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Putin dispara contra las ONG “indeseables”


Luis Alejandro Pérez – Las Palmas  29/05/2015

El presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, firmó hace unos días la ley que prohíbe el asentamiento y la actuación de las ONG extranjeras en su territorio. Todas las organizaciones no gubernativas que sean consideradas “indeseables”, bajo el juicio del mandatario, estarán vetadas y expuestas a penalizaciones cuando menos severas.

El disparo de Vladimir ha sido certero. Tras un largo proceso de marginación a algunas ONG -primero fueron colocadas en una lista de sospechosos y más tarde en los registros sorpresa-, el Parlamento ruso ha decidido acallar la voz de estas instituciones sin ánimo de lucro. El gobierno fundamenta su actuación en la posible amenaza que estas asociaciones pueden suponer. La nueva ley prohíbe tanto las actividades como la apertura de sedes en el país, además de la divulgación de información sobre las organizaciones que tengan el ‘privilegio’ de ir en la lista. Aquellos que se opongan a la legislación deberán enfrentarse a multas, trabajos forzados e incluso a una pena de cárcel que podría ascender a los seis años. Estas penas serán vinculantes en caso de que la organización continúe sus operaciones tras haber aparecido en la lista negra.

El ranking de ONG “indeseables” será redactado, a primera instancia, por el fiscal general o sus adjuntos, todo ello tras una previa consulta con el Gobierno. Las penalizaciones incluyen también a ciudadanos o particulares que colaboren con las susodichas. No obstante, el texto legal carece de claridad respecto a dicho aspecto. Habla de “implicación”, pero los expertos desconocen a qué se pueden referir con este concepto. Tania Lokshina, directora de proyectos de Human Rights Watch en Rusia, mostró su preocupación a lo largo de la última semana. En su opinión, la nueva norma parece estar construida para que se aplique de manera selectiva. Tania teme que incluso un retweet, pueda ser visto como objeto de castigo.

“No pueden parar, tienen que acabar con cualquier brote verde”

Gari Kaspárov, referente mundial de la oposición al presidente de la Federación, manifestó su descontento durante la inauguración de un foro de libertad en Oslo. “No pueden parar, tienen que acabar con cualquier brote verde”, afirmó. El también excampeón del mundo de ajedrez y escritor critica la política de Putin tachándolo de dictador. El político ha contado que la nueva ley no es más que una combinación de otras que ya existían, ya que la persecución a las ONG extranjeras no es algo nuevo. La intención de Putin, a juicio de su opositor, es seguir en el poder y no arreglar el mundo. “Esto es lo que pasa con los dictadores, te despiertas una mañana, y vives en un país diferente”, manifestó. A su vez, el ajedrecista se mantiene escéptico a la hora de que los países democráticos puedan plantar a cara a los dictadores que dirigen gran parte del mundo.

Es evidente que la guerra en Ucrania ha radicalizado la situación en el país. Cualquier brote pro occidental será visto de manera intimidante por el Kremlin. Lo mismo pasa con la financiación que proviene del oeste, que también se ha convertido en motivo de crispación. La Federación Rusa, a día de hoy, está abierta masivamente a un capitalismo salvaje. La mafia controla el 60 % de la economía; de 1990 a 2014 la Unidad de Anticrímenes organizados ha desmantelado aproximadamente 4000 bandas mafiosas de diferentes campos –drogas, asesinatos, secuestros, extorsiones…- . La estructura del Estado está muy influenciada por estos grupos, que introducen funcionarios que en los tiempos de la URSS habían sido militares o miembros del KGB. El mismo infortunio nos encontramos si hablamos del gran cambio de mentalidad que se ha producido en los jóvenes, que ahora se han unido al ambicioso reto de hacer cualquier cosa por dinero. La antagonista por excelencia de EE.UU (F.R) es ,desde la década pasada, una de las más fieles amigas del capitalismo, a pesar de seguir teniendo a Washington entre la espada y la pared. Las decisiones despóticas de Putin no sorprenden para nada, a pesar de la exaltación que esta norma ha provocado en la UE y en la OTAN. Rusia aún sigue conservando un salvoconducto para evitar que Europa se le tire a los pies: el gas. Si además recordamos lo sucedido con Nemtsov podemos hacernos una idea del caos que emana de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Europa sigue refugiándose en la misma queja de siempre: la vulneración de la libertad de expresión, esa por la que tanto claman pero que pocas veces respetan. Solo hay un hecho claro: Rusia está a un paso menos de conseguir el aislamiento del resto del mundo.

 

Fuente de la imagen: www.lajornadasanluis.com.mx

 




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