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“El copiloto tuvo la voluntad de destruir el avión”


avión accidente

Ignacio Romo – Madrid 27/03/2015

Después de varios días de desconcierto, el fiscal de Marsella, Brice Robin, aclaró que el avión de Germanwings que se estrelló en los Alpes durante la mañana del pasado martes y que provocó la muerte de 150 personas fue llevado contra la montaña de forma intencionada por el copiloto.

La trágica noticia saltó el martes por la mañana, un avión Airbus 320 de la compañía aérea de bajo coste Germanwings (filial de Lufthansa) se había estrellado en los Alpes franceses mientras cubría la ruta Barcelona-Düsseldorf. En el trágico suceso fallecieron 150 personas (144 pasajeros y seis tripulantes) y no hubo ningún superviviente. Entre los fallecidos se encuentran 67 alemanes y 51 españoles, además de tres estadounidenses, dos iraníes, dos colombianos, tres argentinos y dos mexicanas.

Las dudas acerca de las causas que podían haber provocado el accidente eran palpables desde el primer momento. Nadie sabía por qué el avión había pasado de una total estabilidad a descender casi 9.000 metros en apenas ocho minutos y sin haber contestado a las llamadas del centro de control.

En los casos de accidente aéreo es de vital importancia recuperar las llamadas cajas negras. Los aviones llevan dos cajas de este tipo, una de ellas graba todas las conversaciones que se producen en la cabina del avión, y la otra recoge los datos técnicos como la velocidad, el rumbo o la altitud. Para la realización de una investigación completamente fiable es necesaria la recuperación de ambas cajas porque los expertos deben cruzar los datos de las dos. Los equipos de rescate recuperaron el mismo día del accidente la caja que graba las conversaciones pero la otra aún sigue desaparecida.

Las primeras sospechas de lo que podía haber ocurrido aparecieron en la madrugada del miércoles al jueves cuando The New York Times, gracias a una fuente militar que había escuchado las conversaciones grabadas en la caja negra, publicó en su página web que el comandante salió de la cabina, seguramente para ir al baño, y no pudo volver a entrar en ella porque la puerta había sido bloqueada. Por lo que en el momento del accidente sólo se encontraba el copiloto controlando los mandos del avión.

Ayer mismo, estas informaciones fueron ratificadas y ampliadas por Brice Robin, el fiscal de Marsella, en una rueda de prensa que sorprendió a todo el mundo. El fiscal explicó que el copiloto, de nacionalidad alemana, al quedarse solo en la cabina, bloqueó la puerta desde el interior para que nadie entrase y accionó el botón de descenso de manera voluntaria. Andreas Lubitz, así se llamaba el copiloto, estaba vivo hasta el momento del choque puesto que “se le oía respirar” por lo que “la acción sólo puede ser voluntaria” dijo Robin.

Mientras Lubitz llevaba el avión contra las montañas, al otro lado de la puerta, el comandante (el también alemán Patrick Sonderheimer) que se encontraba fuera de la cabina, se identificaba, llamaba y aporreaba la puerta para que le dejara entrar, pero no obtuvo respuesta alguna.

Los pasajeros “sólo se dieron cuenta en el último momento” de lo que ocurría. Sólo se escuchaban gritos al final. La muerte fue instantánea”, explicó Robin.

Por otro lado, la hipótesis del atentado terrorista está prácticamente descartada pues no parece haber vínculos entre el copiloto responsable de la catástrofe y el yihadismo islámico.

El perfil Andreas Lubitz, el causante de la catástrofe

Andreas Lubitz, el copiloto que provocó el descenso del avión contra la montaña, tenía 27 años de edad y llevaba trabajando en Germanwings desde 2013. El joven, acumulaba 630 horas de vuelo y se había formado en la escuela de Lufthansa.

Sin embargo, la formación como piloto de Lubitz se vio interrumpida durante unos meses, aunque no se conocen las causas de este “parón” puesto que el presidente ejecutivo de Lufthansa, Carsten Spohr, evitó ayer explicar los motivos de ese paréntesis. Aun así, Spohr añadió que Lubitz superó posteriormente todos los test para poder volar.

Cada cierto tiempo los pilotos deben pasar una serie de controles rutinarios para comprobar que se encuentran en buenas condiciones tanto físicas como mentales. Lubitz los pasó siempre, por lo que pensar en que iba ocurrir un desastre de estas características era inimaginable. 

La recuperación de los cuerpos no será fácil

El Airbus 320 siniestrado se estrelló sobre las 10.45 en Seyne-les-Alpes, una de las zonas más remotas de los Alpes. Concretamente, el avión impactó contra el macizo de Trois Évêchés, una de zona de acceso muy complicado debido a su fuerte desnivel. Alrededor de 400 efectivos participan en las tareas de rescate pero el terreno es muy escarpado, cerrado e impracticable, lo que dificulta de sobremanera la recuperación de los cuerpos a corto plazo.

Mientras se llevan a cabo las tareas de recuperación de los cuerpos, la población de la zona se ha volcado para ayudar a los familiares de las víctimas, los cuales han ido llegando a lo largo de estos días.

En Digne-les-Bains, un pueblo a 40 kilómetros de donde se estrelló el avión, se instalaron 200 hamacas y se llevaron 20 psicólogos para los familiares, y muchos de los lugareños llegaron a ofrecer sus casas a través de las redes sociales.

El trabajo realizado para investigar las causas del accidente, la recuperación de los cuerpos y la acogida de los familiares fue reconocido por los principales líderes de los países afectados. Rajoy, Merkel y Hollande, que visitaron la zona próxima al siniestro, se mostraron orgullosos y emocionados por la “solidaridad europea” ante este terrible suceso.

 

Fuente de la imagen: The New York Times




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