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Los cascos azules deshonran a la ONU


Cascos azules

Luis Alejandro Pérez – Las Palmas 12/06/2015

Los escándalos de explotación sexual llevados a cabo por los cascos azules de Naciones Unidas se han multiplicado en este último año. Liberia y Haití han sido los países más afectados.

La vergüenza recorre la órbita de Naciones Unidas en estos últimos días. Han sido muchas las acusaciones recibidas a lo largo de la vida de esta organización universal, pero la ONU siempre ha intentado silenciar cualquier inculpación que arremeta directamente contra su dignidad. No obstante, estos últimos días ha salido a la superficie, y además con fuerza, un informe que denuncia prácticas abusivas por parte de los grupos armados competentes –los también llamados boinas azules-. El informe de supervisión se centra específicamente en los casos de dos territorios: Liberia y Haití –dos de los países más pobres del planeta-. De acuerdo al documento, los susodichos personajes intercambiarían productos a cambio de relaciones sexuales.

Se calcula que la ONU emplea un total de 125.000 cascos azules en sus misiones de mantenimiento de la paz. En el seno de la organización se aconseja a los miembros del contingente que no mantengan relaciones con los beneficiarios del plan. Aún así, el borrador del informe revela que durante el año pasado se registraron 51 casos de explotación y abusos sexuales en todas las misiones.

Concretamente, en Haití, fueron 225 las mujeres que recibieron dinero a cambio de sexo. La necesidad de obtener alimentos y medicamentos hizo que las haitianas no tuvieran más remedio que vender su cuerpo. La mayoría de ellas debían hacerlo para sostener a sus familias. En muchos casos también se consentían relaciones a cambio de zapatos, teléfonos móviles, portátiles o joyas.

El problema se ha consolidado como un contratiempo de magnitudes ingentes. Entre 2008 y 2013 han sido 480 las alegaciones, de las cuales un tercio correspondían a abusos hacia menores. Uno de los agravantes más alarmantes es que los propios nativos desconocen que estas prácticas no están consentidas. Además, cada Estado Miembro es el encargado de investigar a sus tropas enviadas.

La República Centroafricana ha sufrido el maltrato de los soldados franceses

Otro de los casos recientes más destacados es el acontecido en Bozoum (República Centroafricana). Hace tan solo una semana se inició una investigación con el fin de esclarecer los posibles casos opresivos en el país. Se habla de varios incidentes de niños violados y también han salido a la luz diversas imágenes que podrían, de ser ciertas, vislumbrar casos de tortura. Estas últimas muestran como dos hombres cubiertos de sangre están amarrados a un asta. Un trabajador de una organización relató como testigo anónimo la escena de las fotografías, y afirmó que mientras los hombres lloraban, los cascos azules reían a carcajadas con una cerveza en la mano. Otra denuncia se realizó con motivo de una violación a una niña de 13 años. La menor denunció que un casco azul congoleño había abusado de ella en Bambari. La MINUSCA (Misión Internacional de Naciones Unidas en República Centroafricana) ha demostrado su lejanía hacia la supuesta ejemplaridad y pacifismo por el que deben trabaja. En el mes de Enero asaltaron la sede de una ONG con armas de fuego, tiroteando con el fin de reprimir a los cooperantes que se habían negado a prestarles un teléfono satélite. Todos estos asuntos todavía no han llevado a nadie a responder bajo la ley internacional. La ONU se comprometió a examinar lo sucedido, pero aún no han revelado el informe.

El objetivo principal de estas misiones de mantenimiento de paz es el de preservar los derechos humanos y contribuir a la pacificación de países inmersos en entornos conflictivos, entre otras definiciones. Los cascos azules son los encargados de desarrollar dicho cometido, siempre en un contexto de paz y buena voluntad. El gran trabajo que la mayoría de estos realiza es innegable, pudiendo destacar las misiones destinadas a desactivar minas o residuos militares o aquellas que tratan de proveer alimentos a las zonas más desfavorecidas. Ahora sí, lo que es también innegable es que se aproveche esa licencia o potestad para sembrar el miedo en territorios que ya están de por sí sosteniendo horripilantes situaciones. Sin lugar a dudas la Organización de Naciones Unidas, como principal organización internacional con competencias en todos los campos y actuación a escala planetaria, debe tomar medidas contra ello. Es difícil sostener a la perfección un organismo de tales magnitudes, y más sabiendo todos las críticas que llueven en su contra –el Consejo de Seguridad, los casos controvertibles de la OMS, el BM o el FMI, la descoordinación, las tardías intervenciones…-. A pesar de todo ello, la idea originaria debe prevalecer: paz y seguridad. Actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea solo un poco, es la única manera de demostrar que la realidad es transformable.

Fuente de la imagen: www.andina.com




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