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Unas elecciones que gritan “Democracia”


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Miguel Ángel Rodríguez Rodríguez – Madrid 12/06/15

Tras 13 años de gobernar en mayoría absoluta en Turquía, el partido AKP, el cual lideró, hasta el agosto pasado, el actual Presidente de la República, Recep Tayyip Erdogan, ha sido desbancado y, pese a haber logrado ser la fuerza más votada, no podrá gobernar en solitario. La caída del AKP junto con la entrada del Partido Demócrata del Pueblo (HDP) en el Parlamento han provocado una fuerte inestabilidad política que ha afectado a la Bolsa de Estambul y a la caída de la Lira frente al Euro y el Dólar.

Erdogan, Jefe de Estado de Turquía, lideró el partido Justicia y Desarrollo (AKP) durante las tres últimas legislaturas, logrando la mayoría absoluta. Durante los trece años en los que estuvo al frente del Gobierno condujo al islamismo turco al poder, ganándose la enemistad de los países de la Unión Europea. Fue en agosto del año pasado cuando, tras unas elecciones, fue elegido Presidente de la República Turca, dejando a Ahmet Davutpglu como Primer Ministro.

En contra de lo que dicta el cargo que ocupa actualmente, Erdogan se ha dedicado a hacer campaña en cubierta para lograr votos para el AKP. En diversos mítines clandestinos pidió los 330 escaños necesarios para que el partido AKP pudiera llevar a referéndum un cambio en la Constitución. El objetivo principal de Recep Tayyip era otorgar plenos poderes ejecutivos a la figura del Jefe del Estado, transformando el sistema parlamentario en una república presidencialista.

Los resultados obtenidos en los comicios le sitúan como el mayor perdedor de estas elecciones, pues el partido por el que abogaba, sin respetar la neutralidad que se espera de un Presidente de la República, ha perdido nueve puntos con respecto a las elecciones del año 2011, obteniendo un 40% de los votos. Los 327 escaños que ha logrado (550 son los que conforman el total del Parlamento turco) le impiden convocar el referéndum y le sitúan muy lejos de los 360 escaños necesarios para votar directamente un cambio en la Constitución.

Los analistas políticos del país aseguran que este descenso de poder del AKP se debe principalmente a la crisis económica en la que se encuentra Turquía, cuyo crecimiento no superará el 3% durante el 2015. La tendencia del gobierno hacia el islamismo extremista ha sido otra de las causas que ha inclinado la balanza hacia otros partidos políticos.

Las llaves para una futura coalición

La segunda fuerza política del país fue el Partido Republicano del Pueblo (CHP), que ha mantenido el 25% de votos obtenidos en las pasadas elecciones. Kemal Kilicdaroglu, líder de este partido laico y socialdemócrata ha asegurado que no pactará con el AKP para que este gobierne.

El País Composición del Parlamento

El Partido de Acción Nacionalista (MHP) con 16 escaños, podría ser quien llegase a un acuerdo de coalición con AKP. Sin embargo, las informaciones que han salido de la cúpula del partido son contradictorias. Durante la madrugada del lunes, el líder de MHP, Devlet Bahçeli, aseguró que estas elecciones significaban “el principio del fin del AKP” y exigía a Erdogan que renunciase a la idea de un régimen presidencialista. Por otro lado, el vicepresidente del partido, Oktay Vural, declaró a Reuters que “sería correcto que nuestro cuartel general sopesara una posible coalición con el AKP”.

La sorpresa de las elecciones turcas

La última fuerza política que conforma el Parlamento turco es el Partido Democrático del Pueblo (HDP), que consigue representación por primera vez tras superar en estas elecciones el 10% de votos que exige la ley para formar parte del Parlamento. Este partido de izquierdas y prokurdo surgió tras la guerra entre el Partido de los Trabajadores Kurdistas y el Estado Turco en 1984 y que se saldó con 40.000 personas fallecidas. Siendo la fuerza más votada en las regiones del sudeste de Turquía, donde hay un mayor porcentaje de kurdos, ha conseguido irrumpir en el parlamento impidiendo la mayoría del AKP.

El aumento de los votos recibidos por este partido se debe al carisma de su líder, Salahattin Demirtas, que ha conseguido quitarle votantes al Partido Republicano del Pueblo. Tras las protestas de Gezi de hace dos años, cuando millones de turcos se manifestaron contra el gobierno por la clausura brutal de una protesta contra la tala de la arboleda de Gezi, Demirtas supo ganarse a aquellos descontentos, que esta semana le han llevado a estar en el Parlamento.

Con la fuerza que ha obtenido el Partido Democrático del Pueblo podrá lograr una mayor independencia y autonomía de aquellas zonas del sudeste del país, donde se concentra la población kurda. Pese a que haya rechazado la ideología separatista que defendía el Partido de los Trabajadores Kurdistas, mucha gente sigue recelando de Demirtas.

En este clima de inestabilidad solo queda esperar que se produzcan los diversos pactos que propicien un gobierno de coalición. En el caso de que esto no se llegase a dar, gobernaría el AKP en solitario hasta el otoño próximo, cuando se producirían unas nuevas elecciones.

El caso que se está viviendo en Turquía no es, ni mucho menos, algo alejado de nuestra realidad, pues la aparición de nuevas fuerzas políticas que vienen a dejar atrás a aquellos partidos que llevan en el poder durante años es algo que estamos viviendo en nuestro propio país. Sin embargo, en todos estos sitios se teme al cambio y como decía Octavio Paz, poeta y ensayista mexicano: “las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio”.

Fuente de la imagen principal: Reuters

 




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