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Convertir la energía solar en combustible líquido ya es posible


Ignacio Romo – Madrid 20/03/2015

Científicos de la Universidad de Harvard han creado un complejo sistema que utiliza una bacteria modificada genéticamente para convertir la energía solar en combustible líquido basado en alcohol.

La gran utilidad de la energía solar es de sobra conocida pero uno de los mayores problemas que conlleva es la dificultad para almacenarla. Una serie de investigadores de Harvard, dirigidos por el químico Daniel Nocera, parecen haber puesto fin a este problema. Hace unas semanas presentaron un nuevo invento que hace posible el almacenamiento de la energía solar en formato líquido.

El proyecto consiste en utilizar la energía solar para obtener hidrógeno del agua. A partir de la obtención de hidrógeno, se utiliza una bacteria modificada de la especie Ralstonia eutropha para convertir el CO2 (el principal gas responsable del calentamiento global) en un alcohol combustible llamado isopropanol. La gran ventaja de todo esto es que al ser líquido, la energía solar podría ser transportada a un precio relativamente bajo y utilizando infraestructuras ya existentes.

Un mecanismo similar al de la fotosíntesis

El funcionamiento del nuevo invento de Nocera tiene cierto parecido con la fotosíntesis de las plantas. Tanta es la similitud, que los investigadores llaman a su invento “hoja biónica”. Y es que todo parece indicar que estamos ante el nacimiento de las hojas artificiales.

Para convertir la energía del sol en combustible líquido se utiliza una especie de papel capaz de dividir el agua entre oxígeno e hidrógeno de la misma forma que lo haría una planta. La división entre oxígeno e hidrógeno se lleva a cabo gracias a un catalizador. Posteriormente, la bacteria modificada convierte el dióxido de carbono (CO2) en isopropanol para poder almacenarlo como si fuera un combustible líquido.

Nocera, un hombre de sobra conocido

Daniel Nocera es uno de los investigadores más relevantes del mundo en todo lo relacionado con la energía solar. El científico estadounidense lleva años acercándose a una revolución energética planetaria. Tanto es así, que en el año 2009 fue considerado una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time.

Ya en ese año la prestigiosa revista reconocía su gran labor diciendo que sus descubrimientos podrían permitir que a mediados del siglo XXI se pudiera satisfacer todas las necesidades energéticas del planeta con solo un tercio del agua de una piscina olímpica.

Otros equipos científicos han llegado a métodos similares, pero han necesitado acelerar las reacciones químicas con metales preciosos, como el platino y el indio, lo que provoca un aumento enorme de los costes. El equipo de Nocera emplea como catalizadores metales abundantes en la Tierra, como el cobalto, logrando un rendimiento que triplica el de los mejores combustibles bioelectroquímicos existentes.

Esto no ha hecho nada más que empezar

No cabe duda que el nuevo invento abre las posibilidades de la energía solar hasta límites que hace poco tiempo ni siquiera se planteaban. Si se confirma la rentabilidad del proyecto, éste ayudaría a afrontar el desafío de las energías renovables y a luchar contra el cambio climático.

Sin embargo, debemos ser pacientes con el trabajo de Nocera y su equipo, ya que todavía quedan muchas cosas que mejorar. El propio científico admitió que tienen que mejorar las ineficiencias para que sea comercial, aunque ya son tan eficientes, o más, que la fotosíntesis natural. “Los costes energéticos, mantener la vida de las bacterias o la cantidad de CO2 que se debe utilizar son algunos de los aspectos que se necesitan perfeccionar” señaló Nocera.

Fuente de la imagen: www.elpais.com




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