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Disparos contra la libertad de expresión


Ainara Guerra Fernández – 09/01/15

Un tiroteo el pasado miércoles en la sede de la revista Charlie Hebdo dejó un trágico desenlace: doce muertos y once heridos. El semanario satírico y progresista recibía continuas amenazas desde que en 2006 publicase unas caricaturas de Mahoma.

El terror se apoderó del bulevar Richard Lenoir, donde se encuentra la sede de la revista Charlie Hebdo. Tres atacantes, empuñando fusiles kaláshnikov y al grito de “Alahu akbar” (“Alá es grande“), terminaron con la vida de doce personas, la mayoría de ellos miembros de la redacción, incluido su director, Stéphane Charbonnier. Además, los agresores dejaron once heridos entre los que se encuentran cuatro personas que se debaten entre la vida y la muerte. Los atacantes efectuaron una treintena de disparos durante los diez minutos que estuvieron recorriendo las dependencias de la revista, y en su huída, mataron a un policía que había acudido al lugar. Mientras disparaban, gritaban que la acción se consideraba una “venganza” en nombre de Mahoma.

Charb, como firmaba las caricaturas el director de la revista, vivía con un escolta como sombra desde hacía tres años. Como si de una premonición se tratase, en el último número el director publicó una caricatura en el que un yihadista pedía esperar hasta el final de este mes para saber si habría atentados en Francia. Charb admitió a Le Monde en 2012: “No tengo hijos, ni esposa, ni coche, ni crédito. Esto puede sonar un poco pomposo, pero lo cierto es que prefiero morir de pie que vivir de rodillas”.

La identidad de los disparos

Durante la madrugada del 8 de enero se entregó a la policía uno de los tres jóvenes relacionados con el atentado, Hamyd Murad, de apenas 18 años. Más de 3.000 policías siguen la pista a los otros dos atacantes, los hermanos Chérif y Said Kouachi, ambos, de nacionalidad francesa, que ya eran conocidos y estaban vigilados por la policía, como reconoció el primer ministro Manuel Valls a la cadena RTL. Chérif, el pequeño de los hermanos, fue juzgado en 2005 por integrar una célula de envío de yihadistas a Irak. El Ministerio de Interior argumentó que su identificación ha sido posible gracias a que dejaron un documento de identidad de uno de ellos en el vehículo que utilizaron para huir del lugar del atentado.

Ninguna organización ha asumido la autoría del atentado. No obstante, testigos del tiroteo aseguran que los agresores defendían que eran de una célula de Al Qaeda en Yemen.

Un día después del atentado, un empleado de una estación de servicio en la carretera N-2 y próxima a la localidad de Villiers-Cotteréts, se comunicó con la policía convencido de que acababa de reconocer en su local a los hermanos Kouachi, quienes habían robado varios artículos. El empleado ha asegurado que los dos sospechosos viajaban en dirección a París a bordo de un Renault Clio de color claro y que portaban fusiles de asalto y posiblemente un lanzagranadas, según han informado fuentes policiales. El territorio que rodea la citada localidad ha sido tomado por cientos de agentes con chalecos antibalas y fusiles de asalto, mientras era sobrevolado por helicópteros, extendiéndose la operación por una zona de unos veinte kilómetros cuadrados. Varias carreteras han sido cortadas, mientras el Gobierno ha elevado el nivel de alerta en ese departamento y otros vecinos a la máxima cota, “alerta de atentado”, como ocurre desde el miércoles en París.

“Je suis Charlie”

“Je suis Charlie” fueron las palabras que se exhibieron en las pancartas de las de los manifestantes que tomaron las calles en decenas de ciudades francesas para condenar el atentado contra la revista Charlie Hebdo. El acto más numeroso se registró en la plaza de la República de la capital francesa, el mismo día del atentado, en donde se reunieron 35.000 personas.

Alá también es grande en Europa

Las manifestaciones no solo se vivieron en Francia, también en otras ciudades europeas y en España los ciudadanos se reunieron en frente de la embajada francesa. Sin embargo, no todos los ciudadanos europeos están en contra de las acciones terroristas en nombre de Alá. Se calcula que en 2014 un total de 2.000 europeos se incorporaron para luchar en las filas del Estado Islámico, de los cuales alrededor de 700 son franceses y 500 son británicos, mientras que los españoles sumaron 51 personas.

El humor, el arma más potente

La psicosis y el temor se elevan por momentos en un país donde tras el atentado tres centros musulmanes, un restaurante y dos centros de culto, fueron atacados por desconocidos. Sin embargo, el ataque no podrá contra la libertad de expresión, ni podrá debilitar el humor francés, pues el semanario satírico, símbolo emblemático de la libertad de prensa en Europa, seguirá publicando y sacará un nuevo número la próxima semana.

Fuente de la imagen: AFP (François Guillot)

 

 

 

 

 




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