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La FIFA se convierte en otro ejemplo de corrupción


Andrea Cuchillero Coll – Barcelona 29/05/2015

El miércoles 27 de octubre la FIFA volvía a ser uno de los focos informativos internacionales. Tras una investigación del departamento de justicia de Estados Unidos junto al FBI y la agencia tributaria, se detenía en Suiza a 7 altos cargos de la FIFA por corrupción y blanqueo de capitales.

Siete altos cargos de la FIFA: Eduardo Li, Julio Rocha, Costas Takkas, Eugenio Figuerero, Rafael Esquivel y José María Martín y Jeffrey Webb fueron acusados por la policía de Zúrich por aprovecharse de manera individual e ilegal de los beneficios que aportan los derechos televisivos del mundo del fútbol y la retransmisión de mundiales.

Aunque esto se ha descubierto hace unos días, la trama, según la fiscal general Loretta Rynch “los arrestados han abusado del poder y confianza que tenían en el organismo para conseguir millones de dólares en forma de sobornos que perjudican al mundo del deporte.” Estos intercambios de dinero se llevan produciendo desde hace 24 años.

La Fiscalía estadounidense ha explicado que se empezó a informar sobre las irregularidades desde el pasado mes de marzo ya que había sospechas de la atribución de los mundiales de 2018 y 2022 a Rusia y Qatar respectivamente.

La corrupción en cifras

El blanqueo de capitales y sobornos asciende a 150 millones de dólares relacionados a los contratos que hacen referencia a los derechos internacionales de los torneos que organiza la FIFA y la promoción de los mismos. De la suma a la que asciende el fraude, 110 se salieron de los derechos conseguidos en la Copa América Centenario.

Los más perjudicados han sido los países en desarrollo en los que se han organizado los torneos ya que no se han beneficiado de los ingresos que generaban los derechos.

Según la FIFA, ni el penta-presdiente Blatter ni el secretario general de la organización, Jerome Valcke, están acusados ni dentro de la trama. Blatter, que el pasado junio de 2014 anunció que se presentará por quinta vez a la presidencia de la FIFA tras 20 años al frente del mayor organismo del fútbol mundial, parece que no ha visto que es lo que estaba ocurriendo en las altas esferas del organismo que dirige.

Aunque este caso se ha dado tras investigar la elección de Rusia y Qatar como sedes de los dos próximos mundiales, el director de comunicaciones de la FIFA ha anunciado en rueda de prensa que “Qatar y Rusia seguirán siendo sedes de los mundiales a pesar de lo que ha ocurrido”.

Consecuencias millonarias

Tras salir a la luz lo que estaba ocurriendo en la FIFA, una organización que se sustenta por las inversiones millonarias de sus patrocinadores, han sido éstos los que han decidido retirar la vinculación con dicho organismo.

Las multinacionales Sony y Fly Emirates ya retiraron sus patrocinios y han sido Castrol, Johnson & Johnson y Continental los que no han querido renovar su contrato con la FIFA.

Pero han sido dos de las marcas que más invierten en los torneos, las que han dado un golpe sobre la mesa explicando que no quieren estar vinculados a una organización que esta tan corrompida aunque tienen vigente un contrato de patrocinio.

El representante de Visa espera que “se pueda restaurar la reputación de un deporte como el fútbol. Esperamos que la FIFA resuelva sus problemas y tome medidas inmediatas sobre el asunto”

Por su parte, Coca-Cola plasmaba mediante un comunicado su preocupación sobre lo ocurrido y ha pedido que se impongan las medidas necesarias para que esto no vuelva a ocurrir.

Los seguidores del fútbol, los verdaderos estafados

El fútbol es un deporte de masas catalogado como el más practicado del mundo. Millones de seguidores se dejan la piel y el sueldo para disfrutar del deporte rey. Pero esta vez el organismo que más fútbol mueve en el mundo, responsable de todo el movimiento futbolístico, les ha tocado de pleno. Sobre todo a las ligas que nacen en países subdesarrollados que únicamente quieren generar ingresos mientras ofrecen un producto lúdico.

El fútbol moderno ha sido una explosión de dinero. Las grandes ligas generan millonadas al año, los jugadores se venden por grandes cuantías de dinero simulando el cambio de personas por dinero, a diferencia de que el jugador o mercancía, va a disfrutar de una vida solucionada dentro y fuera del terreno de juego.

Hay dos cosas muy claras: el fútbol moderno ha evolucionado a un estado en el que sin dinero no rueda el balón. La segunda premisa, la avaricia por el dinero y el materialismo que nos ha traído la obsolescencia programada y las nuevas tecnologías hacen que se pierdan los valores más necesarios de nuestra sociedad.

Fuente de la imagen: www.sport.es




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