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El retorno de la Rusia conflictiva


Eduardo García Cancela – San Francisco, California 02/01/2015

En 2014 Rusia volvió a convertirse en actor directo en un conflicto internacional. El papel del Kremlin en la crisis política, económica y social que vive Ucrania desde finales de 2013, ha elevado las tensiones con la OTAN a unos niveles nunca vistos desde el final de la Guerra Fría.

La crisis en Ucrania  comenzó a finales de 2013, cuando el entonces presidente, Viktor Yanukovich, se negó a firmar un acuerdo comercial con la Unión Europea bajo presiones de Rusia. Las protestas callejeras se avivaron aún más cuando en enero de 2014 el mandatario aprobó una severa reducción de los derechos de los manifestantes y otorgó poderes especiales a la policía para reprimir las concentraciones.

Fue en ese momento cuando los activistas proeuropeos, que criticaban el acercamiento de Yanukovich a Rusia, instauraron el Euromaidán, un verdadero frente de resistencia en una plaza céntrica de Kiev. La violencia se desató en la capital, hasta llegar a su clímax el 20 de febrero, día en el que los enfrentamientos entre los manifestantes y la policía causaron más de 100 muertos y 500 heridos. Días después de este suceso, el avance del Euromaidán obligó a Yanukóvich a dimitir y a huir a Rusia.

Tras la salida del presidente, se disolvió la Rada, o parlamento ucraniano, y se convocaron elecciones, que ganaron los líderes nacionalistas ucranios proeuropeos. Desde ese momento, Rusia declara su oposición al gobierno “ilegítimo” de Kiev y amenaza con un aislamiento energético al país vecino.

Por si fuera poco, en las regiones con mayoría de población rusa en Ucrania, principalmente en la cuenca del Donbas (Donetsk y Lugansk) y en la península de Crimea, estalló el movimiento anti-maidán, disturbios en contra del nuevo gobierno nacionalista. Los rebeldes prorrusos ocuparon las principales sedes gubernamentales de Crimea hasta que Kiev perdió el control sobre la península. Además, una incursión no reconocida del Ejército ruso facilitó la realización de un referéndum en el que los crimeos aprobaron por mayoría su independencia de Ucrania y su posterior anexión a Rusia.

Pese a las amenazas de Estados Unidos y la Unión Europea, días más tarde, en una pomposa ceremonia, Putin ratificó la anexión de Crimea y Sebastopol (con estatus especial de ciudad federal) a la Federación Rusa. Ante esta situación, la cumbre del G8 programada el 4 de junio en la ciudad rusa de Sochi fue sustituida por una reunión del G7 sin Rusia en Bruselas en la que EE UU, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Canadá e Italia acordaron una serie de sanciones económicas a políticos y empresarios rusos como castigo por la incursión en Ucrania.

La guerra continúa en el este de Ucrania, en las regiones de Lugansk y Donetsk, que intentando seguir los paso de Crimea, celebraron un referéndum de autodeterminación el 11 de mayo y declararon su independencia de Ucrania. El gobierno de Kiev lanzó la llamada “operación antiterrorista” contra los rebeldes.

El enfrentamiento entre ambos bandos ya se ha cobrado más de 1.000.000 de refugiados y 4.700 víctimas mortales. Entre los fallecidos destacan los 298 pasajeros del vuelo Ámsterdam-Kuala Lumpur de Malysia Airlines que fue abatido en territorio rebelde el 17 de julio.

El papel del gas en el conflicto

En el inicio de la crisis, tras la dimisión de Yanukovich, Putin exigió a Ucrania el pagó del gas que le debe a Rusia y amenazó con cortar el suministro del combustible, lo que afectaría a muchos países de la Unión Europea, muy dependientes del gas ruso.

Esto provocó que la Unión Europea empezara a plantearse diversas opciones para reducir al máximo la dependencia del gas ruso, ya que un 30% del total importado procede de Rusia. El propio presidente de EE UU, Barack Obama, criticó duramente a sus socios europeos por esta cuestión.

Rescates a Ucrania y sanciones a Rusia

El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció este año un principio de acuerdo con Ucrania para la entrega de fondos por un valor de entre 10.000 y 13.000 millones de euros, a cambio de un programa de reformas económicas y ajustes fiscales. Según el organismo, las ayudas se elevarán hasta los 19.500 millones de euros con la aportación de otras instituciones internacionales.

Mientras, las sanciones de EE UU y la UE a Rusia ya han mostrado sus efectos sobre la economía rusa. El presidente ruso, Vladimir Putin, en su discurso anual sobre el estado de la unión, acusó a Occidente de intentar destruir Rusia y de socavar su economía por crecer con fuerza. Esto sucedió después de que su gobierno anunciara un cambio en la previsión económica para 2015, en la que el país entraría en recesión, pasando de crecer un 1,2% a caer un 0,8%. 

El rublo ha perdido un tercio de su valor este año y según las nuevas previsiones, el cambio medio en 2015 será de 49 rublos por cada dólar, frente a los 37,7 calculados inicialmente. Por si fuera poco, la bajada del precio del petróleo ha supuesto un duro golpe para las finanzas públicas y las empresas y bancos rusos pasan apuros para encontrar dólares para pagar a los acreedores extranjeros.

Fuente de imagen: BBC



Editor de contenidos de Tempus Fugit. Es estudiante 3º de Periodismo y Relaciones Internacionales en la Universidad Antonio de Nebrija. Fue colaborador de la Revista 'Nuestra' de Nebrija y en el portal Actualidad Nebrija.


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