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Las manifestaciones en contra de la islamización de occidente dividen Alemania


Ignacio Romo – Madrid 09/01/2015

Las protestas de carácter islamofóbico lideradas por el grupo Pegida están fracturando el panorama político y social alemán. El movimiento, que nació durante el mes de octubre, ha aumentado su popularidad de forma exponencial con el paso de las semanas.

El movimiento Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida) consiguió reunir el pasado lunes a 18.000 personas en la ciudad alemana de Dresde para protestar contra la política de asilo del gobierno alemán, puesto que la consideran abusiva y peligrosa para el sostenimiento de la cultura alemana.

Las manifestaciones, que comenzaron siendo pequeñas protestas aisladas que se realizaban cada lunes en Dresde, tres meses más tarde congregan a miles de personas y se ha extendido a numerosas ciudades por todo el país.

Es tan grande el crecimiento de Pegida en la sociedad alemana que según una encuesta de Zeit online, uno de cada dos alemanes siente algún tipo de simpatía con ellos, mientras que solo el 23% de la población critica al movimiento. Además, la encuesta determinó que el 73% de la población germana se muestra preocupada con la idea de que el islamismo radical se asiente en el país.

¿Qué es Pegida?

Pegida es un movimiento heterogéneo que incluye en su radio de votantes tanto a democristianos descontentos con el giro hacia el centro de Angela Merkel, a radicales de derechas y a ciudadanos descontentos con la clase política en su totalidad.

El grupo surge principalmente como reacción a la masiva llegada de refugiados procedentes de Siria. En 2014 se recibieron alrededor de 200.000 peticiones de asilo a causa de la sangrienta guerra civil en la que está inmerso el país.

El movimiento, de una enmascarada ideología xenófoba y racista, se basa sobre todo en un fuerte rechazo a la inmigración descontrolada, alegando respuestas simplistas como la pérdida de puestos de trabajo para los ciudadanos alemanes y la defensa de la cultura europea.

Por otro lado, los miembros de Pegida responden que no son ni racistas ni xenófobos, ya que únicamente tratan de proteger su forma de vida frente a imposiciones externas.

Un líder controvertido

Lutz Bachman, principal exponente de la organización Pegida es dueño de una empresa de fotografía y relaciones públicas, pero a su vez es poseedor de un oscuro pasado.

En su juventud se dedicó a asaltar a los clientes de las prostitutas hasta que, perseguido por la policía, huyó a Sudáfrica utilizando un nombre falso. Al ser descubierta su verdadera identidad fue enviado de vuelta a Alemania, donde cumplió condena por dos años. Tras su salida de prisión fue condenado de nuevo, aunque esta vez a dos años de libertad condicional por tráfico de drogas. El expediente del dirigente de Pegida también incluye haber conducido ebrio y sin licencia, agresiones físicas y robos de distinta índole.

En definitiva, un hombre problemático y polémico para dirigir una organización de las mismas características.

Tanto seguidores como detractores

Como era de esperar, el rápido crecimiento del movimiento islamófobo ha sido uno de los temas más debatidos y comentados entre las fuerzas políticas alemanas.

Mientras que el partido euroescéptico alemán liderado por Bernd Lucke sí que ha mostrado su apoyo a Pegida, Angela Merkel y su gobierno se han mostrado totalmente opuestos al movimiento. La canciller aleman se posicionó claramente en contra del movimiento advirtiendo: “No sigan a quienes convocan estas manifestaciones, ya que a menudo sus corazones albergan prejuicios o incluso odio”

Además, el pasado martes el diario alemán Bild ocupó dos páginas completas con testimonios de cincuenta personalidades alemanas en contra de las manifestaciones de carácter xenófobo, entre los que destacaban los excancilleres Schröder y Schimdt.

A nivel social, han aparecido movimientos contrarios a Pegida que han salido a la calle para demostrar que no solo el radicalismo y la xenofobia predominan en la sociedad alemana. En Berlín, una contramarcha de 5.000 personas bloqueó a los manifestantes radicales, y alrededor de 22.000 personas salieron a la calle en Stuttgart, Muenster y Hamburgo para manifestarse en contra de los movimientos anti-islámicos.

Por último cabe mencionar que el auge de estas ideologías radicales no son hechos aislados. Tras las elecciones europeas del pasado año, se ha observa un crecimiento de varios partidos de extrema derecha que coinciden en un discurso islamófobo y antiinmigración. Ese es el caso del Frente Nacional francés, el Partido de la Libertad holandés, los Demócratas suecos, la Liga Norte italiana, el Ukip británico y la extrema derecha de Austria y Suiza.

Fuente de la imagen: Getty




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