.
.

El PP, el partido más votado a pesar de la corrupción


Sergio Rupérez – Zaragoza – 29/05/2015

El Partido Popular sigue siendo la fuerza más votada en España, pese a perder 2.500.000 de votos en las últimas elecciones municipales y autonómicas. La financiación ilegal del partido, el pago de sobresueldos y los grandes casos de corrupción que sobrevuelan a la formación conservadora parecen no erosionar todavía a Génova 13.

El pasado domingo se celebraron en España las elecciones municipales y autonómicas, excepto en Andalucía, Cataluña, País Vasco y Galicia, unos comicios sin duda muy esperados por las nuevas formaciones crecidas al calor de la crisis, Ciudadanos y Podemos.

Estas elecciones estaban llamadas a marcar un punto de inflexión en la realidad política española, pues el bipartidismo imperante corría el peligro de fracturarse y los nuevos partidos de ocupar un gran espacio, pluralizando así los parlamentos a lo largo y ancho del país.

Si hay un partido que observaba con ciertas dudas estos comicios es el partido de Gobierno, el Partido Popular, que temía perder demasiados apoyos tras destaparse la financiación ilegal del partido, la entrega de sobresueldos y los grandes casos de corrupción en el seno del mismo como Gürtel, Palmarena y Operación Púnica, sumados al desgaste natural de gobernar y el ascenso de nuevas formaciones como Ciudadanos, con un discurso centrista, en ocasiones, cercano a las tesis populares.

Pero llegaron las elecciones y ninguno de los presagios más extremos se cumplió. Podemos y Ciudadanos irrumpieron en el tablero político pero con menor impacto del esperado, en especial en el caso del segundo. Por otro lado, la anunciada debacle del bipartidismo no fue tal, y PSOE y PP siguieron siendo las fuerzas predominantes.

El Partido Popular perdió 2.500.000 de votantes y cerca de 600 mayorías absolutas, entre ellas algunas importantes como las de Castilla y León, Murcia, Aragón, Madrid o La Rioja, pero pese a todo fue la fuerza más votada por cómputo general en España. De todo ello se deduce que la corrupción, que persigue al PP desde hace ya bastantes años, ha sido todavía menos lesiva de lo que se esperaba y condenada débilmente por el electorado, y eso, sin duda, da pie a la reflexión.

Posibles explicaciones

Que el Partido Popular haya globalmente ganado las elecciones pese a estar rodeado de corrupción y ser su líder el menos valorado del país puede tener diversas explicaciones.

Por un lado, el votante tradicional del PP, y por ende el conservador, se caracteriza por ser muy leal, a diferencia del votante progresista, en ocasiones más crítico y dubitativo, lo que históricamente ha desembocado en divisiones entre fuerzas izquierdistas. Ésta es la primera vez que la situación ha variado algo, ya que un porcentaje alto de votantes del Partido Popular ha decidido retirar el voto, quizá cansados de la corrupción o de la inacción del presidente Rajoy. Pese a todo, el voto útil, en este caso alentando el miedo a Podemos como estrategia, ha terminado por declinar la balanza en favor del PP.

Otra razón del voto al PP es la falta de alternativas a la derecha. Ciudadanos, fuerza que nació en Cataluña hace nueve años pero que ha comenzado a despuntar en territorio nacional en los últimos meses, representa quizá una fuerza demasiado centrista y cercana a tesis progresistas, lo que le alejaría votante tradicional del PP que apostaría por éste o la abstención. Por otro lado, VOX, formación a la derecha del PP, no cosechó éxito, y fue incapaz de separar a las dos derechas que se hayan incluidas dentro del Partido Popular, una más liberal, moderada y moderna representada por los populares vascos, y otra más reaccionaria ejemplarizada en Mayor Oreja, Aznar o Aguirre, a la que querría acercarse este nuevo partido.

Los medios de comunicación conservadores, en especial los más radicales, también contribuyen a concentrar el voto derechista en el PP, pues avisan de la llegada de Podemos, relacionando su discurso con ETA y la dictadura Venezolana, y colocan a los populares como los únicos capaces de detener su avance. Si bien la relación con el país sudamericano puede ser cierta, ya que algunos líderes tuvieron contactos con aquel país, los ataques no se corresponden con la realidad más inmediata de dicho partido y están, en ocasiones, demasiado sobredimensionados.

Por último, la división de la izquierda en dos partidos, PSOE y Podemos, tras caer Izquierda Unida en la irrelevancia, ha permitido también que la derecha representada en el PP pueda ganar con mayor facilidad, ya que la unión hace la fuerza.

La condena de la corrupción no entiende de colores

La intolerable corrupción a la que hemos asistido estos últimos años demuestra que a nuestro país le hacía falta cuanto antes un cambio profundo. Los nuevos partidos, mejores o peores, están contribuyendo por ahora a extender la necesidad de purificar la política española, subiendo el listón en transparencia y ética, y posibilitando que los partidos tradicionales se renueven.

Pero no solo la política debe hacer los deberes y cambiar, los ciudadanos también tenemos que realizar autocrítica y modificar nuestro código ético a la hora de votar. La corrupción debe ser condenada en las urnas, los políticos corruptos han de ser apartados de la labor pública y la justicia debe funcionar como defensora de la buena gestión de lo público.

Y en esto el PP no es excepción, los votantes de dicho partido también deberían anteponer el buen gobierno a la ideología, pues de ello dependerá que cada vez menos políticos populares se corrompan y que la propia derecha tenga mejor imagen pública. La condena de la corrupción no ha de diferenciar por colores, todos debemos estar inmersos en esta lucha por lograr un país más decente.

Fuente de la imagen: www.elpais.com



Blogger Redactor en Madeinzaragoza, OcioUrbanoZaragoza y ScennicMagazine. También en TempusFugitNews. Periodista en construcción...


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.