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La cadena perpetua vuelve de la mano de PP y PSOE


Jaime Llinares Taboada – Madrid 06/02/2015

El gobierno y los socialistas acuerdan reformar el Código Penal para luchar más eficazmente contra el terrorismo yihadista. La ley permitirá aplicar la “pena de prisión permanente revisable” a los que cometan atentados. El pacto cuenta con la oposición de un sector de la comunidad judicial.

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez han firmado este lunes el cuarto pacto PP-PSOE para la lucha contra el terrorismo, el primero que no está enfocado a ETA, sino a los grupos yihadistas. El acuerdo consta de una declaración de unidad por parte de los dos partidos, y de ocho puntos clave a desarrollar en una reforma del Código Penal.

Esa reforma contemplaría penas para los que sean entrenados militarmente por terroristas, para los que viajen al extranjero para ser adiestrados o para los que entren en contacto con organizaciones yihadistas. Sin duda, el punto más caliente del texto es el que introduce la llamada “pena de prisión permanente revisable”, aunque esa nomenclatura no aparece de forma explícita en el acuerdo.

Para los terroristas acusados de atentado que provoque una o más muertes, el texto expone que “serán castigados con las siguientes penas: con la de prisión por el tiempo máximo previsto en este Código si se causara la muerte de una persona”. En la reforma del Código Penal, el tiempo máximo de condena será la pena de prisión permanente revisable, es decir, un eufemismo de la cadena perpetua.

La principal razón que explica esta “jugarreta lingüística” es el interés electoral del PSOE. Pedro Sánchez no quería que el pacto nombrara la prisión permanente. Además, al mismo tiempo que firmaban el acuerdo se comprometían a derogarla cuando dispongan de “una mayoría suficiente”. Pedro Sánchez lo explicaba diciendo que “el PSOE siempre ha antepuesto la necesaria unidad contra el terrorismo ante cualquier consideración partidista”.

El Partido Popular consigue así un acuerdo de estado que puede atraer a antiguos votantes descontentos por la gestión del gobierno, ya que la implantación de la cadena perpetua cuenta con el apoyo de una buena parte de la sociedad española.

No así desde los estamentos judiciales, en dónde se considera innecesaria, ya que España es uno de los países más seguros del mundo. Según algunos expertos, provocará la masificación de la población reclusa, ya que hace mucho más difícil el acceso a la libertad condicional. De esta forma, también se reducen las posibilidades de reinserción de los presos: al alejarles en el tiempo la salida de prisión, es más complicado que mejoren su conducta en pos de conseguir la libertad condicional.

Fuente de la imagen: Infolibre.




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