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En 2015, más de mil millones de personas vivirán con escasez de agua


Santy Pérez Payá – Madrid 06/03/15

En 2050, el pronóstico de los expertos advierte que más de mil millones de personas vivirán con escasez de agua en las ciudades. Actualmente, este problema ya afecta a más de 150 millones de personas que viven esta pesadilla de forma permanente y debido a los cambios climáticos y a la mala gestión del agua dulce y la evolución demográfica, esta triste cuestión puede desencadenar algo bastante más grave.

Las grandes ciudades de los países en desarrollo apuntan a que en 2015, contarán con tres mil millones de personas más que ahora. Un aumento considerable que preocupa de cara al futuro en cuanto al agua potable para todos. Hoy en día, son 150 millones de personas que viven diariamente la angustia de no tener suficiente agua y unos 890 millones los que viven esta dramática situación de forma estacional. Estas cifras cada día van a peor y con la evolución de las sociedades, el aumento demográfico y el continuo cambio climático puede que a mediados de siglo vivamos un auténtico caos en los países menos favorecidos.

Investigadores y científicos de varias instituciones y universidades, liderados por Robert I. McDonald han realizado una investigación y han asegurado que para su estudio no se han parado a valorar la calidad del agua dulce en las futuras ciudades, ni las infraestructuras necesarias para garantizar su suministro, ni el impacto ecológico que conlleva la escasez del agua como bien puede ser la desaparición de especies tanto animales como vegetales. Podemos ver los resultados de la investigación en el último número de la revista Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias (EE UU). (http://www.pnas.org). Igual no se han parado a valorar esos factores porque al considerarse fundamentales pueden darse por hecho. Cosa que si no se previenen deja mucho que desear y pueden resultar verdaderamente alarmantes.

El objetivo del estudio era determinar la disponibilidad de agua por persona en las ciudades de más de 100.000 habitantes. Se consideran necesarios 100 litros de agua diarios por persona para una vida saludable (incluido el beber y la higiene). En 2050, la población urbana habrá alcanzado el 74% por el 60% que se calculó en el 2000. En la investigación, han hecho inciso en la disponibilidad de agua en un radio de 100 kilómetros de las grandes ciudades contando con el transporte y las infraestructuras necesarias. Las escalofriantes cifras previstas son 3.100 millones de personas a las que les faltará agua de forma estacional y 1.300 millones de forma permanente. E incluso se advierte que el cambio climático y los cambios en el uso de la tierra incrementará aún más el número de afectados por escasez de agua en las ciudades.

Regiones en riesgo

La escasez hídrica permanente se concentra generalmente en las ciudades de Oriente Medio y el norte de África. El presidente de Irán ya calificó el año pasado el tema del agua como asunto de seguridad nacional. En los Emiratos Árabes, el príncipe heredero Salman bin Abdul Aziz Al Saud declaró que para ellos el agua era más importante que el petróleo. Y entre muchos otros, Jordania ha sufrido varios cortes de energía debidos al déficit hídrico. En cuanto al norte de África, en 2014 el gobierno egipcio tuvo que exigir a Etiopía que detuviesen la construcción de una gran represa en el Nilo.

Por su parte, la escasez estacional es mucho más amplia geográficamente. El estado de California en Estados Unidos los recursos hídricos se encuentran en níveles críticos y se ha declarado zona de emergencia por sequía. En Sao Paulo, la ciudad más grande de Brasil ya se puso a racionar el agua cuando eran los anfitriones del Mundial de Fútbol. En Asia, India está inmersa en una creciente urbanización que contamina en gran medida sus ríos y en China las centrales eléctricas amenazan a las granjas y otras industrias.

Ya vemos que no sólo son en zonas concretas o aisladas sino que el problema está repartido por todo el planeta y no se trata ni mucho menos de una minoría. Este deshidratado asunto puede desembocar en un sinfín de conflictos entre regiones y Gobiernos que podría desembocar en alguna guerra importante. Además, en las próximas décadas, cuando se vaya agudizando este asunto, este recurso podría convertirse en un “arma” para promover objetivos terroristas.

Se desconocen aún los impactos ecológicos que la escasez del agua podría provocar, muchas especies podrían desaparecer y la dinámica del planeta Tierra podría incluso cambiar. Como aún no se nos ha echado del todo encima pues no se han tomado las suficientes cartas en el asunto pero ya se deberían de poner en marcha numerosas infraestructuras que de cara a los próximos años ayuden a llegar agua potable a zonas pobres de sequía y controlar el uso del agua dulce, sobretodo en la agricultura que es el mayor consumidor. No es un tema a la ligera, se trata de agua, lo que mueve la vida. Es mejor prevenir que curar y ante la duda de posibles muertes masivas en un futuro cercano a causa de la deshidratación, los Gobiernos de todos los países deberían ya plantear mejoras eficientes y ponerlas en marcha para evitar un caos.

 

Fuente de la imagen: www.elmunicipio.es



Estudiante de 3º de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.


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