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Crítica ‘Birdman’ o (la inesperada virtud de la ignorancia): Un vuelo hacia los Oscar


Belén De Luque – Madrid 06/02/2015

Nada más comenzar la proyección y aparecer un hombre levitando en un camerino, se intuye que después de ver Birdman no va a existir cabida para la indiferencia en la mente del público. Puede que guste o que sea objeto de críticas, pero no se olvida.

El último film de Alejandro González Iñárritu narra la historia de Riggan Thomson (Michael Keaton) , un actor que tras protagonizar la saga de Birdman, un conocido superhéroe, decide lanzar una obra de teatro en Broadway. Esto propicia una lucha del actor contra su ego y personalidad pues ha de abandonar al conocido personaje al que encarnaba y convertirse en alguien más intimista, cuyo único poder tiene que ser encandilar al espectador.

El guión –escrito por el director junto a Nicolás Giacobone, Alexander Dineralis y Armando Bo- es fluido, está repleto de dinamismo y con sus toques de humor negro sorprende gratamente y nos distancia un poco del González Iñárritu de ‘Babel’ o ’21 gramos’.

En Birdman se glorifica la fama del oficio de actor y minutos después se satiriza atrozmente. Es una historia alimentada por el surrealismo que cobra vida en una sociedad que controla y castiga a través de redes sociales, y en particular, en un teatro cuyos camerinos albergan a unos personajes perdidos. Michael Keaton está espléndido interpretando a Riggan en su batalla contra sí mismo presionado por el qué dirán de su obra, pero eso sí, ayudado por su amigo, representante y “pepito grillo” Brandon (Zach Galifianakis). Emma Stone, que encarna a Sam, la hija del protagonista, hace aceptablemente su papel de drogadicta en rehabilitación que no tiene muy claras sus aspiraciones, y por su parte Edward Norton está soberbio y consigue darle vida a un personaje insoportable y entrañable al mismo tiempo que aporta más de un momento de comicidad.

Personas aparte, los verdaderos protagonistas de la película son el montaje y la estética. Lo más impactante a nivel de imagen es la cohesión fluida de las escenas, que hacen parecer al film un plano secuencia a gran escala. Además, que el único escenario del film sea un teatro y sus alrededores lo convierte en algo digno de curiosear. La banda sonora quizás suena agobiante en algún momento, pero en compensación, encaja maravillosamente al introducir a algún que otro músico tocando en las propias escenas, haciendo de la música un personaje más.

González Iñárritu apuesta por una historia con fuerza que habla del honor y del fracaso; confunde al espectador brindándole un final que no llegar a aclararse hasta dar mil vueltas, y lo inserta en un laberinto de emociones para que salga del cine sin saber qué opina de Birdman.

Valoración:


Fuente de la imagen: www.lavozenoff.net




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