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¿Por QE, Draghi?


Graffiti depicting German Chancellor Angela Merkel and European Central Bank (ECB) president Mario Draghi is seen on the fence around the site of ECB's new building under construction in Frankfurt am Main on June 6, 2013, 2013

Luis Alejandro Pérez – Madrid – 23/01/2015

La esperada reunión de Fráncfort ha concluido y Mario Draghi, Presidente del BCE, ha hablado: “QE”, o traducido al español, programa de alivio cuantitativo. A resumidas cuentas, una compra de deuda pública que alcanzará 60.000 millones de euros mensuales y que pretende combatir la deflación y velar por la estabilidad de la Eurozona.

El objetivo primordial de este programa es lograr que la inflación alcance los objetivos del eurobanco, concretados por debajo del 2 %, para así conseguir hidratar la decadente economía europea. Por supuesto, estas decisiones se han tomado bajo la sombra de Alemania, que se ha mantenido reticente en todo momento, debido a los agrios recuerdos de la hiperinflación de la República de Weimar, cuyos vestigios todavía causan estragos en las mentes germanas . Y es que el “Quantitative Easing” está diseñado para inundar de liquidez el mercado y consecuentemente contribuir a subir los precios, hecho que los alemanes asocian ipso facto a un personaje con un bigote retrógrado. Precisamente, eso es lo que teme Merkel, un Déjà vu hitleriano en el siglo XXI.

“Habia unanimidad en la creación de instrumentos de compra y una amplia mayoría en ponerlas en marcha ahora, así que no hacía falta votar”, explicó el italiano en la rueda de prensa celebrada ayer jueves. Las adquisiciones tienen previsto comenzar en marzo y terminar en septiembre de 2016; estas abarcarán activos que ya se adquieren actualmente, deudas emitidas por los Estados en mercados secundarios…

En cuanto al control de los riesgos de las adquisiciones, se ha explicado que el 20% de las compras estará sujeto a un régimen compartido, mientras el que el resto corresponderá a cada banco central nacional. Además, ha remarcado que se evitarán los bonos basuras, aquellos cuyo riesgo de impago es muy elevado. Esto, obviamente, perjudica a países como Chipre o Grecia, que de no seguir bajo tutela de la troika estarán fuera del plan.

¿Cómo afectará a los bolsillos el QE?

La deflación es el principal antagonista del mercado y la principal preocupación del BCE. La bajada general de los precios, tan suculenta para la ciudadanía, es un infierno para las empresas, que se ven obligadas a reducir sus beneficios y recortar en empleo e inversión. También, supone una demora de las decisiones de compras para el consumidor, que provoca un estancamiento macroeconómico, pues el cliente se regirá por la máxima de “mañana será más barato” y mañana nunca llegará. Por ello, se precisa de este plan inflacionario, para que intente evitar todo lo anterior. Además, el plan del BCE debería mejorar el crédito en la eurozona, pues los países podrían, de tal manera, financiarse a precios más baratos, y los bancos dispondrían de más capital habilitado para préstamos. Por añadidura, otra consecuencia, esta vez en beneficio del ciudadano, sería, a priori, la bajada del Euribor, un indicador muy eficiente que repercute en nuestras hipotecas y sus cuotas mensuales.

En lo referente a la moneda, el euro, sufrirá un efecto indirecto: retrocederá frente al dólar. Esta debilidad monetaria beneficiará las exportaciones y hará a los productos europeos más competitivos. Países exportadores como Francia y Alemania agradecerán esta medida, no obstante, aunque España no este calificada como ‘exportadora potencial’, también se lucrará de la afluencia de turistas de monedas ajenas a la nacional . Lo que no será tan agradable serán las importaciones, sobre todo aquellas de las que somos más dependientes, como los recursos energéticos, aunque de momento se está evadiendo ese gasto por la brusca y reciente caída del crudo.

La pregunta que todo mortal se hará a continuación es: ¿El QE es algo bueno, o malo? Y habrá que recurrir, como tantas veces, a Einstein y a su teoría de la relatividad: todo dependerá del punto de referencia, en este caso de a quién le preguntemos. Unos dirán que sí, que es necesario un río de liquidez, otro dirán que no, que se perderá el salario real y se depreciarán los activos… Lo que sí es cierto, es que la Reserva Federal estadounidense tuvo que poner en marcha hasta tres programas del calibre del QE para dotar insuflar a su economía, y por lo tanto no debe ser tan fácil recoger los escombros de esta Europa. Pero no desesperemos, ya lo dijo Churchill tiempo atrás, el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.

Fuente de la imagen: www.telegraph.co.uk




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