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La hipocresía del poder


Mario Toledo Ros – Lock Haven, Pensilvania 13/02/2015

¿Se imaginan que haya un Estado que no respete los Derechos Humanos, que sea aliado de países como EE.UU o España y que, por si no fuera suficiente, haya financiado al Estado Islámico? Pónganse cómodos y sean bienvenidos a ‘La hipocresía del poder’.

Condeno enérgicamente el bárbaro asesinato”. Con palabras similares a estas, ya pronunciadas por Barack Obama hace algo más de una semana tras la reciente muerte del piloto jordano, los Gobiernos suelen reaccionar a los actos del Estado Islámico. Como si de un “¿tienes un poco de sal?” se tratara, los máximos mandatarios condenan una y otra vez, lo que, desgraciadamente, comienza a ser algo habitual, actos impropios de seres humanos civilizados.

Y es que la palabra “condenar” que tanto gusta a los políticos, empieza a carecer de sentido cuando vemos que cada poco tiempo, el grupo yihadista anuncia el asesinato de alguien y hace alarde de ello en sus videos. Imágenes que, para colmo, algunos medios no dudan en mostrar. ¿Para qué? Para enseñar la realidad, dirán algunos. Para crear morbo y ganar visitas, dirán otros. Lo cierto es que el EI quiere sembrar el terror difundiendo dichos videos, y los medios que los comparten no hacen más que generar preocupación, odio e indignación, sentimientos que en ningún caso pueden llevar a algo positivo.

Cuestiones éticas a parte, esa palabra mágica que va perdiendo sentido y fuerza con el paso del tiempo, deja de existir cuando se trata de temas de los que no conviene hablar. Porque queda bien decirle al mundo que condenas los asesinatos del EI, pero es mejor hacer la vista gorda cuando en otros países matan a mujeres en plena calle. Esto mismo es lo que sucedió la semana pasada en Arabia Saudí. ¿Quién lo ha condenado? A algunos Gobiernos se les llena la boca hablando de justicia, pero tienen las manos manchadas de lo que tanto ansían, oro negro.

Desde que Roosevelt iniciase su alianza con Arabia Saudí, la monarquía petrolera se ha convertido en un aliado esencial en Oriente Medio. Pero no sólo para los Estados Unidos. España tiene también grandes negocios con dicho país, véase el proyecto del AVE La Meca-Medina. De hecho, sin ir más lejos, el por entonces Rey Juan Carlos I inició, hace casi un año, una gira en busca de dinero por el Golfo Pérsico. Primero fue Emiratos Árabes, donde, por poner un ejemplo, un joven fue detenido por criticar en redes sociales el trato que estaba recibiendo su padre, preso político. Luego fue Kuwait, donde las denuncias por torturas y la discriminación a la mujer están a la orden del día. Bahréin, Omán, y Arabia Saudí, también estaban en la lista.

Ejecutar a homosexuales, cortar una mano a las personas que roban, castigar el adulterio con latigazos o muerte por lapidación, no permitir otras religiones mas que el Islam, prohibir a las mujeres conducir… No hablamos de las reglas que ha impuesto el Estado Islámico, hablamos del aliado que las grandes potencias tienen en Oriente Medio, de Arabia Saudí. De hecho, hace apenas unas semanas, un bloguero llamado Raif Badawi fue condenado a 1.000 latigazos por criticar al Islam.

Y no solo no se denuncia la situación del país, sino que, además, muchos de los grandes líderes políticos actuales se reunieron el mes pasado en el funeral del recientemente fallecido Rey Abdalá. Es más, el señor Obama no dudó en decir que aquel dictador -siendo ya claros- fue un aliado “sincero y valiente”. ¡Qué cosas! Justo dos características de las que carecen todos los líderes que se juntaron en el adiós de aquel asesino. Y es que ninguno de esos políticos son capaces siquiera de nombrar la violación de los Derechos Humanos que existe en muchos de los países de Oriente Medio, y en Arabia Saudí en particular. Ni son sinceros para admitirlo, ni valientes para decirlo.

Cuando algunos Gobiernos miran hacia Oriente Medio, a Arabia Saudí en concreto, se les nubla la vista, no ven nada, todo se vuelve negro, y no porque sean ciegos, sino porque no ven más que petróleo, dinero y poder. Palabras como justicia, derecho o igualdad desaparecen, al igual que el ya tan habitual “condeno”.

Mientras la preocupación por el auge del yihadismo se extiende, en occidente, además de no encontrar soluciones contra el problema, países como EE.UU o España seguirán viendo en Arabia Saudí un aliado esencial. Un Estado que, por cierto, además de no respetar los Derechos Humanos, llegó a financiar al enemigo del mundo, el EI. Así es la hipocresía del poder.

Fuente de la imagen: www.lavanguardia.com



Estudiante de 3º de Periodismo y Relaciones Internacionales en la Universidad Antonio de Nebrija. Fue co-director del cortometraje 'Enarmonía', finalista en el XV Festival de Cortometrajes ADN y Community Manager del Proyecto de Cuentos infantiles CrocoOuch (www.crocoouch.com). Además, fue redactor en la revista 'Nuestra' y en el portal Actualidad Nebrija y locutor en el programa 'ñGamers' de Ágora Radio.


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