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La corrupción rodea al PP


Sergio Rupérez – Zaragoza 08/05/2015

La Cadena Ser ha destapado unas grabaciones en las que se escucha al presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, contando billetes y jactándose del cobro de comisiones. A este nuevo caso de supuesta corrupción se suman las exclusivas publicadas por El Diario.es, donde se confirma la financiación ilegal del PP y el cobro de sobresueldos, y nuevas informaciones sobre la Operación Púnica.

El Partido Popular no gana para disgustos, el pasado viernes la Cadena Ser publicaba unas grabaciones en las que se podía escuchar a Alfonso Rus, presidente de la Diputación de Valencia, contando billetes junto a Marcos Benavent, quien fuera el gerente de la empresa dependiente dicha institución pública. La conversación revela un supuesto cobro de comisiones y amaños en la concesión de VPOs.

Por si fuera poco, el martes se publicaba una exclusiva de El Diario.es gracias a la que se confirmaba que la caja B del PP y el dinero negro, que supuestamente existían en el partido según dejaron entrever los papeles de Bárcenas, eran una realidad desde los últimos años de la extinta Alianza Popular. Las informaciones se extenderían durante la semana confirmando la entrega de sobresueldos, que también cobró Gallardón pese a las declaraciones de Esperanza Aguirre negándolo en La Sexta Noche, durante los mandatos de Fraga y Aznar al frente del PP, los movimientos de dinero negro y el fraude a la Seguridad Social.

No recuperados todavía en el partido de la cascada de datos confirmando la corrupción interna en el PP, a finales de semana se conocía que Francisco Granados, exconsejero de la Comunidad de Madrid y secretario general del PP regional, nombrado por Aguirre, e inmerso en la Operación Púnica, ocultaba junto a su socio, David Marjaliza, 11 millones de euros en paraísos fiscales.

Rus, tocado pero no hundido

El presidente de la Diputación de Valencia, empresario y alcalde de Játiva, Alfonso Rus, ha sido descubierto contando dinero, perteneciente a supuestas comisiones, con el exgerente de la empresa pública Imelsa, dependiente de la diputación y dedicada en origen al progreso socioeconómico de la región.

“Correcto, ahí hay un millón. Aquí hay un millón más. Hay 24.000 ahí… 3.000, 4.000, 5.000, 6.000… 12.000 euros, dos millones de pesetas”, se escuchaba en las grabaciones destapadas por la Cadena Ser, pertenecientes al año 2006, propiedad de Marcos Benavent, y entregadas a la Fiscalía Anticorrupción por Esquerra Unida del País Valenciá.

En la conversación entre los dos implicados, también se cita un supuesto amaño de VPOs consistente en la salida a concurso de un solar y el repartimiento de los sobrantes entre éstos. A principios de abril, El País adelantó además que el reparto de las comisiones era una realidad generalizada en la Generalitat, apareciendo nombres como el de propio president, Francisco Camps, Gerardo Camps, titular de Hacienda, y Víctor Campos, vicepresidente.

Tras destaparse el escándalo, el president de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, apartó a Rus del partido, suspendiéndole de militancia y abriéndole un expediente disciplinario, pero sin abandonar éste por ahora ninguno de sus cargos y mostrando una actitud retadora, en especial ante el partido, pero también hacia los medios de comunicación.

El PP, un partido negro

Tras el gran escándalo de las supuestas mordidas de Rus, durante esta semana El Diario.es publico una serie de exclusivas, auténticas bombas informativas, que tocaban de lleno al Partido Popular y a su cúpula.

Según el diario de Ignacio Escolar, la caja B señalada en los papeles de Bárcenas y negada en repetidas ocasiones por la cúpula del partido, existió, y la financiación en negro fue una constante desde los últimos años de Alianza Popular, incluido el Gobierno de Aznar. La contabilidad secreta del ex tesorero Rosendo Naseiro, publicada ahora, revela que entre los años 1987 y 1988, el partido mantuvo una cuenta corriente oculta, domiciliada en el Banco de Fomento, que movió 204 millones de pesetas. Los nombres que manejaban la cuenta opaca eran Antonio Hernández Mancha, Arturo García-Tizón y el citado Naseiro, que declaró ante notario que era el propio Aznar quien “mandaba en la caja B del Partido Popular”.

Así mismo se confirma que relevantes nombres del partido como Alberto Ruiz Gallardón, hasta hace unos meses ministro de Justicia, cobró sobresueldos y que además el partido defraudó y produjo impagos a la Seguridad Social.

Operación Púnica, el cuento de nunca acabar

La trama Púnica, que reveló las comisiones ilegales cobradas supuestamente por 51 políticos, ediles, funcionarios y empresarios, entre los que se encontraban importantes cargos del PP de Madrid, muy cercanos con la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha vuelto al panorama mediático esta semana.

Según las informaciones de El País, destapadas por el juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, que desarrolla el caso, el exconsejero de la región madrileña, Francisco Granados, implicado directamente en la operación corrupta, habría almacenado junto a su socio, David Marjaliza, hasta 11 millones de euros en los paraísos fiscales de Suiza y Singapur.

Ahora el mayor interés del juez es repatriar todo el dinero que contienen esas cuentas, tras bloquearlas, y estudiar las acciones que se requirieran sobre los implicados, que se encuentran en la actualidad en prisión preventiva.

Responsabilidad, una necesidad democrática

Los últimos casos de corrupción destapados se suman a una larga lista de escándalos e el seno del Partido Popular, simbolizados por el caso Gürtel, Bárcenas y Palmarena. La acumulación de procesos abiertos por corrupción en el partido del Gobierno ha llegado a un punto intolerable en cualquier Democracia seria y moderna y es, sin duda, un hecho que debería avergonzarnos.

La Democracia no solo implica que la ciudadanía tenga el poder de elegir a sus representantes, también conlleva una gran responsabilidad de éstos para desempeñar con pulcritud y transparencia sus cargos, respondiendo a las demandas ciudadanas, más si cabe en un momento tan delicado como el actual.

El PP debe limpiarse de corrupción, y no solo eso, también debe condenar sin paliativos todos estos actos absolutamente reprobables. El partido hoy en el Gobierno, uno de los principales del país, no puede permitirse mostrar una imagen tan poco ejemplar y debe cuanto antes acometer una profunda renovación, como ya han hecho las demás formaciones, con mayor o menor éxito.

Pero no solo el partido tiene responsabilidades, también los ciudadanos. Según el último barómetro el CIS, el PP volvería a cosechar grandes apoyos curiosamente en dos territorios absolutamente manchados de corrupción popular como son Madrid y Valencia. En este diario no buscaremos jamás instar a votar a ningún partido, pero creemos en valores como la transparencia, por eso mismo pensamos que es necesario resaltar que la sociedad debe emprender cuanto antes una reflexión colectiva que le permita cuestionar a aquellos, sean del color que sean, que desarrollen comportamientos poco éticos. Y es que ciudadanos concienciados, inconformistas y críticos, igual a mejores políticos, partidos y gobiernos.

 

Fuente de la imagen: www.infobae.com



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