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Austria regresa a 1912 para imponer un nuevo islam «a la europea»


Luis Alejandro Pérez –Madrid 27/02/2015 

El Parlamento austríaco ha puesto en marcha una ley que prohíbe la financiación extranjera de mezquitas y organizaciones islámicas. No se trata de una obra de ingenio, sino de la modificación de un antiguo decreto de la época del Imperio Austro-Húngaro, que nos traslada directamente a 1912. La comunidad musulmana no ha recibido con gusto la nueva legislación, a pesar de que también serán aplicadas algunas concesiones a favor del más de medio millón de residentes islamistas

“Un islam con carácter europeo”, ese es el objetivo que persigue el Parlamento de Viena. Con esta nueva norma, se pretende alejar de Europa todo imán extremista. La idea consiste en crear nuevos imanes regionales que puedan servir de ejemplos positivos a los jóvenes musulmanes del país. Sebastian Kurz, el joven ministro conservador de Integración regional, opinó que esta ley era ideal para ser implantada en toda Europa; “ya hemos tenido contactos con Alemania, Francia y Suiza”, objetó. A partir del pasado miércoles, todas las mezquitas y asociaciones deberán desvincularse de cualquier individuo condenado a pena de cárcel o que represente una amenaza frente a la Seguridad Pública. Además, se exigirá a todos los líderes religiosos un eficiente dominio del alemán. La iniciativa legal ha sido apoyada por la gran mayoría de diputados, tanto socialdemócratas como democristianos. La oposición fue materializada bajo la negativa de las asociaciones islámicas: “los musulmanes somos tratados como ciudadanos de segunda clase”, clamaron.

La nueva ley también concede nuevos derechos

La nueva <<ley del islam>> no se basa solo en imposiciones, viene cargada de concesiones exclusivas. Las fiestas musulmanas, los cementerios, la comida halam en la escuela pública o la disposición de salas de plegaria en hospitales y prisiones son solo algunos de los nuevos derechos. “Buscamos conceder más derechos a los musulmanes, pero también combatir claramente las derivas”, recalcó Kurz. A su vez, se procederá a la creación un centro de teología islámica para formar a clérigos nacionales.

Una respuesta que tiende al rechazo

Muchos musulmanes especulan que esta ley está intrínsecamente relacionada con el brote islamofóbico que se vive en Europa tras los recientes atentados de París y Copenhague. El Gobierno vienés ha negado en todo momento la relación de los nefastos acontecimientos con esta nueva ley. Esta se empezó a elaborar hace ya unos años, a pesar de que parezca una especie de represalia ante el alistamiento masivo de austríacos en las filas yihadistas de Siria e Irak.

La nueva norma afecta, por lo general, a cientos de religiosos que reciben sus ingresos desde países del Golfo Pérsico, Turquía o Arabia Saudí. Esto provocará que muchos pierdan sus puestos de trabajo. La primera organización en manifestar su disconformidad fue la IGGIÖ (Islamische Glaubensgemeinschaft in Österreich), la principal federación islámica del país. Sus miembros más adultos vieron con buenos ojos las nueva regulación, sin embargo, el brazo juvenil se ha negado a lidiar con este tipo de normas. La Unión Islámico-Turca de Austria, no ha sido tan pasiva como la anterior: pretende acudir al Tribunal Constitucional, pues han tachado de discriminatoria la nueva ley, que no se aplicará a otras religiones. Por añadidura, el directorado sobre Asuntos Religiosos de Turquía, uno de los acreedores más importantes de la causa islámica, declaró que las libertades religiosas en Austria retrocederán un siglo.

Siempre pagan justos por pecadores. Hace un mes, Rupert Murdoch, director de News Corp, lanzó un mensaje a Twitter condenando a todos los musulmanes sin distinción alguna.  “Probablemente la mayoría de los musulmanes son pacíficos, pero mientras no reconozcan y destruyan el creciente cáncer yihadista son también responsables”, bufó. Y doy gracias, no por este comentario fuera de lugar y antisemita, sino por que todavía existen en este planeta mentes abiertas que son capaces de contestar a estos desequilibrados con argumentos realmente sólidos, como fue el caso de J.K Rowling: “¿Acaso yo, por ser cristiana, debo responder por las fechorías de la Inquisición? “. Chapó a su sarcasmo británico.

La nueva ley parece ser una especie de imposición abusiva maquillada con derechos fructíferos. La barbarie yihadista no es justifiable, pero tampoco es tolerable la hipocresía de Occidente. Desde el atentado del semanario galo, todos han saltado como auténticos energúmenos a defender la libertad de expresión ante las apuñaladas del islam extremista, disparando contra culpables e inocentes; pero nadie se acuerda de que Gobiernos como Israel han estado aniquilado a periodistas pro palestinos por cuestiones políticas (un ejemplo de muchos), o que Charlie Hebdo despidió a uno de sus dibujantes por retratar una caricatura antijudía. ¿Dónde quedan en esos casos las ideas de la Ilustración, esas que nos enorgullecen tanto a los europeos? Está claro que ISIS no tiene la solución, y lamentablemente los occidentales tampoco, por ahora. Seguimos a las masas, eso nos define en este mundo globalizado, pero deberíamos ser más intrépidos e individualistas, analizar las dos caras de la moneda; entonces, muchos, descubrirían que los malos de la película no son solo los que salen por televisión. Por ello, hoy me quedo con todos los inocentes que se avergüenzan de la sangre fría que otorga la interpretación radical de Mahoma, los que precisamente van a sufrir este retroceso a 1912.

Fuente de la imagen: www.disfrutadeviena.com

 




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