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Billetes por juguetes: los bancos aterrizan en los colegios


 Educacion financiera

Luis Alejandro Pérez – Madrid 13/03/15

Los banqueros están de gira por los colegios españoles. Su intención es clara: impulsar la educación financiera.

En España, la crisis bautiza el día a día de muchas familias. Desde el seno de las entidades financieras, el problema está en la inconsciencia del individuo para ahorrar, y por ello se ha hecho indispensable introducir a los más jóvenes en el mundo de las finanzas. El pasado 10 de marzo, los consejeros delegados del Santander y del BBVA, visitaron el colegio madrileño Nazaret con la pretensión de comenzar con el programa “Tus Finanzas, Tu futuro”. Este nuevo reto, ideado por la Asociación Española de Banca (AEB), consiste en un plan para instruir a los estudiantes en el marco económico a través de clases que enseñan, entre otras cosas, cómo llegar a fin de mes o el uso responsable de los gastos personales. No obstante, la educación financiera no es una novedad en nuestro país: ya en 2009, el Banco de España impulsó un programa en convenio con el Ministerio de Educación. Tanto el reciente como el viejo programa formativo son iniciativas de la Federación Bancaria Europea.

“Los banqueros nunca hemos sido malos”

“Los banqueros nunca hemos sido malos”, con estas palabras se defendía ante prejuicios y alumnos José Antonio Álvarez, delegado del Banco Santander. Según el profesional de las finanzas, los banqueros venden algo más que un préstamo: la satisfacción de tener un coche o una casa. Por su parte, José María Roldán, Presidente de la Patronal Bancaria, añadió en el evento que formar a los jóvenes es vital para reducir el paternalismo de la banca.

Évole mete el dedo en la llaga de los banqueros

Hace unas semanas, La Sexta emitió un programa de Salvados titulado “Mis primeras finanzas”. En él, Jordi Évole trató, precisamente, el estado actual de la enseñanza financiera en nuestro país. No faltó, como era de esperar, la perspicacia del catalán para sacarle el jugo a la temática y poner contra la espada y la pared a más de uno. A lo largo del reportaje, destacaron aspectos sobrecogedores como el valor que los jóvenes ponían sobre el pago de una hipoteca, casi superior al de la necesidad de comer. También se trataron distintos puntos de vista a cerca de la utilidad o no de este tipo de conocimientos a tan temprana edad. Incluso, la presión logró hacer que Pablo Gasós, director de estudios y estadísticas de la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores), dudara de su propio programa ante el inminente carácter ideológico del plan para educación financiera.

Se supone que el objetivo primordial de los bancos con toda esta vorágine de actuaciones es intentar que los adolescentes no caigan ante la tentación del gasto, y que sepan, cuando tengan una edad, tratar con las entidades financieras de una manera provechosa. Hasta ahí parece todo correcto, incluso necesario, porque la gran mayoría carece de vocabulario técnico en esta materia. La prensa económica debería ser generalista, accesible para todos; sin embargo, la incultura generalizada hace que se postule como una información especializada y no accesible para todos . Por esta y algunas otras razones, no es del todo erróneo que se instruya a los más pequeños, pero siempre poniendo límites. Se hace dudoso que los bancos aporten la medicina ante la enfermedad que han creado. Los programas educativos implican un carácter intrínsecamente mediado, hay un sesgo ideológico que no termina de convencer a muchos; pero lo peor de todo es que tiene un coste en detrimento de otras aptitudes. Los jóvenes, a esas edades, deberían soñar con Oscar Wilde, aprender a detectar la retórica con Sócrates y descifrar los enigmas de van Gogh. Eso los hará realmente libres para jamás dejarse engañar.

Fuente de la imagen: www.mlyarrow.com

 

 




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