en la historia, ya que en la última votación de la ONU el pasado octubre, hubo 188 votos a favor del fin del bloqueo a la isla, mientras que solo dos se situaron en contra: Israel y Estados Unidos. Por parte de Cuba, los Castro se han dado cuenta que la ayuda venezolana, que constituye un 15% del PIB, no es eterna y se ve amenazada por la caída del valor del petróleo. Ello, unido al descrédito cada vez mayor de Nicolás Maduro, obliga a la economía cubana a diversificarse y a evitar una nueva dependencia, como la que mantenía con la URSS y cuya caída provocó el desplome de la economía cubana. La segunda razón se encuentra en lo que los cubanos llaman el “imperativo biológico”, y es que Raúl Castro, de 83 años, asegura que abandonará la presidencia en 2018. Le seguirá Miguel Díaz-Canel, a quién juzgarán sobre todo en función de los resultados, sobre todo económicos, y para que estos sean fructíferos, es necesario terminar con la enemistad con Estados Unidos.

“Hoy América decide liberarse de las cadenas del pasado para alcanzar un futuro mejor”, dijo Obama el miércoles 17 de diciembre. Sin embargo, quizá fue Estados Unidos quien decidiese en su momento la longitud de estas cadenas y ahora quiere rectificarlo. Sea lo que fuere, la decisión del acercamiento diplomático beneficia a ambas partes. Está todavía por ver si en la mente del Presidente se ha disipado la arcaica concepción norteamericana de considerar la isla como apéndice de Estados Unidos. Como apéndice también se consideraba a Puerto Rico, actualmente Estado Libre Asociado, propiedad de Estados Unidos aunque con derecho a autogobierno. Sin embargo, muy diferente se visiona el futuro de Cuba: primero de españoles, después de estadounidenses y ahora de los cubanos, quienes conquistaron una independencia en 1959 que no están dispuestos a dejar escapar.

Fuente de la imagen: AP




One thought on “El deshielo diplomático entre Cuba y Estados Unidos

  1. Sergio Rupérezz

    Es desde luego una buena noticia. EEUU no podía seguir manteniendo un embargo, o como muy bien apuntas bloqueo, que no beneficia en absoluto a los cubanos pero tampoco a los estadounidenses. Está claro que la dictadura cubana de los Castro está en las últimas, pero debe ser la comunidad internacional y, en especial, EEUU, la UE y España, quienes ayuden a que la transición democrática se haga realidad. No hay por ahora que echar campanas al vuelo, ya que la decisión de Obama ha de ser refrendada en el Congreso de mayoría republicana, pero sí alegrarse de que Cuba camine aunque lentamente hacia la Democracia.

    Buen artículo Ainara. Un saludo 😉

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